"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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miércoles, 27 de abril de 2016

"Hoy durante la Santa Misa estuve particularmente unida a Dios y a su Madre Inmaculada


"Hoy durante la Santa Misa estuve particularmente unida a Dios y a su Madre Inmaculada. La humildad y el amor de la Virgen Inmaculada penetró mi alma. Cuánto más imito a la Santísima Virgen, tanto más profundamente conozco a Dios. Oh que inconcebible anhelo envuelve mi alma. Oh Jesús, ¿como puedes dejarme todavía en este destierro? Me muero del deseo por Ti, cada vez que tocas mi alma, me hieres enormemente. El amor y el sufrimiento van juntos, sin embargo, no cambiaría este dolor que Tú me produces por ningún tesoro, porque es el dolor de deleite inconcebible y es la mano amorosa que produce estas heridas a mi alma". (Santa Faustina Kowalska, Diario 843)

sábado, 22 de febrero de 2014

Medios para conservar la virtud


"... ¿Cuáles son los métodos para conservar la virtud?
Combatir las tentaciones interiores con la presencia de Dios y además luchar sin temor. En cuanto a las tentaciones exteriores, evitando las ocasiones.

En total hay siete métodos principales.
El primero, la guarda de los sentidos, y [luego] evitar las ocasiones, evitar el ocio, alejar prontamente las tentaciones, evitar cualquier amistad y especialmente las particulares, [cultivar] el espíritu de mortificación, revelar las tentaciones al confesor.

Además hay cinco medios para conservar la virtud: la humildad, el espíritu de oración, la observancia de la modestia, la fidelidad a la regla, una devoción sincera a la Santísima Virgen María." (Diario 93)

miércoles, 15 de enero de 2014

La verdadera grandeza está en amar a Dios y en la humildad


"En un momento, 12 V 1935.
Por la noche, apenas me acosté, me dormí, pero si me dormí rápidamente, más rápidamente todavía fui despertada. Vino a mí un Niño pequeño y me despertó.

Este Niño podía tener cerca de un año y me sorprendí de que hablara muy bien, ya que los niños de esta edad no hablan nada o hablan de manera poco comprensible. Era indeciblemente bello, parecido al Niño Jesús y me dijo estas palabras: Mira al cielo. 

Y cuando miré al cielo, vi. las estrellas brillantes y la luna. Ese Niño me preguntó: ¿Ves la luna y las estrellas? 

Contesté que las veía y Él me replicó con estas palabras: Aquellas estrellas son las almas de los cristianos fieles y la luna son las almas consagradas. Ves la gran diferencia de luz que hay entre la luna y las estrellas, igual de grande es en el cielo la diferencia entre el alma de un religioso y la de un cristiano fiel. Y continúo que la verdadera grandeza está en amar a Dios y en la humildad." (D. 424)

martes, 27 de agosto de 2013

Quien quiera aprender la verdadera humildad, medite la Pasión de Jesús



"Jesús me dijo que yo le agradaría mas meditando su dolorosa Pasión, y a través de esta meditación mucha luz fluye sobre mi alma. Quien quiera aprender la verdadera humildad, medite la Pasión de Jesús.

Cuando medito la Pasión de Jesús, se me aclaran muchas cosas que antes no llegaba a comprender. Yo quiero parecerme a Ti, oh Jesús, a Ti crucificado, maltratado, humillado.

Oh Jesús, imprime en mi alma y en mi corazón Tu humildad. Te amo, Jesús, con locura. Te [amo] anonadado, como Te describe el profeta, que por los grandes sufrimientos no lograba ver en Ti el aspecto humano.

En este estado Te amo, Jesús, con locura. Dios Eterno e Inmenso, ¿qué ha hecho de Ti el amor….?" (D.267)

Nuestra semejanza a Jesús debe realizarse a través del sufrimiento y la humildad


"11 X 1933 – Jueves. Procuré hacer la Hora Santa, pero la empecé con gran dificultad. Algún anhelo comenzó a desgarrar mi corazón. Mi mente quedó ofuscada de manera que no lograba entender las formas simples de las plegarias.

Y así pasó una hora de oración o más bien de lucha. Decidí orar otra hora, pero los sufrimientos interiores aumentaron. Una gran aridez y un gran disgusto.

Decidí orar durante la tercera hora. En esa tercera hora de plegaria que decidí hacer arrodillada sin ningún apoyo, mi cuerpo empezó a reclamar un descanso. Sin embargo yo no cedí nada. Extendí las manos en forma de cruz y sin pronunciar una palabra, seguí así con un acto de voluntad.

Un momento después me quité el anillo del dedo y pedí a Jesús que mirara ese anillo que es el símbolo de nuestra unión eterna y ofrecí al Señor Jesús los sentimientos del día de los votos perpetuos.

Un momento después sentí que una ola de amor empezaba a inundar mi corazón. Un repentino recogimiento del espíritu, el silencio de los sentidos, la presencia de Dios penetra al alma. Sé únicamente que estamos Jesús y yo.

Lo vi, bajo la misma apariencia que [tenia] cuando lo vi en el primer momento después de los votos perpetuos, cuando también hacia la Hora Santa. Jesús se presentó delante de mí inesperadamente, despojado de las vestiduras, cubierto de llagas en todo el cuerpo, con los ojos llenos de sangre y de lágrimas, la cara desfigurada, cubierta de salivazos.

De repente el Señor me dijo: La esposa debe asemejarse a su Esposo. Entendí estas palabras en profundidad. Aquí no hay lugar para ninguna duda. Mi semejanza a Jesús debe realizarse a través del sufrimiento y la humildad. Mira lo que ha hecho Conmigo el amor por las almas humanas, hija Mía; en tu corazón encuentro todo lo que Me niega el numero tan grande de almas. Tu corazón es un descanso para Mí, muchas veces guardo las gracias grandes para el fin de la plegaria." (D. 268)

miércoles, 13 de marzo de 2013

La verdadera grandeza del alma consiste en amar a Dios y humillarse en su presencia



12 V 1935. "En un momento, por la noche, apenas me acosté, me dormí, pero si me dormí rápidamente, más rápidamente todavía fui despertada. Vino a mí un Niño pequeño y me despertó.

Este Niño podía tener cerca de un año y me sorprendí de que hablara muy bien, ya que los niños de esta edad no hablan nada o hablan de manera poco comprensible.

Era indeciblemente bello, parecido al Niño Jesús y me dijo estas palabras: Mira al cielo. Y cuando miré al cielo, vi. las estrellas brillantes y la luna.

Ese Niño me preguntó: ¿Ves la luna y las estrellas? Contesté que las veía y Él me replicó con estas palabras: Aquellas estrellas son las almas de los cristianos fieles y la luna son las almas consagradas. Ves la gran diferencia de luz que hay entre la luna y las estrellas, igual de grande es en el cielo la diferencia entre el alma de un religioso y la de un cristiano fiel. Y continúo que la verdadera grandeza está en amar a Dios y en la humildad. " (D. 424)

"Cuando me quedé a solas con la Santísima Virgen, me instruyó sobre la vida interior. Me dijo: La verdadera grandeza del alma consiste en amar a Dios y humillarse en su presencia, olvidarse por completo a si mismo y tenerse por nada, porque el Señor es grande, pero se complace sólo en los humildes mientras rechaza siempre a los soberbios." (D. 1711)

miércoles, 6 de marzo de 2013

Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones






"Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones.

En el desprecio está el secreto de la felicidad; cuando el alma llega a conocer que es una nulidad, la miseria personificada y que todo lo que tiene de bueno en si misma, es exclusivamente don de Dios, cuando el alma ve que todo lo que tiene en si le ha sido dado gratuitamente y que de si tiene solamente la miseria, esto la mantiene continuamente humilde delante de la Majestad de Dios y Dios, viendo tal disposición del alma, la persigue con sus gracias.

Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz, ésta es solamente un alma verdaderamente humilde.

Al principio el amor propio sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo.

En su corazón esta solamente Dios; un alma humilde no confía a si misma, sino que pone su confianza en Dios. Dios defiende al alma humilde y Él Mismo se introduce en las cosas de ella y entonces el alma permanece en máxima felicidad que nadie puede comprender." (Diario 593)

martes, 26 de febrero de 2013

Todo está bajo la Divina Providencia



"Viendo la dedicación y el empeño del Padre Sopocko en este asunto, admiraba en él su paciencia y su humildad; todo esto costó no sólo mucho empeño y varios disgustos, sino también mucho dinero, y todo lo subvencionó el Padre Sopocko.  

Veo que la Providencia Divina lo había preparado a cumplir esta obra de la misericordia antes de que yo lo pidiera a Dios. Oh, que misteriosos son Tus caminos, Dios, y felices las almas que siguen la voz de la gracia de Dios."(D.422)


 "14 de septiembre de [1936]. Vino a visitarnos el arzobispo de Vilna. Aunque estuvo con nostras muy poco tiempo, tuve la posibilidad de hablar de la obra de la misericordia con este venerable sacerdote.

Me manifestó mucha simpatía para la causa de la misericordia: Esté completamente tranquila, hermana, si está en los designios de la Divina Providencia, surgirá. Mientras tanto pida una señal exterior más evidente; que el Señor Jesús le dé a conocer esto con más claridad. Espere todavía un poco. Jesús dispondrá las circunstancias de modo que todo sea bien." (D. 693)

lunes, 7 de enero de 2013

Fin de los ejercicios espirituales


Mi propósito sigue siendo el mismo: la unión con Cristo Misericordia.

Fin de los ejercicios espirituales; última conversación con el Señor.
Te agradezco, Amor eterno, por Tu inconcebible benevolencia para mí, por ocuparte Tu Mismo directamente de Mi santificación.  

Hija Mía, que te adornen especialmente tres virtudes; humildad, pureza de intención [y] amor. 

No hagas nada mas, sino lo que exijo de ti y acepta todo lo que te dé Mi mano. Procura vivir en el recogimiento para oír Mi voz que es tan bajita que solo la pueden oír las almas recogidas….. (D. 1778-1779)

jueves, 27 de diciembre de 2012

Tres virtudes preferidas de Nuestra Madre la Santísima Virgen María

"Solemnidad a la Inmaculada Concepción. Antes de la Santa Comunión he visto a la Santísima Madre de una belleza inconcebible.

Sonriéndome me dijo: Hija Mía, por mandato de Dios, he de ser tu madre de modo exclusivo y especial, pero deseo que también tu seas Mi hija de modo especial. 

Deseo, amadísima hija Mía, que te ejercites en tres virtudes que son mis preferidas y que son las mas agradables [a] Dios: la primera es la humildad, humildad y todavía una vez mas humildad. La segunda virtud es la pureza; la tercera es el amor a Dios. 
Siendo Mi hija tienes que resplandecer de estas virtudes de modo especial. Tras la conversación me abrazó a su corazón y desapareció." (D. 1414-1415)

jueves, 20 de diciembre de 2012

Deseo ardientemente que te destaques en cumplir la Voluntad de Dios


"15 VIII 1937. Durante la meditación la presencia de Dios me penetró vivamente y conocí la alegría de la Santísima Virgen en el momento de su Asunción….

Durante ese (10) acto [335] que se realizó en honor de la Santísima Virgen, al final de ese acto vi a la Santísima Virgen que me dijo: Oh, qué grato es para mi el homenaje de su amor. Y en ese mismo instante cubrió con su manto a todas las hermanas de nuestra Congregación. Con la mano derecha estrechó a la Madre General Micaela y con la izquierda a mí, y todas las hermanas estaban a Sus pies cubiertas con su manto.


Luego la Santísima Virgen dijo: Cada una que persevere fielmente hasta la muerte en mi Congregación, evitará el fuego del purgatorio y deseo que cada una se distinga por estas virtudes: humildad y silencio, pureza y amor a Dios y al prójimo, compasión y misericordia.

Después de estas palabras desapareció toda la Congregación, me quedé sola con la Santísima Virgen que me instruyó sobre la voluntad de Dios, cómo (11) aplicarla en la vida sometiéndome totalmente a Sus santísimos designios.


Es imposible agradar a Dios sin cumplir su santa voluntad. Hija mía, te recomiendo encarecidamente que cumplas con fidelidad todos los deseos de Dios, porque esto es lo mas agradable a Sus santos ojos. Deseo ardientemente que te destaques en esto, es decir en la fidelidad en cumplir la voluntad de Dios. Esta voluntad de Dios, anteponla a todos los sacrificios y holocaustos. Mientras la Madre celestial me hablaba, en mi alma entraba un profundo entendimiento de la voluntad de Dios." (Diario 1244)

lunes, 26 de noviembre de 2012

Método para combatir en las tentaciones


"... ¿Cuáles son los métodos para conservar la virtud?

Combatir las tentaciones interiores con la presencia de Dios y además luchar sin temor. En cuanto a las tentaciones exteriores, evitando las ocasiones.

En total hay siete métodos principales.
El primero, la guarda de los sentidosy [luego] evitar las ocasionesevitar el ocio,alejar prontamente las tentaciones, evitar cualquier amistad y especialmente las particulares, [cultivar] el espíritu de mortificaciónrevelar las tentaciones al confesor.

Además hay cinco medios para conservar la virtud: la humildad, el espíritu de oración, la observancia de la modestia, la fidelidad a la regla, una devoción sincera a la Santísima Virgen María." (Diario 93)

Consejos para la vida espiritual


Estos consejos los recibió Santa Faustina en dirección espiritual, también nos sirven a nosotros si los practicamos en nuestra vida:

"...Humildad, humildad y Siempre humildad porque por nosotros mismos no podemos hacer nada. Todo esto es solamente la gracia de Dios.

Me dice que Dios exige mucha confianza de las almas, pues sea la primera en mostrar esa confianza. Una palabra más: Acepte todo esto con serenidad.

Las palabras de uno de los confesores: Hermana, Dios está preparándole muchas gracias especiales, pero procure que su vida sea pura como las lagrimas delante del Señor sin hacer caso a lo que puedan pensar de usted. Que le baste Dios, Solo Él.

Al final del noviciado el confesor me dijo estas palabras: Camine por la vida haciendo el bien para que yo pueda escribir en las páginas de su vida: Vivió Haciendo el bien; que Dios realice esto en usted, hermana.

En otra oportunidad el confesor me dijo: Pórtese delante del Señor como la viuda del Evangelio que puso en la alcancía una monedita de poco valor; pero para Dios, ésta pesó mas que las grandes ofrendas de los demás.

El otro día recibí esta enseñanza: Procure que quien trate con usted, se aleje feliz.
Difunda a su alrededor la fragancia de la felicidad porque de Dios ha recibido mucho y por eso sea generosa con los demás. Que todos puedan alejarse de usted felices aunque hayan apenas rozado el borde de su túnica. Recuerde bien las palabras que le estoy diciendo ahora.

Otra vez me dijo estas palabras: Permita que el Señor empuje la barca de su vida a la profundidad insondable de la vida interior.

Algunas palabras del coloquio con la Madre Maestra al final del noviciado:
Que su alma, hermana, se distinga particularmente por la sencillez y la humildad. Camine por la vida como una niña, siempre confiada, siempre llena de sencillez y humildad, contenta de todo, feliz de todo. Allí donde otras almas se asusten usted, hermana, pasa tranquilamente gracias a la sencillez y la humildad. Recuerde para toda la vida que como las aguas descienden de las montañas a los valles, las gracias del Señor descienden sólo sobre las almas humildes.
(Diario 55)

sábado, 17 de noviembre de 2012

Sin humildad no podemos agradar a Dios




"Un consejo del Rev. Sopocko.

Sin humildad no podemos agradar a Dios. Ejercítate en el tercer grado de la humildad, es decir 
no solamente no recurras a explicaciones y justificaciones cuando te reprochen algo, sino que alégrate de la humillación.

Si las cosas de las que me hablas, proceden verdaderamente de Dios, entonces prepara tu alma
 a grandes sufrimientos. Encontrarás desaprobaciones y persecuciones. Te van a mirar como 
a una histérica, una extravagante, pero Dios no escatimará su gracia.

Las verdaderas obras de Dios siempre enfrentan dificultades y se caracterizan por el 
sufrimiento. Si Dios quiere realizar algo, tarde o temprano, lo realizará, lo realizará a 
pesar de las dificultades y tú, mientras tanto, ármate de gran paciencia."  (D. 270)


Padre Miguel Sopocko fué beatificado el 28 de septiembre de 2008 en el Santuario de la 
Misericordia Divina de Bialystok (Polonia).  
Mas información aquí: http://www.misericordia-divina.com

jueves, 8 de noviembre de 2012

La esencia de la devoción a la Divina Misericordia



Está en la confianza en Dios y la misericordia para el prójimo por amor a Dios. 

 1. La confianza - define nuestra actitud ante Dios. Abarca no sólo la virtud de la esperanza, sino también la virtud de la fe viva, la humildad, la perseverancia y el arrepentimiento por las culpas. Es, simplemente, la actitud del niño que en cada momento confía ilimitadamente en el amor misericordioso y la omnipotencia del Padre celestial. La confianza es la esencia de la devoción a la Divina Misericordia, hasta tal punto que sin ella, dicha devoción no existe. Ello se debe a que el acto de confianza es la primera y fundamental expresión de la adoración a la Divina Misericordia. La actitud de confianza ya de por sí (sin practicar otras formas de culto) garantiza las gracias de la Divina Misericordia a la persona que confía. "Deseo conceder - prometió el Señor Jesús - gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia.(687) Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina. (1520) La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias. Las gracias de mi misericordia - dijo Jesús a Sor Faustina - se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. (1578) El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. (1273) Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad. (1541) 

 2. La misericordia - define nuestra actitud ante cada persona. El señor Jesús dijo a Sor Faustina: Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia: la primera - es la acción, la segunda - la palabra y la tercera - la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia. (742) La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias. Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio. (1317) El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día. Debes saber, hija mía - dijo Jesús a Sor Faustina - que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo (... ) Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas. (1777) Fuente: Libro "Jesús en vos confío" Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. 1996. Polonia.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Consejos de Santa Faustina para una buena confesión



Santa Faustina nos da unos consejos para poder obtener más gracias durante nuestras confesiones: 
sinceridad, porque la falta de ella se acerca peligrosamente a la mentira, si no lo es ya, con lo cual la confesión pierde toda su eficacia; 
humildad, porque "Dios resiste a los soberbios", y si el alma no quiere reconocer sus faltas, Jesús nada puede hacer; 
obediencia, porque sin ella, que es como una luz, el alma se pierde en las tinieblas de su propio querer. 

"Y deseo nuevamente decir tres palabras al alma que desea decididamente tender hacia la santidad y obtener frutos, es decir, provechos de la confesión. La primera, total sinceridad y apertura. El más santo y más sabio confesor no puede infundir por la fuerza en el alma lo que él desea si el alma no es sincera y abierta. El alma insincera, cerrada, se expone a un gran peligro en la vida espiritual y el Señor Jesús Mismo no se ofrece a tal alma de modo superior, porque sabe que ella no sacaría ningún provecho de estas gracias particulares. La segunda palabra, la humildad. El alma no saca el debido provecho del sacramento de la confesión si no es humilde. La soberbia mantiene al alma en la oscuridad. Ella no sabe y no quiere penetrar exactamente en lo profundo de su miseria, se enmascara y evita todo lo que la debería sanar. La tercera palabra es la obediencia. El alma desobediente no conseguirá ninguna victoria, aunque el Señor Jesús Mismo la confiese directamente. El más experto confesor no ayudará nada a tal alma. El alma desobediente se expone a gran peligro y no progresará nada en la perfección y no se defenderá en la vida espiritual. Dios colma generosamente con gracias al alma, pero al alma obediente". (Diario 113)

domingo, 4 de noviembre de 2012

El DIARIO DE SANTA SOR FAUSTINA



El DIARIO escrito en forma de memorias, 
abarca los cuatro últimos años de sor Faustina. 
Revela un alto grado de unión de su alma con Dios,
la profundidad de su vida espiritual. 
El Señor la colmó de muchas gracias extraordinarias:
los dones de contemplación, 
de profundo conocimiento del misterio de la Divina Misericordia, de visiones, revelaciones,
estigmas ocultos y dones de profecía,
de leer las almas humanas, 
y, también de un don poco frecuente,
de los desposorios místicos.
(véase Diario de Santa sor Faustina, p. 10).
“Secretaria de Mi más profundo misterio, has de saber que estás en confidencia exclusiva Conmigo; tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre Mi misericordia para el provecho de las almas que leyendo estos escritos, encontrarán en su alma consuelo y adquirirán valor para acercarse a Mí. Así, pues deseo que todos los momentos libres los dediques a escribir” (Diario, 1693).

“A través de ti, como a través de esta Hostia, los rayos de la misericordia pasarán
al mundo” (Diario, 441).
“Mi Corazón está colmado de gran misericordia para las almas (...) Oh, si pudieran comprender que Yo soy para ellas el mejor Padre, que para ellas de Mi Corazón ha brotado Sangre y Agua como de una fuente desbordante de misericordia; para ellas vivo en el tabernáculo; como Rey de Misericordia deseo colmar las almas de gracias, pero no quieren aceptarlas (...)  Oh, qué grande es la indiferencia de las almas por tanta bondad, por tantas pruebas de amor (...)  Tienen tiempo para todo, solamente no tienen tiempo para venir a Mí a tomar las gracias” (Diario, 367).
“Oh, infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pediréis
en vano cuando sea demasiado tarde” (Diario, 1448).
“Di a los pecadores que ninguno escapará de Mis manos. Si huyen de Mi Corazón misericordioso, caerán en Mis manos justas. Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones [para saber] cuándo latirán para Mí. Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me enfado con ellos dejándoles
a sí mismos y les doy lo que desean” (Diario, 1728). 

“Dios nunca viola nuestro libre albedrío. De nosotros depende si queremos recibir
la gracia de Dios o no; si vamos a colaborar con ella o la vamos a malgastar”
(Diario, 1107).


“... Vi dos caminos; un camino ancho, cubierto de arena y flores, lleno de alegría
y de música y de otros placeres. La gente iba por ese camino bailando y divirtiéndose, llegaba al final sin advertir que ya era el final. Pero al final del camino había un precipicio espantoso, es decir, el abismo infernal. Aquellas almas caían ciegamente en ese abismo; a medida que llegaban, caían. Y eran tan numerosas que fue imposible contarlas. Y vi también otro camino, o más bien un sendero, porque era estrecho y cubierto de espinas y de piedras, y las personas que por él caminaban tenían lágrimas en los ojos y sufrían distintos dolores. Algunas caían sobre las piedras, pero en seguida se levantaban y seguían andando. Y al final del camino había un jardín espléndido, lleno de todo tipo de felicidad y allí entraban todas aquellas almas. En seguida, desde el primer momento olvidaban sus sufrimientos” (Diario, 153).


“...Todo lo que es terrenal dura poco. Y todo lo que parece ser grande se esfuma como el humo, y no da libertad al alma, sino cansancio. Feliz el alma que entiende estas cosas y toca la tierra con un solo pie” (Diario, 1141)

“... Si el alma ama sinceramente a Dios y está unida a Él interiormente, entonces aunque por fuera vive en condiciones difíciles, nada tiene el poder de oprimir su interior. Y entre la corrupción puede ser pura e intacta, porque el gran amor de Dios le da fuerza para luchar y Dios Mismo la defiende de modo especial” (Diario, 1094).
“... El Señor me concedio mucha luz para que conociera sus atributos. El primer atributo que el Señor me dio a conocer fue su Santidad. Esta Santidad es tan grande que delante de Él tiemblan todas las Potencias y todas las Fuerzas. (...) Los espíritus puros encubren sus rostros y se sumergen en adoración permanente, y la única expresión de su adoración sin límites es Santo (...) La Santidad de Dios es derramada sobre la Iglesia de Dios y sobre cada alma que vive en ella pero no de grado igual. Hay almas completamente divinizadas, pero hay también almas apenas vivas. El segundo atributo que el Señor me dio a conocer fue su Justicia. Su Justicia es tan grande y penetrante que llega hasta el fondo de la esencia de las cosas y delante de Él todo se presenta en desnuda verdad (...) El tercer atributo fue el Amor y la Misericordia. Y entendí que el mayor atributo es el Amor y la Misericordia. Ella une la criatura al Creador. El amor más grande y el abismo de la misericordia los reconozco en la Encarnación del Verbo, en Su redención, y de esto entendí que éste es el más grande atributo de Dios” (Diario, 180).
“Todo lo que es grande y bello está en Dios (...). Oh sabios del mundo y grandes intelectos- reconoced que la verdadera grandeza as amar a Dios” (Diario, 990).
“Oh Jesús, me das a conocer y entender en qué consiste la grandeza del alma: no en grandes actos, sino en amor grande. El amor tiene el valor y él confiere la grandeza a nuestras acciones; aunque nuestras acciones sean pequeñas y comunes de por sí, a consecuencia del amor se harán grandes y poderosas ante de Dios...” (Diario, 889).
“La verdadera grandeza del alma está en amar a Dios y en la humildad” (Diario, 427).
“Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz,
ésta es solamente un alma verdaderamente humilde. Al principio el amor propio sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo”
(Diario, 593).

“Sobre un alma humilde están entreabiertas las compuertas celestiales y un mar de gracias fluye sobre ella (...) A tal alma Dios no niega nada; tal alma es omnipotente, ella influye en el destino del mundo entero; a tal alma Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con Sus gracias y la acompaña en cada momento con su omnipotencia” (Diario, 1306).
“... En el corazón puro y humilde mora Dios que es la Luz Misma y todos los sufrimientos y todas las contrariedades existen para que se manifieste la santidad del alma” (Diario, 573).
“... La humildad es sólo la verdad, en una verdadera humildad no hay servilismo; aunque me considero la más pequeña (...) estoy contenta con la dignidad de ser esposa de Jesús...” (Diario, 1502).
“Oh Jesús mío, Tú sabes qué esfuerzos son necesarios para tratar sinceramente y con sencillez con aquellos de los cuales nuestra naturaleza huye, o con los que nos hicieron sufrir consciente o inconscientemente, esto es imposible en terminos humanos. En tales momentos más que en otras ocasiones, trato de descubrir a Jesús en aquellas personas y por este Mismo Jesús hago todo para ellas. En tales acciones el amor es puro, esta práctica de amor templa el alma y la refuerza. No espero nada de las criaturas, por lo tanto no experimento ninguna desilusión...” (Diario, 766).
“Oh Jesús, mi ejemplo más perfecto, con la mirada clavada en Ti iré a través de la vida siguiendo Tus huellas, ajustando mi naturaleza a la gracia según Tu santísima voluntad y la luz que ilumina mi alma, confiando plenamente en Tu ayuda”
(Diario, 1351). 



“Me es sumamente agradable este decidido propósito tuyo de hacerte santa. Bendigo
tus esfuerzos y te daré la oportunidad de santificarte. Sé atenta para que no se te escape ninguna oportunidad que Mi providencia te dará para santificarte. Si no logras aprovechar una oportunidad dada no pierdas la calma sino que humíllate profundamente ante Mí y sumérgete toda con gran confianza en Mi misericordia
y así ganarás más de lo que has perdido, porque a un alma humilde se da con más generosidad, más de lo que ella misma pida...” (Diario, 1361).
“Busco y deseo tales almas como la tuya, pero son pocas; tu gran confianza
en Mí Me obliga a concederte gracias continuamente” (Diario, 718).
“Que te adornen especialmente tres virtudes: humildad, pureza de intención y amor”
(Diario, 1779).
“Deseo tenerte en Mis manos como un instrumento idóneo para cumplir Mis obras”
(Diario, 1359).
“Exijo de ti un sacrificio perfecto y en holocausto, el sacrificio de la voluntad; ningún otro sacrificio es comparable a éste. Yo Mismo dirijo tu vida y dispongo todo de manera que seas para Mí una ofrenda continua y hagas siempre Mi voluntad, y para completar esta ofrenda te unirás a Mí en la cruz.  (...) Yo Mismo te ordenaré directamente muchas cosas y la posibilidad de la ejecución la retrasaré y la haré depender de los demás (...) hija Mía, que sepas que este sacrificio durará hasta la muerte” (Diario, 923).
“Por fuera tu sacrificio debe ser: oculto, silencioso, impregnado de amor, saturado de oración. Exijo de ti, hija Mía, que tu sacrificio sea puro y lleno de humildad para que pueda complacerme en él (...)  Aceptarás con amor todos los sufrimientos; no te aflijas si muchas veces tu corazón siente repugnancia y aversión por este sacrificio. Todo su poder está encerrado en la voluntad, por lo tanto los sentimientos contrarios no sólo no disminuyen este sacrificio a Mis ojos, sino que lo harán más grande” (Diario, 1767).
“... Cada conversión de un alma pecadora exige sacrificio” (Diario, 961).
“... Necesito sacrificios llenos de amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente” (Diario, 1316).
“... Escríbelo para muchas almas que a veces se afligen por no tener bienes materiales, para practicar con ellos la misericordia. Sin embargo, el mérito mucho más grande lo tiene la misericordia espiritual que no necesita ni permiso ni granero siendo accesible a cualquier alma. Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque su misericordia anticiparía Mi juicio” (Diario, 1317). 



“He estado en los abismos del infierno, guiada por un ángel (...) Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ese será atormentado por toda la eternidad. Lo escribo por orden de Dios para que ningún alma se excuse [diciendo] que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es (...)  He observado que la mayoría de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existía (...) No pude reponerme del espanto al ver las terribles torturas que sufren allí las almas...” (Diario, 741).
“En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin resultado para ellas mismas, sólo nosotros podemos ayudarlas... Su mayor tormento es la añoranza de Dios. Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el Purgatorio. Las almas llaman a María “La Estrella del Mar.” Ella les trae alivio”
(Diario, 20).
“... Estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte. Vi cómo todas las criaturas incesantemente rinden homenaje y propagan gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria de producir felicidad vuelven a la Fuente y entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios (...)  Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas” (Diario, 777).
“Visiones como ésta no las tengo muchas, pero más a menudo trato con el Señor de manera más profunda. Los sentidos quedan dormidos, pero, aunque inadvertidamente, cada cosa llega a ser para mí más real y más clara que como si la viera con los ojos. La mente conoce más en un momento que durante largos años de profundas reflexiones y meditaciones, tanto en lo referente a la esencia de Dios, como respecto a las verdades reveladas y también al conocimiento de mi propia miseria” (Diario, 882).
“En la vida hay instantes y momentos del conocimiento interior, o sea iluminaciones Divinas, cuando el alma es instruida interiormente sobre las cosas que no ha leído en ningún libro ni nadie le ha enseñado. Estos son los momentos de los conocimientos interiores que Dios Mismo concede al alma. Se trata de misterios grandes ...”
(Diario, 1102).
“Dios se acerca al alma de manera particular, conocida solamente por Dios y el alma (...)  Es el amor que preside en esta unión y solamente el amor realiza todo. Jesús se da al alma de manera suave, dulce y en Su profundidad está la serenidad. Jesús le concede muchas gracias y la hace capaz de compartir sus pensamientos eternos, y a veces le revela al alma sus planes Divinos” (Diario, 622).
“... Si El Señor exige algo del alma, le da la posibilidad de realizarlo y a través de la gracia la hace capaz de cumplir lo que exige de ella. Y por lo tanto aunque fuera el alma más míserable, a la orden del Señor puede emprender cosas que superan su entendimiento; es la señal por la cual se puede reconocer que el Señor está con esa alma es ésta cuando en el alma aparece la fuerza y el poder de Dios que la hace valiente y fuerte” (Diario, 1090).
“Dios se entrega al alma de manera amorosa y la atrae al abismo de su Divinidad inconcebible, pero al mismo tiempo la deja aquí en la tierra solamente para que sufra y agonice de nostalgia por Él. Y este amor fuerte es tan puro que Dios Mismo se complace en él y a sus acciones el amor propio no tiene acceso (...)  y por eso el alma es capaz de hacer grandes obras para Dios” (Diario, 856).
“En Mis manos, las almas elegidas son las luces que arrojo en las tinieblas del mundo
y lo ilumino. Como las estrellas iluminan la noche, así las almas elegidas iluminan la tierra y cuanto más perfecta es el alma, tanta más luz irradia en su torno y llega más lejos. Puede estar oculta y desconocida aún a las personas más cercanas, no obstante su santidad se refleja en las almas en los más lejanos confines del mundo”
(Diario, 1601).
“... Hay almas que viven en el mundo, que Me quieren sinceramente, en sus corazones permanezco con delicia, pero son pocas. También en los conventos hay almas que llenan de alegría Mi Corazón. En ellas están grabados Mis rasgos (...) 
Su número es muy pequeño, ellas constituyen una defensa ante la Justicia del Padre Celestial e imploran la misericordia por el mundo. El amor y el sacrificio de estas almas sostienen la existencia del mundo” (Diario, 367).


EL TESTAMENTO DE SOR SANTA FAUSTINA
“Domingo in Albis (la Fiesta de la Divina Misericordia) Hoy me he ofrecido al Señor nuevamente como víctima de holocausto por los pecadores, Jesús mío, si ya está acercándose el fin de mi vida, Te suplico con la mayor humildad, acepta mi muerte en unión Contigo como un sacrificio de holocausto que hoy Te ofrezco con toda conciencia y pleno consentimiento de la voluntad, por el triple fin: 
Primero: que la obra de Tu misericordia se difunda en el mundo entero y que
la Fiesta de la Divina Misericordia sea solemnemente aprobada y celebrada.
Segundo: que los pecadores y especialmente las almas agonizantes recurran
a Tu misericordia obteniendo los indecibles frutos de esta misericordia.

Tercero: que toda la obra de Tu misericordia sea realizada según Tus deseos
y por cierta persona que dirige esta obra...” (Diario, 1680).