"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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miércoles, 26 de junio de 2013

Con las obras de misericordia damos testimonio del amor de Dios


"Hija Mía  si por medio de ti exijo de los hombres el culto a Mi misericordia, tú debes ser la primera en distinguirte por la confianza en Mi misericordia. 

Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mi. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.

Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo  la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. 

En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mi. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia..."

(D.742)

lunes, 4 de febrero de 2013

¿Qué se necesita para ser verdaderos devotos de Jesús Misericordioso?




Como un resumen escribo aquí, lo que en su mensaje de la Divina Misericordia, Nuestro Señor quiere que hagamos, cosas sencillas que todos podemos hacer, como:
Que confiemos totalmente en Él, que acudamos a Él en nuestros problemas.
Que seamos misericordiosos con las personas que nos rodean
Que hagamos al menos una obra de misericordia al día, Nuestro Señor nos dice:
"...Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.
Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera- la acción, la segunda- la palabra, y la tercera la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí."
El hacer obras de misericordia es muy importante pues Nuestro Señor nos dice:
"A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil."
Que se venere su imagen de Misericordia.
Que oremos a las 3 de la tarde, hora de la Misericordia, hora en que Él expiró en la Cruz;
Que recemos el Via Crucis en esa hora si podemos, o si no podemos aunque sea una pequeña oración.
Que recemos la Coronilla de la Divina Misericordia, para aplacar la santa ira de Dios por tantos pecados que se hacen en todo el mundo.
Que celebremos la Fiesta de la Misericordia, el primer domingo despues del domingo de resurección. Y Él prometió que las personas que se confiesen y comulguen en ese día reciben la absolución total de sus pecados.
Aqui unas palabras de Nuestro Señor:
"Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la Inscripción : "¡Jesús, yo confío en Ti!." Yo deseo que esta Imagen sea venerada, primero en tu capilla y después en el mundo entero. Yo prometo que el alma que honrare esta imagen, no perecerá. También le prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, pero especialmente a la hora de su muerte. Yo el Señor la defenderé como a Mi propia Gloria."

Cuando Santa Faustina contó esto en confesión, el padre le dijo que seguramente Jesús deseaba pintar esta imagen en su corazón pero ella sentía que Jesús le decía "Mi Imagen ya está en tu corazón. Yo deseo que se establezca una fiesta de la Misericordia y que esta imagen sea venerada por todo el mundo. Esta fiesta será el primer domingo después de Pascua. Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia Mía a los pecadores."

Por orden de su confesor Santa Faustina le preguntó al Señor el significado de los rayos que aparecen en la imagen emanando del corazón y el Señor le respondió:
"Los dos rayos significan Sangre y Agua- el rayo pálido representa el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas-. Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia cuando mi corazón agonizado fué abierto por una lanza en la Cruz... Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguirá hasta allí".

El Señor manifiesta su Corazón, y el agua y la sangre que de el brotaron como manantial de reconciliación para todos los hombres.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Recordar: Lo que hacemos al prójimo, se lo hacemos a Dios


"1934. Una vez vine a mi celda y estaba tan cansada que antes de comenzar a desvestirme tuve que descansar un momento, y cuando estaba desvestida, una de las hermanas me pidió que le trajera un vaso de agua caliente.

A pesar del cansancio, me vestí rápidamente y le traje el agua que (126) deseaba, aunque de la cocina a la celda había un buen trecho de camino y el barro llegaba a los tobillos.


Al entrar en mi celda vi. un copón con el Santísimo Sacramento y oí esta voz: 

Toma este copón y llévalo al tabernáculo. 


En un primer momento vacilé, pero me acerqué y cuando toqué el copón, oí estas palabras:


Con el mismo amor con que te acercas a Mí, acércate a cada una de las hermanas y todo lo que haces a ellas Me lo haces a Mí. Después de un momento me di cuenta de que estaba sola." (Diario 285)

jueves, 8 de noviembre de 2012

La esencia de la devoción a la Divina Misericordia



Está en la confianza en Dios y la misericordia para el prójimo por amor a Dios. 

 1. La confianza - define nuestra actitud ante Dios. Abarca no sólo la virtud de la esperanza, sino también la virtud de la fe viva, la humildad, la perseverancia y el arrepentimiento por las culpas. Es, simplemente, la actitud del niño que en cada momento confía ilimitadamente en el amor misericordioso y la omnipotencia del Padre celestial. La confianza es la esencia de la devoción a la Divina Misericordia, hasta tal punto que sin ella, dicha devoción no existe. Ello se debe a que el acto de confianza es la primera y fundamental expresión de la adoración a la Divina Misericordia. La actitud de confianza ya de por sí (sin practicar otras formas de culto) garantiza las gracias de la Divina Misericordia a la persona que confía. "Deseo conceder - prometió el Señor Jesús - gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia.(687) Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina. (1520) La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias. Las gracias de mi misericordia - dijo Jesús a Sor Faustina - se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. (1578) El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. (1273) Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad. (1541) 

 2. La misericordia - define nuestra actitud ante cada persona. El señor Jesús dijo a Sor Faustina: Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia: la primera - es la acción, la segunda - la palabra y la tercera - la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia. (742) La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias. Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio. (1317) El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día. Debes saber, hija mía - dijo Jesús a Sor Faustina - que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo (... ) Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas. (1777) Fuente: Libro "Jesús en vos confío" Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. 1996. Polonia.