"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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domingo, 27 de diciembre de 2020

Más de 25 países ya pueden ver en línea la película sobre “La Divina Misericordia”

 

Redacción ACI Prensa

Acogiendo el pedido de muchas personas, la película “La Divina Misericordia” ya puede ser vista desde este 25 de diciembre online en más de 25 países.

"La Divina Misericordia" narra la vida de Santa Faustina Kowalska, la religiosa polaca “elegida por Dios para la crucial misión de llevar el mensaje de la Divina Misericordia al mundo: un mensaje para los últimos tiempos”, afirmaron desde European Dreams Factory, difusores de la cinta.

Desde esta Navidad la película puede verse en España, Argentina, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guadalupe, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Martinica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Saint-Barthélemy, Saint-Martin, Uruguay y Venezuela.

Asimismo, se informó que “desde el 25 de diciembre hasta el 6 de Enero, el 50% de la recaudación irá destinado a la Fundación de Clausura, una entidad sin ánimo de lucro nacida en 2006 cuya misión es ayudar a los monasterios y conventos de España”.

Para reservar la película se puede ingresar AQUÍ.

viernes, 26 de julio de 2019

Qué significa la Devoción a la Divina Misericordia



         La devoción a la Divina Misericordia tiene muchos significados:
         -No habrán más devociones hasta el fin de los tiempos;
         -Ésta es la última devoción para el hombre de los últimos tiempos;
         -La imagen de la Divina Misericordia es la señal de los últimos tiempos;
         -La imagen de la Divina Misericordia es la señal de que Él está por venir por Segunda vez, para juzgar a vivos y muertos;
         -Quien no acepte a la Divina Misericordia, es decir, quien no quiera pasar por su Divina Misericordia, deberá pasar por su Divina Justicia;
         -Los rayos de la Divina Misericordia protegen de la Ira de Dios Padre y sólo quien se refugie bajo estos rayos, se verá libre de la Ira de Dios;
         -Quien difunda la Divina Misericordia salvará su alma porque Dios tendrá misericordia de él en el último día;
         -No hay otra tabla de salvación que la Divina Misericordia;
         -Además de la imagen, la Divina Misericordia se derrama a raudales en el Sacramento de la Confesión, por eso quienes quieran entrar en el Reino de los cielos, deben acercarse al Sacramento de la Confesión;
         -Quien no aproveche a la Divina Misericordia en el tiempo, lo lamentará por toda la eternidad, porque la Divina Misericordia es el bálsamo para las heridas provocadas por el pecado en el tiempo; quien no se cure con este bálsamo, sufrirá las consecuencias de la furia de Dios por toda la eternidad.
         -Quien se refugie bajo los rayos de la Divina Misericordia y dé misericordia a su prójimo, recibirá Misericordia en el día de su muerte y así salvará su alma; quien no lo haga, se condenará para siempre, porque no hay otra tabla de salvación para el hombre de los últimos tiempos que la Divina Misericordia de Jesús.

viernes, 26 de abril de 2019

17 datos que Jesús reveló a Santa Faustina sobre la Divina Misericordia


25 de abril de 2019

Redacción ACI Prensa

Desde 1931 Santa Faustina Kowalska recibió mensajes de Jesús que luego escribió en un diario de más de 600 páginas dirigido a un mundo que necesitaba y sigue necesitando la Misericordia de Dios.

¿Es posible no escuchar lo que Jesús dijo a través de Santa Faustina acerca de su Misericordia y cuál debe ser la respuesta del hombre? Benedicto XVI dijo en una ocasión: “Es un mensaje realmente central para nuestro tiempo: la Misericordia como la fuerza de Dios, como el límite divino contra el mal del mundo”.

En ese sentido el National Catholic Register presenta 17 datos que Jesús reveló a Santa Faustina Kowalska sobre la Divina Misericordia en distintas partes de los 6 cuadernos de sus revelaciones privadas. Todos los cuadernos fueron compilados en un solo diario que contiene 1828 numerales.

1. La Fiesta de la Misericordia será un refugio para todas las almas

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio para todas las almas y especialmente para los pobres pecadores. En ese día se abren las profundidades de mi Misericordia. Yo derramo un océano entero de gracias sobre aquellas almas que se acercan a la fuente de Mi Misericordia. El alma que irá a la Confesión y recibirá la Sagrada Comunión obtendrá el perdón completo de los pecados y el castigo. Ese día todas las compuertas divinas a través de las cuales la gracia fluye se abren. Que nadie tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como el escarlata”. (Diario, 699)

2. No existirá paz sino a través de la Misericordia de Dios

“La humanidad no tendrá paz hasta que se vuelva con confianza a Mi Misericordia”. (Diario, 300)

3. Cuando el mundo reconozca la Misericordia Dios será señal de los últimos tiempos

“Que toda la humanidad reconozca Mi Misericordia insondable. Es una señal para los tiempos finales. Después vendrá el día de la justicia”. (Diario, 848)

4. La justicia de Dios es inminente cuando su Misericordia es rechazada

“El que se niega a pasar por la puerta de mi Misericordia debe pasar por la puerta de mi justicia...” (Diario 1146)

5. La Fiesta de la Misericordia podrá ser la última oportunidad para que muchos se salven

“Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia. Si no adoran Mi Misericordia, morirán para siempre”. (Diario, 965)

6. Dios es el mejor de todos los Padres

“Mi Corazón desborda con gran Misericordia para las almas, y especialmente para los pobres pecadores. Si solo pudieran entender que yo soy el mejor de los Padres para ellos y que para ellos es que la Sangre y el Agua fluyeron de Mi Corazón como de una fuente llena de Misericordia”. (Diario 367)

7. El primer domingo después de Pascua se celebrará la Fiesta de la Misericordia

“Estos rayos protegen las almas de la ira de Mi Padre. Bienaventurado el que habitará en su refugio, porque la mano justa de Dios no lo tomará. Deseo que el primer domingo después de Pascua sea la Fiesta de la Misericordia”. (Diario, 299)

8. Dios quiere que todos se salven

“Hija mía, escribe que cuanto mayor es la miseria de un alma, mayor es su derecho a mi Misericordia; (Exhorta) a todas las almas a confiar en el abismo insondable de Mi Misericordia, porque quiero salvar a todos”. (Diario, 1182)

9. Los más pecadores tienen más derecho a la Misericordia de Dios

“Cuanto mayor es el pecador, mayor es el derecho que tiene a mi Misericordia. Mi Misericordia se confirma en toda obra de Mis manos. El que confía en mi Misericordia no perecerá, porque todos sus asuntos son míos y sus enemigos serán destrozados en la base de mi escabel”. (Diario 723)

10. La confianza en la Misericordia de Dios de los más grandes pecadores debe ser total

“(Que) los grandes pecadores confíen en mi Misericordia. Tienen derecho ante otros a confiar en el abismo de Mi Misericordia. Hija mía, escribe acerca de Mi Misericordia hacia las almas atormentadas. Las almas que hacen un llamado a Mi Misericordia me deleitan. A tales almas les doy aún más gracias de las que piden. No puedo castigar ni aun al más grande pecador si hace un llamado a Mi compasión, pero al contrario lo justifico en Mi insondable e inescrutable Misericordia”. (Diario, 1146)

11. Dios ofrece perdón completo a quien se confiese y comulgue en la fiesta de la Misericordia

“Quiero conceder un perdón completo a las almas que irán a la Confesión y recibirán la Santa Comunión en la Fiesta de Mi Misericordia”. (Diario, 1109)

12. No debe existir miedo de acercarse a la Misericordia de Dios

“Que el alma débil y pecaminosa no tenga miedo de acercarse a Mí, ya que aunque tuviera más pecados que grano de arena en el mundo, todos se ahogaran en las profundidades inconmensurables de Mi Misericordia”. (Diario, 1059)

13. La Misericordia de Dios debe ser adorada y la imagen venerada

“Exijo la adoración de Mi Misericordia a través de la solemne celebración de la Fiesta y de la veneración de la imagen que está pintada. Por medio de esta imagen concederé muchas gracias a las almas. Es para ser un recordatorio de las exigencias de Mi Misericordia, porque incluso la fe más fuerte es inútil sin obras”. (Diario, 742)

14. Las almas recibirán gracias que no podrán contener e irradiarán a otras

“Di a todas las personas, hija Mía, que yo soy el Amor y la Misericordia. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la lleno de tal abundancia de gracias que no puede contenerlas dentro de sí, sino que las irradia a otras almas”. (Diario, 1074)

15. La imagen de la Divina Misericordia es fuente de numerosas gracias

“Ofrezco a la gente un vaso con el cual deben seguir viniendo por gracias a la fuente de la Misericordia. Ese barco es esta imagen con la firma: ‘Jesús, yo confío en Ti’”. (Diario, 327)

16. Al venerar la imagen se recibe la protección de Dios en la vida y sobre todo en la muerte

“Prometo que el alma que venerará esta imagen no perecerá. También prometo la victoria sobre sus enemigos ya aquí en la tierra, especialmente a la hora de la muerte. Yo lo defenderé como Mi propia gloria”. (Diario, 48)

17. Los que propagan esta devoción serán protegidos toda su vida por Dios

“A las almas que propagan la devoción a Mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa (protege) a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso. En esa última hora, un alma no tiene nada con que defenderse excepto mi Misericordia. Feliz es el alma que durante su vida se sumergió en la Fuente de la Misericordia, porque la justicia no la tendrá”. (Diario, 1075)
(https://www.aciprensa.com/noticias/17-cosas-que-jesus-revelo-a-santa-faustina-acerca-de-la-divina-misericordia-48009?fbclid=IwAR0sOcpQPlA9mM8ZD1zzMc03LBPsCaTUDHYF2TOU03p__R4be7NM2DJKg4U)

viernes, 7 de abril de 2017

Ante el dolor de la muerte, el cristiano encuentra serenidad y gozo en la Divina Misericordia


         La muerte –y sobre todo, la muerte de un ser querido- nos conmociona, y nos produce un dolor espiritual tan grande, que llega incluso hasta desequilibrarnos en todos los aspectos de la existencia. La muerte de un ser querido es la experiencia más dolorosa en la vida de un ser humano, mucho más dolorosa que el más intenso dolor que pueda experimentar una persona; la muerte produce un impacto y un dolor tan grande, que no tiene comparación con los dolores corpóreos, aun con los más intensos que se puedan experimentar.
         La razón es que no hemos sido creados para la muerte, sino para la vida; hemos sido creados por el Dios Viviente, que es la Vida Increada en sí misma, y hemos sido creados a su imagen y semejanza y parte de esa imagen y semejanza, es la vida. No hemos sido creados para la muerte, sino para la vida, y esa es la razón por la cual la muerte nos deja perplejos, porque el alma, que es inmortal, desea siempre la vida y no la muerte.
         Siendo lo que es la muerte, una experiencia traumática que conmueve y deja atónitos y sin palabras, la respuesta frente a la muerte, para el cristiano, no son la desesperación o la tristeza, sino la serenidad, la paz y, en el fondo, hasta alegría y gozo. ¿Por qué? Porque el cristiano cuenta con un conocimiento que no lo poseen quienes son cristianos, y este conocimiento es el de la fe, que nos dice que Jesús, el Hombre-Dios, ha muerto en cruz y con su muerte no solo ha dado muerte a nuestra muerte, sino que nos ha abierto la Fuente de la Vida, que es su Corazón traspasado, del cual brotan la Sangre y el Agua del Corazón de Dios, que son la Vida del alma.
         La fe nos enseña que Jesús ha muerto en cruz y ha resucitado –el cirio pascual es símbolo de Jesús, glorioso y resucitado, que ilumina con la luz de su gloria a los ángeles y santos en el cielo, y a nosotros, en la tierra, nos ilumina con la luz de la Fe y la Verdad- y que por este sacrificio y muerte en cruz, nos ha abierto las puertas del cielo. Con esto, ya se enciende la esperanza en un más allá de la muerte, en una vida después de la muerte, y esta fe trae ya al alma un descanso, un gozo y una paz, que no se tienen si no se posee la fe en Cristo Jesús.
         Pero además el cristiano confía en la Divina Misericordia, en el Amor Misericordioso de Dios y, en razón de esta confianza en la Divina Misericordia, espera que los seres queridos fallecidos estén con Él, sea en el Purgatorio o en el Cielo, pero con Él, ya que confía en que la Misericordia Divina, apiadada por nuestra miseria humana, haya perdonado los pecados de sus seres queridos, muchos o pocos, cometidos por la debilidad de la naturaleza humana, herida por el pecado original, y que los tenga ya con Él.
         Esta confianza en la Divina Misericordia no solo trae más paz al alma, sino que, sumado al hecho de que Jesús nos ha abierto las puertas del cielo con su sacrificio en Cruz, se enciende, en el horizonte existencial del cristiano, una posibilidad que es la de reencontrar a los seres queridos fallecidos, no en esta vida, sino en la otra, y no de cualquier manera, sino a través de Jesús –y a Jesús se llega por María-.
         Porque Jesús nos ha abierto las puertas del cielo con su sacrificio en cruz y porque confiamos que, por la Divina Misericordia, nuestros seres queridos estén con Dios, los cristianos, frente al hecho doloroso de la muerte, y aun cuando la tristeza y las lágrimas invadan nuestro corazón, no consideramos a la muerte como un “punto final”, sino simplemente como un umbral que se atraviesa en estado de gracia y que, en Cristo, nos permite reencontrarnos con nuestros seres queridos.

         De esta manera, lo que el cristiano debe hacer es no recordar con dolor la ausencia del ser querido, sino esperar, con serenidad y alegría, el reencuentro futuro con el ser querido, por la Misericordia Divina, en el Reino de los cielos. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

“Anunciarás al mundo mi Segunda Venida”



“Anunciarás al mundo mi Segunda Venida”
El mensaje central de Jesús Misericordioso a Santa Faustina Kowalska es que la Humanidad debe volverse a Él, que es la Misericordia de Dios encarnada, porque de lo contrario, “no tendrá paz”, y que Él está a punto de venir, en su Segunda Venida gloriosa: “Esta imagen es la última tabla de salvación para el hombre de los Últimos Tiempos (…) La humanidad no encontrará la paz, hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia (…) Doy a la humanidad un vaso del cual beber, y es esta imagen (…) Anunciarás al mundo mi Segunda Venida”. Además, de las palabras de Jesús, se puede observar que parte también esencial del mensaje es que quien no quiera aprovechar la Misericordia de Dios, deberá comparecer ante la Justicia Divina: “Quien no quiera pasar por las puertas de mi Misericordia, deberá pasar por las puertas de mi Justicia”.
Al repasar los aspectos centrales de la Devoción de Jesús Misericordioso, el mensaje que nos queda entonces es el siguiente: debemos volcarnos a la Misericordia Divina, encarnada y visible en Jesucristo; debemos poner toda nuestra confianza en Jesús Misericordioso, para obtener la paz del corazón; debemos aprovechar su Misericordia en esta tierra, si no queremos sufrir el peso de la Divina Justicia por la eternidad; la imagen de Jesús Misericordioso es la última devoción hasta el fin de los tiempos; la imagen de Jesús Misericordioso es una señal dada por el cielo, de que su Segunda Venida en la gloria está cerca, tal vez más cerca de lo que pensamos.
Para no caer en falsos e inútiles alarmismos –siempre presentes cuando se habla de la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo-, es conveniente tener presente que, más allá de si su Segunda Venida está más o menos cerca, lo que importa es estar siempre en gracia de Dios, lo cual quiere decir, aprovechar la Divina Misericordia. Pero a su vez este aprovechamiento implica, necesaria e indispensablemente, la conversión interior del corazón a Jesucristo, lo cual quiere decir apartarnos del camino del pecado y seguir por el camino de la Cruz, en la negación de sí mismo, todos los días, para morir al hombre viejo. De otro modo, no hay conversión posible y no hay, por lo tanto, aprovechamiento de la Misericordia Divina, tal como lo pide Jesús. Quien se sumerge en la Misericordia Divina, nada debe temer, pues vive al amparo de la ira del Padre, que se desatará justamente por nuestros pecados de tal manera en el Último Día que “Hasta los ángeles de Dios temblarán ese Día”, le dijo la Virgen a Santa Faustina.
“Anunciarás al mundo mi Segunda Venida”, le dice Jesús a Sor Faustina, y un signo de que su Segunda Venida en la gloria está cerca, es la imagen de Jesús Misericordioso. Y aunque no sepamos “ni el día ni la hora”, estemos preparados y atentos, vigilantes, con las lámparas encendidas, con la fe activa y operante, esperando el regreso de Nuestro Señor hoy, en diez años, en cincuenta años.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Qué representa la imagen de Jesús Misericordioso


         Cuando Jesús Misericordioso se le apareció a Santa Faustina[1], lo hizo tal como se lo ve en la imagen de la Divina Misericordia: de pie, con una túnica blanca, con la mano en alto, en actitud de bendecir, y con dos rayos de luz, uno rojo y otro blanco, que brotaban de su Corazón. La imagen es sumamente importante, tal vez lo más importante en la vida, luego de la Eucaristía y de la Virgen, para obtener la salvación eterna, porque es un “recipiente” para recoger las gracias, al tiempo que es también la “última tabla de salvación para el hombre de los últimos tiempos”, puesto que ya no habrán más devociones hasta el Día del Juicio Final.
Además, la imagen es importante porque en ella están condensados los misterios principales de la fe y porque a través de ella el alma se predispone a recibir lo que representan los misterios de la fe, que es la Divina Misericordia. Fue el mismo Jesús quien le reveló todo lo relativo a la imagen: que fuera venerada, primero en la capilla y luego en todo el mundo y luego le reveló las promesas y el significado de la imagen.
Con respecto a la veneración de la imagen, Jesús le dijo así: “Pinta una imagen según el modelo que vez, y firma: “Jesús, en ti confío”. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero”[2].
También le reveló las promesas ligadas a la veneración de la imagen, que son el triunfo sobre sus enemigos –el demonio, el pecado y la muerte- y la vida eterna: “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria”[3].
Con respecto al significado de la imagen, Jesús le dijo a Sor Faustina que es un “recipiente” con el que se recogen las gracias que brotan de Él, que es la Fuente de la Misericordia: “Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Este recipiente es esta imagen con la firma: Jesús en Ti confío”[4]. La imagen es un recipiente, no la fuente, pero si es un recipiente, quiere decir que cuanto más acudamos a la imagen, más gracias recibiremos, así como alguien, cuanto más va a un río a recoger agua con una gran vasija, tanta más agua obtiene. La imagen es también, en consecuencia, un recordatorio de las gracias que recibimos de su Sagrado Corazón; es un recordatorio y no la realidad, porque la realidad es el Sagrado Corazón de Jesús, fuente misericordiosa de gracias que se derraman sobre las almas desde el momento en el que el Corazón de Jesús es traspasado por la lanza. Cuando el Corazón de Jesús es traspasado, con la Sangre y el Agua se hacen visibles los rayos que brotan del mismo Corazón, y el motivo por el que se hacen visibles, es para representar la gracia invisible que se nos brinda a través de todos los sacramentos de la Iglesia, entre ellos, principalmente –por ser los más frecuentes- el Bautismo, la Eucaristía y la Confesión sacramental. 
Es decir, a través de la Sangre y el Agua, que son visibles, se nos dona el Amor misericordioso de Dios, el Espíritu Santo, que nos comunica su gracia –invisible- por medio de los sacramentos.
Según las palabras de Jesús, en los rayos de la imagen está representado el contenido de su Sagrado Corazón, la Sangre –rayo rojo- y el Agua –rayo blanco-, que justifican y dan vida eterna a las almas, además de protegerlas de la indignación de Dios Padre: “Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas (…) Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizado fue abierto en la cruz por la lanza” (…) “Estos rayos protegen a las almas de la indignación Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la mano justa de Dios”[5]. Es decir, el que se refugia en la Divina Misericordia, no tendrá que pasar por la Divina Justicia, pero quien no acuda a la imagen de Jesús Misericordioso para refugiarse en ella, deberá pasar por la Divina Justicia: “Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia”[6].
Por último, Jesús le dice a Sor Faustina que la grandeza de la imagen no radica en la belleza del color ni en la cualidad del artista plástico, sino en la gracia de Jesús: “No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia”[7].
Entonces, la imagen es fuente de gracias, al tiempo que un recordatorio para el hombre: si recibió misericordia a través de la imagen, debe dar misericordia: “A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas, ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil”[8]. Nos recuerda, por lo tanto, que la salvación no depende sólo de la fe, sino también de las obras de misericordia: “Muéstrame tu fe sin obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe” (Sant 2, 18). Es decir, se necesita tener fe sobrenatural para ver y creer en lo que significa la Imagen, la Divina Misericordia del Sagrado Corazón de Jesús derramándose en la Cruz, pero al mismo tiempo, hay que ser misericordiosos, para imitar a Cristo, que murió en la cruz para darnos su Divina Misericordia: “Les doy un mandamiento nuevo: que, como Yo os he amado, así os améis los unos a los otros”. (Jn 13, 34).




[1] El 22 de Febrero del 1931.
[2] Diario 47.
[3] Diario 48.
[4] Diario 327.
[5] Diario 299.
[6] Diario 1146.
[7] Diario 313.
[8] Diario 742.

martes, 26 de mayo de 2015

El que recibe misericordia debe dar misericordia


         En sus memorias, Santa Faustina relata cómo la Divina Misericordia proviene a través del Sagrado Corazón traspasado de Jesús: “El viernes, durante la Santa Misa, siendo mi alma inundada por la felicidad de Dios, oí en el alma estas palabras: “Mi misericordia pasó a las almas a través del Corazón divino-humano de Jesús, como un rayo de sol a través del cristal”. Sentí en el alma y comprendí que cada acercamiento a Dios nos fue dado por Jesús, en Él y por Él”[1]. La visión de Sor Faustina nos muestra que Dios Padre no se queda en palabras cuando nos da su Divina Misericordia: nos brinda su Divina Misericordia a través del don del Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de su Hijo Jesús, entregado en la cruz y renueva esta entrega cada vez, en la Santa Misa y también nos brinda su Divina Misericordia en el perdón de los pecados, a través del Sacramento de la Reconciliación. Es una obra concreta de misericordia, que debe ser agradecida por medio de obras concretas de misericordia.
Ésa es la razón por la cual el cristiano, al recibir la Misericordia Divina de parte de Dios, no puede no hacer lo mismo para con su prójimo. Si un cristiano recibe a la Divina Misericordia y luego, ya sea por pereza o por malicia –guarda rencor-, no comunica de esa misma misericordia recibida a su prójimo, hace vano el don recibido, porque demuestra que su fe es una fe muerta. Lo dice la Escritura: “Muéstrame tu fe sin obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe” (Sant 2, 18). Quien tiene fe, obra de acuerdo a esa fe; quien tiene fe en Jesús Misericordioso, obra la misericordia para con su prójimo, sin importar si este prójimo es amigo o enemigo; aún más, obrará la misericordia para con sus enemigos, porque ése es el Mandamiento de la Caridad de Jesús: “Éste es mi mandamiento nuevo: ámense unos a otros, como Yo los he amado” (Jn 13, 34).
Que sea absolutamente necesario obrar la misericordia, lo dice el mismo Jesús a Sor Faustina –y por extensión, a todo devoto de la Divina Misericordia-: “Hija mía (…) Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte”[2]. Luego, Jesús da las indicaciones de cómo se debe ejercer la misericordia: “Te doy tres formas de ejercer la misericordia al prójimo: la primera –la acción, la segunda –la palabra, la tercera –la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia”[3] (en realidad, en el orden de la práctica diaria, a la acción y a la palabra le debe preceder la oración. De estas tres formas, cada uno debe obrar según las posibilidades de su estado de vida: algunos podrán hacerlo solo mediante la oración; otros, solo mediante la palabra; otros, con la oración, la palabra y la acción, pero nadie está exento de obrar la misericordia, ése es el mensaje y la advertencia de Jesús. Cada uno verá cómo obra la misericordia, pero nadie puede decir: “Yo no obro la misericordia”.
Entonces, esto quiere decir que no basta con la simple devoción a Jesús Misericordioso, si puedo hacer una obra de misericordia con la palabra, “dando consejo a quien lo necesita”; no basta con rezar, si se puede obrar; no basta con asistir a Misa el día de la Divina Misericordia y quedarse cruzados de brazos, sin hacer nada, pudiendo hacerlo: quien ha recibido a Jesús Misericordioso en su corazón, debe comunicar de esa misericordia, por medio de las obras de misericordia corporales y espirituales -las que están prescriptas por la Iglesia-; sólo de esa manera, demostrará que ama, que alaba y adora a la Divina Misericordia, solo con obras, precedidas de la oración. Quien recibe misericordia de parte de Dios, pero no la comunica al prójimo, cerrándose en su egoísmo, rechaza la misericordia que recibió y se vuelve impermeable para recibir más misericordia. Sólo quien es misericordioso para con su prójimo se convertirá, para su prójimo y para el mundo, en una imagen viviente de Jesús Misericordioso, que es el fin por el cual él mismo recibió misericordia. Cuando Jesús se a conocer a un alma, por medio de la Divina Misericordia, lo hace para que esa alma no se guarde para sí el amor recibido, sino para que lo ame, lo alabe y lo glorifique, dando amor a los demás, transformándose en una imagen viviente suya, y esto sucede cuando el alma hace oración, predica la misericordia y obra la misericordia.



[1] Diario. La Divina Misericordia en mi alma, n. 528.
[2] Cfr. ibidem, n. 742.
[3] Cfr. ibídem.

jueves, 22 de enero de 2015

El milagro de la Divina Misericordia restaura al alma en toda su plenitud



"Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo ; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente. 

Para obtener este  milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la
Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. 

Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. 

El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. 

Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde."

(D. 1448)

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Tengan confianza en Dios, su misericordia con los agonizantes supera nuestra comprensión


"Mi unión con los agonizantes sigue siendo muy estrecha. 

Oh, qué inconcebible es la Divina Misericordia, ya que el Señor me permite ser de ayuda a los agonizantes con mi indigna oración. 

En la medida en que puedo, trato de estar cerca de cada agonizante. 

Tengan confianza en Dios, porque es bueno e inconcebible, su misericordia supera nuestra comprensión." 

(D. 880)

lunes, 10 de febrero de 2014

No temer en el sufrimiento, Jesús está con nosotros


"+ 7 de agosto de 1936
Cuando recibí este artículo sobre la Divina Misericordia junto con la imagen, la presencia de Dios me envolvió de modo singular.

Cuando me sumergí en la oración de agradecimiento, de repente vi al Señor Jesús en una gran claridad tal y como está pintado y a los pies de Jesús vi al Padre Andrasz y al Padre Sopocko, los dos tenían plumas en la mano y de las puntas de ambas plumas salían resplandores y fuego semejantes a un relámpago que tocaba a una gran multitud de gente que corría no sé a dónde.

Apenas [alguien] era alcanzado por aquel rayo, daba la espalda a la muchedumbre y tendía los brazos a Jesús; algunos volvían con gran alegría y otros con gran dolor y pena. Jesús miraba con gran amabilidad a los dos.

Un momento después me quedé a solas con Jesús y le dije: Jesús, llévame ahora, porque Tu voluntad ya está cumplida, y Jesús me contestó: Todavía no toda Mi voluntad se ha cumplido en ti, sufrirás todavía mucho, pero Yo estoy contigo, no tengas miedo." (D. 675)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La Divina Misericordia en Jesús en la Eucaristía




"+ 1934. Durante la Santa Misa en la que Jesús fue expuesto en el Santísimo Sacramento, antes de la Santa Comunión vi dos rayos que salian de la Hostia Santisima, tal y como estan pintados en la imagen; uno rojo y otro palido. 

Se reflejaban sobre cada una de las hermanas y sobre las alumnas, pero no sobre todas de modo igual. Sobre algunas estaban apenas esbozados. Era el dia en que terminabamos los ejercicios espirituales de las jovencitas." (D. 336)

domingo, 3 de noviembre de 2013

Me alegré de poder sufrir para Dios



"En víspera de exponer la imagen fui con nuestra Madre Superiora a ver a nuestro confesor. Cuando en la conversación fue abordado el tema de esta imagen, el confesor pidió que una de las hermanas ayudara a trenzar guirnaldas. 

La Madre Superiora dijo que Sor Faustina ayudaría. Eso me alegró muchísimo. Cuando regresamos a casa me dediqué en seguida a preparar los ramos verdes y con ayuda de una de las alumnas los transportamos. 

Ayudó también una persona que trabaja cerca de la iglesia. A las siete de la tarde estaba ya todo listo, la imagen estaba ya colgada; sin embargo algunas señoras notaron que yo iba y venía por allí, ya que seguramente más estorbaba que ayudaba, pues al día siguiente preguntaron a las hermanas ¿qué cosa era aquella bella imagen y qué significado tenia? 

Ustedes, hermanas, lo sabrán seguramente, porque ayer una de las hermanas la adornaba. Las hermanas muy sorprendidas porque no sabían nada, todas quisieron verla y en seguida sospecharon de mí. Decían: Sor Faustina lo sabrá seguramente todo. 

Cuando empezaron a preguntarme, callaba, porque no pude decir la verdad. Mi silencio incitó su curiosidad; redoblé mi vigilancia para no mentir ni decir la verdad, porque no tenía permiso. 

Entonces empezaron a mostrarme su descontento y reprocharme abiertamente: ¿Cómo es posible que la gente de fuera lo sepa y nosotras no? Empezaron diferentes juicios sobre mí. 

Sufrí mucho durante tres días, pero una extraña fuerza entró en mi alma. Me alegré de poder sufrir para Dios y para las almas que habían obtenido su misericordia en esos días. 

Al ver tantas almas que habían obtenido la misericordia de Dios en esos días, considero nada las fatigas y el sufrimiento aunque sean las más grandes y aunque duren hasta el fin del mundo, porque ellos tienen limite mientras las almas que se han convertido [son salvadas] de los tormentos que nunca tienen fin. 

Experimentaba un gran gozo viendo a otros que volvía a la fuente de la felicidad, al seno de la Divina Misericordia. "  (D. 421)

martes, 10 de septiembre de 2013

Cuando acabe el número de los elegidos, el mundo dejará de existir



"9 II 1937. Últimos días de carnaval. En estos dos últimos días de carnaval he conocido una enorme cantidad de penas y de pecados.
En un instante el Señor me hizo saber los pecados cometidos estos días en el mundo entero. Me he desmayado de espanto, y a pesar de conocer todo el abismo de la Divina Misericordia, me he sorprendido de que Dios permita existir a la humanidad.

Y el Señor me dijo quién sostiene la existencia de la humanidad: son las almas elegidas. Cuando acabe el número de los elegidos, el mundo dejará de existir."

(D. 926)

miércoles, 13 de marzo de 2013

"Las almas que veneran y glorifican Mi misericordia no irán al infierno"





"...las almas que veneran y glorifican Mi misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia. 

Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu  Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. 

Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.

Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de Tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios Mismo.

En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en Tu misericordia, y unidas a Ti, cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que Tu misericordia las protegerá en la hora de la muerte.

El alma que ensalza la bondad de su Señor
Es por Él particularmente amada.
Está siempre al lado de la fuente viva
Y saca gracias de la Divina Misericordia.

Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivisimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes
de gozo, Te cantan, oh Altisimo, un cántico de misericordia.

Te suplico, oh Dios, muéstrales Tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo: A las almas que veneren esta infinita misericordia Mía, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte."

(D. 1224-1225)

martes, 26 de febrero de 2013

Prácticas para la Cuaresma



Según podamos, pero en este ejemplo que nos da Santa Faustina es de cuando ella estaba muy enferma.

"Pequeñas prácticas para la Cuaresma.

 No puedo ejercitarme en grandes mortificaciones, como antes, a pesar de mi ardiente anhelo y deseo, ya que estoy bajo un estricto control del medico, pero puedo ejercitarme en cosas mas pequeñas: primero, dormir sin almohada, sentirme un poco hambrienta, rezar todos los días la coronilla que me ha ensenado el Señor, con los brazos en cruz, de vez en cuando rezar con los brazos en cruz durante un tiempo indeterminado y rezando una plegaria espontánea.
 La intención: para impetrar la Divina Misericordia por los pobres pecadores y a los sacerdotes el poder de suscitar el arrepentimiento de los corazones pecadores.

Mi unión con las almas agonizantes sigue siendo como antes, estrecha. A menudo acompaño al alma agonizante a gran distancia, pero experimento la mayor alegría al ver que sobre esas almas se realiza la promesa de la misericordia. El Señor es fiel, lo que dice una vez, lo cumple." (D. 934-935)

lunes, 25 de febrero de 2013

Mi Corazón es la Misericordia Misma




Nos dice Nuestro Señor Jesucristo sobre su Divina Misericordia:

"Has de saber, hija Mía, que Mi Corazón es la Misericordia Misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre el mundo entero. 
Ningún alma que se haya acercado a Mí, se ha retirado sin consuelo. Toda miseria se hunde [en] Mi misericordia y de este manantial brota toda gracia salvadora y santificante. Hija Mía, deseo que tu corazón sea la sede de Mi misericordia. 

Deseo que esta misericordia se derrame sobrfe el mundo entero a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas. 
Reza, cuanto puedas por los agonizantes impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos los que más necesitan la confianza quienes la tienen muy poca. Has de saber que la gracia de la salvación eterna de algunas almas en el último momento dependió de tu oración. 
Tú conoces todo el abismo de Mi misericordia,  entonces recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores. Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada". 

(D. 1777)

viernes, 22 de febrero de 2013

Abandono de uno mismo en Dios



Cuando Santa Faustina estaba muy enferma se abandonó a la Voluntad de Dios, y esto le trajo gran alegría y paz.

"Después del primer exámen el médico constató que el estado era grave. Sospecho hermana, que se trate de aquello por lo cual usted pregunta, pero, bueno, Dios todopoderoso lo puede todo.

Al entrar en mi habitación aislada, me sumergí en una oración de agradecimiento por todo lo que el Señor me había enviado a lo largo de toda mi vida, sometiendome completamente a su santísima voluntad. 

Un abismo de alegría y de paz inundó mi alma.

Sentía una paz tan profunda que si en aquel momento hubiera venido la muerte no le habría dicho espera, porque todavía tengo asuntos que arreglar.

No, la hubiera saludado con alegría, porque estoy preparada para el encuentro con el Señor no sólo desde hoy, sino desde el momento en que confié completamente en la Divina Misericordia, abandonándome plenamente a su santísima voluntad, llena de misericordia y de compasión. Sé lo que soy de por mí..." (Diario 1679)

Como un niño pequeño en brazos de su Madre, abandonémonos en los brazos de Dios Misericordioso.

Aquí un excelente libro electrónico que nos habla precisamente de esto del Abandono confiado en la Divina Providencia. Click para descargarhttps://www.box.com/shared/egs5vo3o21

lunes, 4 de febrero de 2013

¿Qué se necesita para ser verdaderos devotos de Jesús Misericordioso?




Como un resumen escribo aquí, lo que en su mensaje de la Divina Misericordia, Nuestro Señor quiere que hagamos, cosas sencillas que todos podemos hacer, como:
Que confiemos totalmente en Él, que acudamos a Él en nuestros problemas.
Que seamos misericordiosos con las personas que nos rodean
Que hagamos al menos una obra de misericordia al día, Nuestro Señor nos dice:
"...Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.
Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera- la acción, la segunda- la palabra, y la tercera la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí."
El hacer obras de misericordia es muy importante pues Nuestro Señor nos dice:
"A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil."
Que se venere su imagen de Misericordia.
Que oremos a las 3 de la tarde, hora de la Misericordia, hora en que Él expiró en la Cruz;
Que recemos el Via Crucis en esa hora si podemos, o si no podemos aunque sea una pequeña oración.
Que recemos la Coronilla de la Divina Misericordia, para aplacar la santa ira de Dios por tantos pecados que se hacen en todo el mundo.
Que celebremos la Fiesta de la Misericordia, el primer domingo despues del domingo de resurección. Y Él prometió que las personas que se confiesen y comulguen en ese día reciben la absolución total de sus pecados.
Aqui unas palabras de Nuestro Señor:
"Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la Inscripción : "¡Jesús, yo confío en Ti!." Yo deseo que esta Imagen sea venerada, primero en tu capilla y después en el mundo entero. Yo prometo que el alma que honrare esta imagen, no perecerá. También le prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, pero especialmente a la hora de su muerte. Yo el Señor la defenderé como a Mi propia Gloria."

Cuando Santa Faustina contó esto en confesión, el padre le dijo que seguramente Jesús deseaba pintar esta imagen en su corazón pero ella sentía que Jesús le decía "Mi Imagen ya está en tu corazón. Yo deseo que se establezca una fiesta de la Misericordia y que esta imagen sea venerada por todo el mundo. Esta fiesta será el primer domingo después de Pascua. Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia Mía a los pecadores."

Por orden de su confesor Santa Faustina le preguntó al Señor el significado de los rayos que aparecen en la imagen emanando del corazón y el Señor le respondió:
"Los dos rayos significan Sangre y Agua- el rayo pálido representa el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas-. Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia cuando mi corazón agonizado fué abierto por una lanza en la Cruz... Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguirá hasta allí".

El Señor manifiesta su Corazón, y el agua y la sangre que de el brotaron como manantial de reconciliación para todos los hombres.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Consagración del mundo a la Divina Misericordia por Juan Pablo II



Dios, Padre misericordioso,
que has revelado tu amor
en tu Hijo Jesucristo
y lo has derramado sobre nosotros
en el Espíritu Santo consolador,
te encomendamos hoy el destino
del mundo y de todo hombre.
Inclínate hacia nosotros,
pecadores; sana nuestra debilidad;
derrota todo mal;
haz que todos los habitantes
de la tierra experimenten tu misericordia,
para que en ti, Dios uno y trino,
encuentren siempre la fuente de la esperanza.
Padre eterno,
por la dolorosa pasión
y resurrección de tu Hijo,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero. Amén.


Rezado el 17 de agosto del 2002 en Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia (Polonia), por el Papa JUAN PABLO II. 

sábado, 22 de diciembre de 2012

5 Lugares de encuentro con La Divina Misericordia



Pero, ¿dónde encontrar la fuerza para confiar así?; en la Iglesia, unidos a la Santísima Virgen María, a través de laSagrada Escritura, de la Liturgia, especialmente de los Sacramentos, entre los que destaca la Eucaristía, y del amoral prójimo.58


1- MEDITACIÓN ORANTE DE LA PALABRA DE DIOS

“Toda la Escritura divina es un libro y este libro es Cristo, porque toda la Escritura divina habla de Cristo, y toda la Escritura divina se cumple en Cristo” . 59 De ahí que el Magisterio de la Iglesia nos recomiende la lectura asidua de la Palabra de Dios ,60 ya que en ella Dios conversa con nosotros 61 Por eso el Salmista proclama:Antorcha para mis pies es tu Palabra, luz en mi sendero (Sal 119,105).

Si, por nuestro bien debemos conocerla, meditarla, vivirla y anunciarla, a la luz de la Tradición de la Iglesia y del Magisterio :62 “Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó sobre roca (Mt 7, 24). Consciente de esto, aún en medio de su locura, don Quijote afirmaba de las letras divinas: “tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo, que a un fin tan sin fin como éste ninguno otro se le puede igualar” . 63

Sin embargo, hay quienes no le dan importancia; y mezclando la fe con sup ersticiones, dejan que cualquier libro o película les confunda y les arrebate esa preciosa semilla. Otros se entusiasman de momento, pero al no ser constantes están débiles, y cuando les llega un problema, lo dejan todo. En cambio, quienes reciben la Palabra de Dios, y confiando en su eficacia la meditan con la guía de la Iglesia y la alimentan con los Sacram entos y la oración, dan tal fruto, que son capaces de resistir la adversidad, sabiendo que los sufrimientos de esta vida no se comparan con la felicidad que nos espera.64


2- CELEBRACIÓN DE LA LITURGIA

En la Liturgia está presente Cristo ,65 quien uniéndonos por el Bautismo a su Cuerpo, que es la Iglesia, nos permite ofrecerlo y ofrecernos juntamente con Él, para participar, con la fuerza del Espíritu Santo, en su ala banza y adoración al Padre, fortaleciéndonos en la unidad, y llenándonos del poder transformador de Dios para ser signo e instrumento de salvación para toda la humanidad, participando también de lo que será la Liturgia celestial.66 De entre los miembros de este Cuerpo, el Señor llama a algunos para que, a través del sacramento del Orden sacerdotal representen a Cristo como Cabeza del Cuerpo, anunciando la Palabra de Dios, guian do a la comunidad, y presidiendo la liturgia, especialmente los sacramentos, entre los que destaca la Eucaristía, donde Él se nos entrega para comunicarnos todo el poder salvífico de su pasión, muerte y resurrección, por el que nos une a la Santísima Trinidad y a toda la Iglesia; con la Virgen María y los santos, con el Papa, con el propio Obispo, con todo el clero y con el pueblo de Dios entero, dándonos la esperanza de alcanzar la vida eterna y resucitar con Él el último día, fortaleciéndonos así para vivir el amor y ser const ructores de unidad en nuestra familia y en nuestros ambientes, siendo solidarios particularmente con que más nos necesitan.67

3- LA EUCARISTÍA, SACRAMENTO DE MISERICORDIA


Esto es mi cuerpo.. esta es mi sangre (Mt 26, 26-28). El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna (Jn 6, 54). Por eso, el propio Jesús exhortaba a sant a Faustina: No dejes la Santa Comunión, a no ser que sepas bien de haber caído gravemente... Debes saber que Me entristeces mucho, cuando no Me recibes en la Santa Comunión .68 Mi gran deleite es unirme con las almas. Has de saber, hija Mía, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma 69

En el año 304, durante la persecución de Diocleciano, en Abitina, 49 cristianos fueron arrestados un domingo mientras celebraban la Eucaristía. Cuando el procónsul les preguntó por qué habían desobedecido la prohibición del emperador, sabiendo que el castigo sería la muerte, uno de ellos respondió: “sin la Eucaristía dominical no podemos vivir”. 70A los cristianos de hoy, el Papa Benedicto XVI nos ha dicho: “Participar en la celebración dominical, ali mentarse del Pan eucarístico y experimentar la comunión de los hermanos y las hermanas en Cristo, es una necesidad... es una alegría”. En ella podemos encontrar “la energía necesaria para el camino que debemos recorrer cada semana” 71

Procuremos comulgar con frecuencia, participando siempre en la Misa Dominical. Dediquemos también algunos momentos a visitar al Santísimo Sacramento .72 “Es hermoso estar con Él –decía Juan Pablo I I- y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf. Jn 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón”. 73Y si tenemos conciencia de estar en pecado grave, recordemos que antes de Comulgar debemos primero recibir el sacramento de la Reconciliación .74
 

4- LA CONFESIÓN: EXPERIENCIA DE MISERICORDIA


No es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno sólo (Mt 18, 14). El pecado nos degrada, nos aleja de Dios y de los hermanos, y nos arrebata la vida. Pero Dios, que nos sigue amando, nos busca y nos ofrece en el Sacramento de la Penitencia el perdón que nos reconcilia con El y con la Iglesia .75 “Como se deduce de la parábola del hijo pródigo, la reconciliación es un d on de Dios, una iniciativa suya” .76 Y “todo lo que el Hijo de Dios obró y enseñó para la reconciliación del mundo, no lo conocemos solamente por la historia de sus acciones pasadas, sino que lo sentimos también en la eficacia de lo que él realiza en el presente” . 77

Esto, gracias a que la tarde de Pascua, el Señor Jesús se mostró a sus apóstoles y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos(Jn 20, 22-23) . 78. Por eso, San Pablo afirma: “Dios nos ha confiado el misterio de la reconciliación... y la palabra de reconciliación” (2 Cor 5, 18 s.). En el Sacramento de la Penitencia, el Padre, con la fuerza del Espíritu Santo, a través de sus sacerd otes que son presencia y prolongación de Jesús Buen Pastor, corre hacia nosotros para abrazarnos y colmarnos de su amor, y la Iglesia se alegra por la vuelta de aquél hermano que estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado (Lc 15, 32).

Jesús es el cordero de Dios que, con su sacrificio, quita el pecado del Mundo (Cfr. Jn 1, 29. Por eso, Él, que ha venido no para condenar, sino para perdonar y salvar (Cfr. Jn 3, 16), nos invita a acercarnos con confianza a la confesión, donde por su voluntad, el Sacerdote, ministro de la Penitencia, actúa “in persona Christi”. Así se lo comentó a Santa Faustina: El sacerdote, cuando Me sustituye, no es él quien obra, sino Yo a través de él ;79 Como tú te comportarás con el confesor, así Yo Me comportaré contigo .80


5- LA ORACIÓN


Una persona subió con entusiasmo a un pequeño barco, con el deseo de aventurarse en el mar. Al zarpar, con emoción sintió la brisa y admiró la inmensidad y la belleza del océano. Pero después, a causa del movimiento, experimentó un terrible mareo. Entonces, el capitán le dijo: “si no quiere sentirse mal, mire hacia arriba”. ¡Que buen consejo para quienes surcamos el gran mar de la vida!: miremos hacia arriba, para no marearnos, ni con los bienes del mundo, ni con las crisis y problemas. Y mirar hacia arriba es hacer oración, escuchando a Jesús que nos dice: Permaneced en mí, como yo en vosotros (Jn 15,4).

“Para mí, -escribe Santa Teresa del Niño Jesús- la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor, tanto en la prueba como en la alegría” . 81 Necesitamos orar para pedir ayuda, dar gracias, alabar, adorar, contemplar, y escuchar a Dios, abriéndole el corazón a Él y al prójimo .82 ¡En la oración, es Dios quien nos busca para saciar nuestra sed de una vida plena y eternamente feliz! . 83 De ahí que Santa Teresa de Ávila diga: “Si alguien no ha empezado a hacer oración...yo le ruego por amor de Dios, que no deje de hacer esto que le va a traer tantos bienes espirituales. En hacerla no hay ningún mal que temer y si mucho bien que esperar” .84

Habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma ,85 exhortó el Señor a Santa Faustina. Pero ¿cómo orar?; con humildad ,86 confianza y perseverancia .87 Pidan y se les dará, ha prometido Jesús. Sin embargo, quizá alguno diga: “Muchas veces he pedido y no he recibido. Orar no sirve para nada”. Pero seguramente lo que le sucede es aquello que Santa Teresa describe así: “Algunos quisieran tener aquí en la tierra todo lo que desean y luego en el cielo que no les faltase nada. Eso me parece andar a paso de gallina, escarbando entre el basurero” . 88 ¡No perdamos el tiempo, ni entorpezcamos nuestro camino!; creer en Dios es fiarse de Él, sabiendo que nos da lo que más nos conviene, no para una alegría pasajera, sino para nuestra felicidad plena y eterna.



Autor: P. Eugenio Lira Rugarcía
Fuente: Catholic.net