"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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jueves, 26 de mayo de 2016

El devoto de Jesús Misericordioso debe ser una imagen viviente de su misericordia


         La devoción a Jesús Misericordioso debe traducirse en actos concretos de misericordia para con nuestros prójimos; de lo contrario, se convierte en un mero pietismo, vacío de todo significado. Esto es así, porque la fe debe traducirse en obras, tal como lo enseña Nuestro Señor en el Evangelio: “Lo que habéis hecho a uno de estos pequeños, a Mí me lo habéis hecho” (Mt 25, 40). Esto significa que todo lo que hacemos a nuestro prójimo, en el bien o en el mal, se lo hacemos a Jesús, que misteriosamente inhabita en él, y es la razón por la cual, si somos misericordiosos para con nuestros prójimos, recibiremos misericordia de parte suya: “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia” (Mt 5, 7). Y el Apóstol Santiago dice: “El juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia” (Sant 2, 13). El mismo Apóstol nos advierte que “la fe, sin obras, es una fe muerta” (Sant 2, 17). La misericordia demostrada para con nuestro prójimo será, por lo tanto, nuestro “pasaporte” para el Reino de los cielos. ¿De qué manera podemos ponerla por práctica? Además de las obras de misericordia corporales y espirituales que nos recomienda la Iglesia, Santa Faustina Kowalska, en su oración para ser misericordiosa, nos enseña de qué manera podemos, en el día a día, ser misericordiosos. Su oración dice así: “Oh Señor, Deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que este más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo. Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla. Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos. Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos. Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas. Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí”[1].
         Santa Faustina pide ser “transformada en la misericordia” de Jesús, toda ella, con su cuerpo: ojos, para no juzgar y ver lo bueno en los demás; oídos, para estar atentos a las necesidades de los otros; lengua, para no solo no hablar mal, sino para tener palabras de consuelo y perdón; manos, para que hacer solo obras buenas; pies, para ir en auxilio del que más lo necesita; corazón, para compadecerse de los sufrimientos del prójimo.
         Lo que Santa Faustina nos enseña es que el devoto de Jesús Misericordioso tiene que ser una imagen viviente suya, no por las palabras, sino por las obras de misericordia, de manera tal que el prójimo vea, en el devoto de Jesús Misericordioso, a Jesús Misericordioso en Persona.



[1] Cfr. Santa Faustina Kowalska, Diario, 163

miércoles, 27 de abril de 2016

"Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí”



“Oh Señor, Deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que este más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo. Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor,a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. (...)
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo (...)
Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí” (Santa Faustina Kowalska, Diario, 163).

"Con tu bondad has vencido, oh Señor, mi corazón de piedra"


"El alma: Con tu bondad has vencido, oh Señor, mi corazón de piedra; heme aquí acercándome con confianza y humildad al tribunal de Tu misericordia, absuélveme Tú mismo por la mano de Tu representante. Oh Señor, siento que la gracia y la paz han fluido a mi pobre alma. Siento que tu misericordia, Señor, ha penetrado mi alma en su totalidad. Me has perdonado más de cuanto yo me atrevía esperar o más de cuánto era capaz de imaginar. Tu bondad ha superado todos mis deseos. Y ahora te invito a mi corazón, llena de gratitud por tantas gracias. Había errado por el mal camino como el Hijo pródigo, pero Tú no dejaste de ser mi Padre. Multiplica en mí Tu misericordia, porque ves lo débil que soy.
Jesús: Hija, no hables más de tu miseria, porque Yo ya no Me acuerdo de ella. Escucha niña Mía, lo que deseo decirte: estréchate a Mis heridas y saca de la fuente de la vida todo lo que tu corazón pueda desear Bebe copiosamente de la fuente de la vida y no pararás durante el viaje. Mira el resplandor de Mi misericordia y no temas a los enemigos de tu salvación. Glorifica Mi misericordia". (Santa Faustina Kowalska, Diario 1485)

"Oh Dios, con qué generosidad derramas Tu misericordia"


"Oh Dios, con qué generosidad derramas Tu misericordia y todo esto lo haces por el hombre. Oh cuánto amas al hombre si Tu amor hacia él es tan activo. Oh Creador mío y Señor, en todas partes veo huellas de Tu mano y el sello de Tu misericordia que abraza todo lo que está creado. Oh Creador mío piadosísimo, deseo rendirte homenaje en nombre de todas las criaturas con alma y sin alma y llamo al mundo entero a adorar Tu misericordia. Oh que grande es tu bondad, oh Dios". (Santa Faustina Kowalska, Diario 1749)

jueves, 26 de noviembre de 2015

"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia"


“La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia”[1]. El mensaje dado por Jesús a Sor Faustina es válido tanto para una persona en particular, como para toda la Humanidad en su conjunto. La paz de la que habla Jesús no es la paz del mundo, sino la paz que da Él, que es la paz de Dios, es la paz que sobreviene al alma cuando le es quitado, por la gracia santificante, aquello que la enemistaba con Dios y que por lo tanto la privaba de la paz, y es el pecado. Sólo Jesús da la verdadera paz, la paz que brota de un corazón en gracia, un corazón en amistad con Dios y con el prójimo, un corazón sin las tinieblas del mal y del pecado, porque ha sido lavado y santificado por la Sangre del Cordero.
En nuestros días, vemos cómo crecen, minuto a minuto, tanto las guerras, a nivel de naciones –conflictos armados de todo tipo, terrorismo, narcotráfico, violencias de todo tipo, etc.-, como la discordia y la violencia a nivel de familias y personas individuales. Todo sucede como consecuencia del alejamiento de nuestra moderna sociedad del Siglo XXI, de Dios, de sus Mandamientos, de su Voluntad y de su Amor. Sin Dios, que es Luz, Amor y Paz, la humanidad inevitablemente se ve envuelta en las tinieblas, en el odio y en la guerra, es decir, en la discordia, la cual, a los ojos de Dios, es “peor que la hechicería” (cfr. 1 Sam 15, 23). Si la hechicería, la brujería, el satanismo, son prácticas abominables a los ojos de Dios, lo es mucho más la discordia, la falta de paz entre los hombres, originada en la falta de amor a Dios, porque sólo en Dios puede el hombre amar a su prójimo y por lo tanto, estar en paz con él. Sin Dios, el hombre no ama verdaderamente a su prójimo y lo convierte en un instrumento para satisfacer sus pasiones, su egoísmo, sus necesidades.
“La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia”. Tanto a nivel de nación, como a nivel personal y familiar, es necesario elevar la mirada a Jesús Misericordioso y, con el corazón contrito y humillado, implorar su Misericordia sobre nosotros y sobre el mundo entero, porque sólo  así obtendremos la paz, la verdadera paz, la que brota del Corazón Misericordioso de Jesús.




[1] Diario de Sor Faustina, 300

sábado, 24 de enero de 2015

Por la Confesión se derrama sobre el alma la Divina Misericordia


Jesús habla con Sor Faustina acerca del Sacramento de la Confesión o Sacramento de la Penitencia , y le revela los misterios sobrenaturales que en este Sacramento se encuentran. Cuando vamos a confesarnos, no vamos a recibir un buen consejo, ni a hacer terapia psicológica: vamos al encuentro de Jesús Misericordioso, que quitará nuestros pecados del alma, por el poder de su Sangre derramada en la cruz.
Escribe así Sor Faustina:
“Hoy el Señor me dijo: Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma”.
Cuando el alma se confiesa, se derraman sobre ella el Agua y la Sangre que brotaron del Corazón traspasado de Jesús; significa que confesarse es acercarse a Jesús crucificado y ponerse de rodillas ante Él, para que caiga sobre nosotros su Sangre y su Agua, que nos purifican –ennoblecen el alma, dice Jesús- y nos santifican, con la gracia divina que por ellos fluye: el Agua limpia; la Sangre santifica. Nos colocamos bajo los rayos misericordiosos de Jesús, el blanco, que simboliza el Agua y el rojo, que simboliza la Sangre. Así, se cumplen las palabras de Jesús, de que su Corazón traspasado, de donde brotaron la Sangre y el Agua, es la Fuente de la Misericordia: “De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas”.
“Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia”.
Una condición para que el alma pueda recibir con plenitud las gracias que del Sacramento se derivan, es la confianza en Jesús: confianza en su condición de ser Él Dios Hijo en Persona; confianza en su poder de quitar los pecados del mundo, de manera que el pecado del que me confieso, ya no está más en mi alma –esto, para no sentir escrúpulos y también para olvidar la vida pasada de pecador y comenzar la vida nueva de la gracia, la vida de los hijos de Dios-; confianza en el Amor Misericordioso de Dios, que se materializa en Jesucristo y que se derrama sin límites en el alma, porque si Dios me perdona mis pecados, es solo movido por su Amor y nada más que por Amor; de ahí que la Confesión Sacramental debe ser un acto de amor por parte nuestra, y es acto de amor por parte nuestra cuando nos confesamos porque nos duele en el alma el haber ofendido, con nuestra malicia, a un Dios de Bondad infinita; es un acto de amor de parte nuestra cuando nos confesamos y estamos tan dolidos, que nos lamentamos el no haber muerto, literalmente, a esta vida terrena, antes de haber cometido el pecado –mortal o venial deliberado- del cual nos estamos confesando; es un acto de amor cuando recitamos la fórmula de la Penitencia, pero no solo con los labios, sino con el corazón, porque realmente nos duele el haber ofendido a Jesús con nuestros pecados y nos lamentamos el no haber muerto antes que ofenderlo: “…antes querría haber muerto que haberos ofendido”; es un acto de amor nuestra confesión, cuando tomamos conciencia que nuestros pecados son los que lastiman a Jesús en la cruz, porque es a causa de nuestros pecados personales, que Jesús recibe la corona de espinas, los flagelos, los clavos de hierro y la muerte, que estaban dirigidos a nosotros, por la Justicia Divina; es un acto de amor nuestra confesión, cuando tomamos conciencia que son nuestros pecados los que lastiman a Jesús, y por ese motivo, tomamos la firme determinación de nunca más volver a pecar, para no seguir lastimando a Jesús, y pedimos para eso la gracia de morir antes de cometer un pecado mortal o venial deliberado.
“Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma”.
Jesús revela el misterio de su Presencia en la confesión: Jesús está Presente, escondido, invisible, pero Presente, en el sacerdote ministerial, quiere decir que lo que le decimos al sacerdote ministerial, no se lo decimos a él, sino a Jesús, a través de él.
“Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites. Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes”.
La necesidad de la humildad, para recibir con plenitud las gracias que se derivan del Sacramento de la Confesión; el alma humilde es como un prado que hace tiempo que no recibe agua por la sequía: cuando llueve, el agua es absorbida por el prado seco como si fuera una esponja, y así es el alma humilde, cuando se confiesa con humildad, postrándose ante su Dios que la perdona con Amor y por Amor. El alma humilde se asemeja a la Virgen, quien fue elegida por Dios a causa, precisamente, de su humildad, y fue esta humildad de María la que permitió que la gracia divina la convirtiera en Madre de Dios; es la humildad de la Virgen la que hace posible que la gracia divina se derrame sobre su alma purísima sin medida, obrando maravillas, lo cual es expresado por María en el Magnificat: “Mi alma canta la grandeza del Señor, porque ha mirado la humillación de su esclava; (el Señor) ha hecho en mí grandes cosas”: de la misma manera, Jesús obra maravillas de santidad en el alma humilde, por medio de la gracia, realizando “los más grandes milagros”, como Él mismo se lo dice a Sor Faustina: “En este sacramento, se producen los más grandes milagros”, pero para eso, es necesaria la humildad.
“Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes”.
Quien va a confesarse con espíritu de soberbia, se vuelve impermeable a la Divina Misericordia y a sus gracias, por lo que se retira del confesionario igual de pecador y soberbio que cuando llegó. El soberbio se confiesa sin arrepentimiento y sin contrición de corazón; el soberbio acude al confesionario por simple costumbre o con el objetivo de meramente recibir un consejo psicológico, o para aquietar la conciencia por un tiempo, para luego continuar con su vida pecado; el soberbio, en el fondo, no quiere convertirse, y es por esa razón que el soberbio se confiesa, pero no está dispuesto a “evitar las ocasiones próximas de pecado”, ni tampoco está dispuesto a cumplir lo que Jesús le pide: amar a los enemigos, perdonar las injurias, desterrar el odio y el rencor, ser humilde, vivir la castidad y la pureza corporal y espiritual, evitar las malas compañías, evitar los lugares de pecado o de ocasión de pecado, luchar contra las tentaciones y no abrirles las puertas de la mente y del corazón, poner en práctica los remedios que la Iglesia pone a nuestra disposición: oración, penitencia, ayuno, limosna, obras de misericordia, el uso de sacramentales, como medios para avanzar en la conversión y como co-adyuvantes de la gracia, etc. El soberbio, en el fondo, participa de la soberbia del Ángel caído, así como el humilde participa de la humildad de Jesús y de María, y ésa es la razón por la cual se vuelve impermeable a la gracia.
Todos estos misterios sobrenaturales y admirables, se encuentran en el Sacramento de la Penitencia o Sacramento de la Confesión.

jueves, 22 de enero de 2015

Mi misericordia es mas grande que tu miseria y la del mundo entero



- El alma: Señor, temo que no me perdones un número tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.

- Jesús: Mi misericordia es mas grande que tu miseria y la del mundo entero. ¿Quién ha medido Mi bondad? 

Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abri la Fuente de la Misericordia para ti. 

Ven y tomas las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. 

¿Por qué habrias de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.

D.1485

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Adorado seas, oh Dios misericordioso


Por haberte dignado descender de los cielos a esta tierra.

Te adoramos en gran humildad,

Por haberte dignado elevar todo el género humano.

 Insondable en Tu misericordia, inconcebible,

Por amor a nosotros has tomado el cuerpo

De la Virgen Inmaculada, jamás rozada por el pecado,

Porque así lo has establecido desde la eternidad.

La Santísima Virgen, esta azucena blanca como la nieve,

Es la primera en adorar la omnipotencia de Tu misericordia.

Su corazón puro se abre con amor a la venida del verbo,

Cree en las palabras del mensajero divino y se fortalece en la confianza." (D. 1746)

Yo Mismo te espero en el confesionario


"Hoy el Señor me dijo: Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. 

Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia. 

Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma. 

Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites. 

Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes.

Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes." (D. 1602)

Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia


"Que los mas grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. 

Ellos mas que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. 

Hija Mia, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. 


A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. 

No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. 

Escribe: Antes de venir como Juez Justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia……" (D. 1146)

Oh Jesús mio, Te ruego por toda la Iglesia



"He experimentado un gran dolor en mi cuerpo, pero siento que el Señor me sostiene, porque de otro modo no lo soportaría."

"Oh Jesús mio, Te ruego por toda la Iglesia: concédele amor y luz de Tu Espíritu, da poder a las palabras de los sacerdotes para que los corazones endurecidos se ablanden y vuelvan a Ti, Señor. Señor, danos sacerdotes santos; Tu Mismo conservalos en la santidad. 

Oh Divino y Sumo sacerdote, que el poder de Tu misericordia los acompañe en todas partes y los proteja de las trampas y asechanzas del demonio, que están siendo tendidas incesantemente para [atrapar a] las almas de los sacerdotes. Que el poder de Tu misericordia, oh Señor, destruya y haga fracasar lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes ya que Tú lo puedes todo."

 (D. 1051-1052)

jueves, 27 de noviembre de 2014

Que el pecador no tenga miedo de acercase a Mí


+ Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras. 

Que el pecador no tenga miedo de acercase a Mi. Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas humanas.

Jesús se quejó conmigo con estas palabras: La desconfianza de las almas desgarra Mis entrañas. Aún mas Me duele la desconfianza de las almas elegidas; a pesar de Mi amor inagotable no confían en Mí.

 Ni siquiera Mi muerte ha sido suficiente para ellas. ¡Ay de las almas que abusen de ella!

(D. 50)

viernes, 8 de agosto de 2014

"Que todas las almas tomen vida de Mi Corazón, Fuente de Misericordia"


He abierto Mi Corazón como Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. 

Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia. 

Los pecadores obtendrán la justificación y los justos seran fortalecidos en el bien. 

Al que haya depositado su confianza en Mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con Mi paz divina. (D. 1520)

"Oh Bondad infinita, ¿Quién puede adorarte dignamente?"



"Oh Santa Trinidad, Único Dios, inconcebible en la grandeza de la misericordia hacia las criaturas y especialmente hacia los pobres pecadores.

Has revelado el abismo de Tu misericordia inconcebible, impenetrable para toda mente humana o angélica. Nuestra nulidad y nuestra miseria se hunden en Tu grandeza.

Oh Bondad infinita, ¿Quién puede adorarte dignamente? ¿hay algún alma que entienda tu amor? Oh Jesús, tales almas existen, pero son pocas." (Diario 361)

"Oh Santa Trinidad, Dios eterno, deseo resplandecer en la corona de Tu misericordia como una piedra pequenita cuya belleza depende de la luz de Tu rayo y de Tu misericordia inconcebible.

Todo lo que hay de bello en mi alma, es Tuyo, oh Dios; yo de por mi siempre soy nada". (Diario 617)

Todas tus miserias han sido quemadas en el fuego de Mi amor



"...Terminada la hora fui delante del Santísimo Sacramento y como la miseria y la nada más grandes, le suplique por su misericordia y que se dignara sanar y purificar mi pobre alma. De repente oí estas palabras:  

Hija Mía, todas tus miserias han sido quemadas en el fuego de Mi amor, como una pajita arrojada en unas llamas enormes. 
Y con esta humillación atraes a ti y a otras almas todo el mar de Mi misericordia.

Y contesté: Jesús, forma mi pobre corazón según Tu divina complacencia." (D.174)

martes, 22 de abril de 2014

La herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites


"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas" 
(Jesús a Sor Faustina)

viernes, 18 de abril de 2014

Jesús murió a las tres de la tarde, y a esa hora no rehúsa ningún pedido


Las tres de la madrugada también es una hora mística.

Las 15:00 hs. (3 pm) es la hora designada como el final de la Crucifixión, el momento de la muerte de Nuestro Señor, el momento más trascendental desde la Creación. Y en la revelación que Jesucristo hizo a Sor Faustina Kowalska, es la hora de su misericordia para el mundo entero, “en esta hora, no le rehusaré nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión”. Pero también a las 3 de la madrugada (3 am) se producen hechos de profunda significación.

En 1931, la Hermana Faustina Kowalska (1905-1938) de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia comenzó a recibir revelaciones divinas de Nuestro Señor Jesucristo. En estas revelaciones, Jesús le pidió a Sor Faustina registrar estas experiencias que ella recopiló en seis cuadernos, ahora ampliamente conocido como la Divina Misericordia en Mi Alma. 
Contenido dentro de los diarios están los mensajes directamente de Cristo con respecto a su misericordia insondable y sin fin hacia toda la humanidad.
Dentro del mensaje central de Cristo a Santa Faustina está su extraordinaria invitación a cada uno de nosotros a diario para sumergimos en su pasión a la hora de las 3 pm, 3 de la tarde o 15 hs., y al mismo tiempo implorar su misericordia para nosotros y para el mundo entero.
Ver aquí como rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.
LA LLAMADA DE JESUCRISTO
Estas son las palabras exactas de Cristo a Santa Faustina que conste su llamada específica:
“A las tres en punto, implora Mi misericordia, especialmente para los pecadores y, aunque sólo sea por un breve momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia… En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por mí en virtud de Mi Pasión” (Diario, 1320)
“Cada vez que oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero, y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abre por cada alma. En esta hora puedes obtener todo por ti misma y por los demás con sólo pedirlo, es la hora de gracia para todo el mundo – la misericordia triunfó sobre la justicia” (Diario, 1572)
“Hija mía, haz todo lo posible para hacer las Estaciones de la Cruz en esta hora, siempre que tus obligaciones lo permitan, y si no eres capaz de hacer las Estaciones de la Cruz, entonces por lo menos pasa a la capilla por un momento y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia, y en caso de que no puedas entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde te encuentres, aunque sea por un brevísimo instante” (Diario, 1572)
En esta hora el gran alcance de la misericordia y el amor se abre por completo al corazón a cada alma, invitándonos a recordar y encontrar su pasión – muy particularmente su “abandono en el momento de la agonía”.
NO HAY PECADO DE ESCAPE A SU MISERICORDIA
Santa Faustina también registró las palabras de Cristo, haciendo hincapié en que nadie tiene por qué tener miedo de acercarse a su misericordia, no importa qué tan extenso o grave sean sus pecados:
“Que ningún alma tema acercarse a mí, aunque sus pecados sean como escarlata” (Diario, 699) y
“Mi misericordia es más grande que vuestros pecados y los del mundo entero” (Diario, 1485).
Aquí Cristo invita a los más grandes pecadores (en unión con el sacramento de la confesión) a ser abrazados por su amor misericordioso de una manera especial para encontrar la redención, descanso y renovación en él.
Al igual que un buen médico que desee ahorrar sufrimientos a sus pacientes, hay que traer también su culpa, su tristeza, sus dificultades, sus adicciones, sus enfermedades físicas y unirlas con sus heridas, para que Cristo las sane como dijo a Sor Faustina:
“Ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión“ (Diario, 1541)
LA RUTINA DE LA ORACIÓN
Una vez que comience la práctica de la poderosa llamada de Cristo para la oración a las 3 de la tarde todos los días, usted encontrará que el tiempo se convertirá en una segunda naturaleza para usted.
Como todo lo que desea hacer con regularidad, tomará algún tiempo para desarrollarse. Puede que le resulte útil configurar su reloj de pulsera o poner un recordatorio en su calendario todos los días, hasta que se convierta en un hábito.
Oraciones cortas relacionadas con la Coronilla de la Divina Misericordia, tales como:
Oh sangre y agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en ti confío , o,
por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero,
nos permitirán hacer una pausa mental y encontrar a Cristo al pie de su cruz para implorar su misericordia, si fuera incapaz de rezar las estaciones o visitar una capilla.
EL PERDÓN DE LOS PECADOS
En el año 2000, el Papa Juan Pablo II canonizó a Sor Faustina, llamándola “el gran apóstol de la Divina Misericordia en nuestro tiempo”, lo que establece el Domingo de la Divina Misericordia como un día de fiesta oficial católico que ocurre el domingo después de Pascua.
En este Día de Fiesta de Nuestro Señor las almas que van a la confesión y reciban la Santa Comunión obtendrán el perdón total de las culpas y de las penas. 
Las palabras exactas de Cristo con respecto a la Fiesta se registran en el diario de Santa Faustina:
“El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. Ese día todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias se abren. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata…. La humanidad no encontrará paz hasta que se vuelva a la Fuente de Mi Misericordia“(Diario, 699).
¿Y A LAS TRES DE LA MADRUGADA?
Pero ¿qué pasa en la casi hechizante hora de las tres de la mañana?
A través de los años – como muchos de ustedes saben – la gente ha tenido experiencias sorprendentes que indican que este es un momento en que las oraciones son especialmente poderosas, o cuando el mal es particularmente fuerte (y debe ser contrarrestado), o dicen también que a la mitad de la noche es cuando el “velo” se adelgaza.
¿Quizás es simplemente la quietud de la noche? ¿O es el segundo momento del día para la Coronilla de la Misericordia? ¿Existe algún tipo de confluencia en el mundo espiritual?
Una y otra vez, vamos a ver grandes eventos o muertes que ocurren a las tres de la madrugada. Fuego, asesinatos, muertes santas. Hay incluso una película, una canción, y una revista, todos llamados 3 A.M.
Algunos dicen que hay muchas muertes en este momento porque es cuando el cuerpo está más débil.
Otro de los grandes místicos (este de Italia) ha explicado – en sus propias revelaciones – que la oración de la noche, especialmente a las 3 am, es:
“para los adultos, para expiar los pecados de la noche, para mantener a satanás alejado de las personas débiles, y que los culpables pueden reflexionar, arrepentirse y hacer buenos propósitos que se convertirán en hechos al amanecer”.
UN MILAGRO A LAS TRES
En Milagros de Dios y los desafíos del mundo, el padre Robert Gamel escribe sobre un amigo llamado Jimmy que había estado en el seminario por un tiempo, antes de salir a comenzar una familia.
Por desgracia, cuando sus hijos – un niño y una niña – eran pequeños, Jimmy desarrolló un tumor canceroso en el tejido muscular que se extendió a sus pulmones.
Como el Padre Gamel escribe:
“Su esposa no podía manejar el hecho de que se estaba muriendo y se negó a hacerse cargo de él. El ofreció su dolor y sufrimiento por su esposa e hijos. Pasó las últimas semanas de su vida con sus padres separado de su esposa y sus hijos que el amaba. 
En esta fase de la vida de Jimmy, estaba experimentando realmente la crucifixión de Cristo. Abandonado por su familia, sus padres lo vieron morir. 
Entonces llegó el inesperado milagro del Señor: 
Murió a los tres de la mañana cuando el reloj fuera de su habitación dio justo la hora. Era la hora de la Divina Misericordia [en la interpretación de Gamel de la hora de la mañana].
¡Esta fue también la primera vez que el reloj había funcionado en semanas! Qué increíble que el reloj se había detenido justo antes de la hora exacta de las tres hacía unas semanas. Y aún más increíble, que se decidió a funcionar de nuevo en ese momento. 
Pero el milagro no se había terminado, Jimmy había conseguido con su último aliento poner su mano en el pecho haciendo el signo de la paz a todos los que estaban allí. Así era como Jimmy siempre decía adiós a la gente y ahora estaba diciendo su último adiós. Su crucifixión había terminado. Su sacrificio completado” 
MUCHOS DESPIERTAN A LAS TRES DE LA MAÑANA
“Gracias por hacerme sentir que no soy la única que está experimentando el ‘despertar de las 3 am’”, dice Angela Biggs de Forth Worth, Texas.
“Yo me he estado despertando a las 3 de la mañana desde hace muchos años. Durante los años ochenta y noventa, fue casi todas las noches. Desde entonces, me despierto a las 3 de la madrugada todas las noches con pocas excepciones. Curiosamente, el cambio de hora no parece tener efecto. Durante el horario estándar me levanto a las tres de la mañana. Durante el horario de verano me levanto a las 3 am. Cuando estoy de viaje, me despierto a las 3 de la mañana en la zona horaria donde estoy. Me he quejado a mi esposo, médico y amigos acerca de esto durante años, porque sentía que podría estar afectando mi salud.
Hace unos años, un autor espiritual y profesor estaba en nuestra estación local de radio y televisión pública haciendo la misma pregunta, porque también él se despierta cada mañana a las 3 de la mañana. El dijo que las 3 a.m. es cuando hace su mejor escrito y que debemos mantener un diario de todo lo que estemos pensando o experimentando en ese momento.
Tengo tres perros. Duermen en el suelo a los pies de mi cama. Se despiertan exactamente a 3 mañana todos los días, y si yo no estoy despierta, sin embargo, empiezan a rayar con urgencia mi cama hasta que yo me levanto, tanto es así que tengo que salir de la cama para conseguir que dejen de hacerlo. Y si yo vuelvo a la cama, empieza todo de nuevo.”
Añadió Lisa K. Kloss de Eau Claire, Wisconsin:
“Durante muchos años esto me ha estado ocurriendo. Antes de internet pensé que me estaba pasando solo a mí. Después de leer el diario de Santa Faustina he entendido mejor. Muchas veces he oído una voz masculina decir mi nombre que es la que me despierta en ese momento.
Comencé en la Tercera Orden Carmelita en 2001 y cuando llegué a conocer a mi ángel de la guarda me di cuenta de que era su voz, y él también me va a despertar en cualquier momento que le pido por las mañanas, exactamente en el último minuto. No he tenido un reloj de alarma desde hace más de quince años y tengo que salir a horas muy tempranas a viajar para mostrar mis perros. Si yo digo, ‘Ángel, me levanto a las 4:37 am exactamente: ¡Yo escucharé mi nombre, a veces dos veces y más fuerte la segunda vez, y miro el reloj …. y son exactamente 4:37!
Una noche, hace unos años me desperté (a las 3 am) y una mala sombra se cernía sobre mi cabeza. Sin embargo, yo sentí que un ángel vino inmediatamente para eliminar la oscuridad”.
REZO DE LA CORONILLA DE LA MISERICORDIA A LAS 3 DE LA MADRUGADA
Es una época de guerra espiritual. Es un tiempo para la intercesión. Es un tiempo para la meditación. Se trata de un tiempo, cuando nos acordamos de orar, por la gracia.
Dice Janice Stravinskas de Boston, Massachusetts:
“Yo he sido despertada de repente en esta hora, muchas veces, con impulsos para comenzar de inmediato a rezar la Coronilla de la Divina Misericordia, a pedir misericordia en el mundo. He leído el diario de Sor Faustina, de principio a fin y después comencé una devoción seria a la coronilla. Desde entonces, he tenido estas experiencias de haber sido despertada, en esta hora, sobre todo entre las 3:00 am y las 3:30 am. Después de orar, vuelvo a una pacificación, un sueño reparador.”
También dicen que:
“Probablemente Cristo resucitó de los muertos (después de descender a los infiernos) en el tercer día (domingo de Pascua) a las 3 am Tres es un número sagrado. 3 de la mañana es poco antes del amanecer. También recientemente he estado despertando y rezando el rosario de la Divina Misericordia durante las 3 de la mañana. Creo que este es un precursor de la venida de Cristo.”
Fuentes: Catholic Exchange, Spirit Daily, Signos de estos Tiempos

sábado, 22 de febrero de 2014

Recordemos la gran importancia que tienen nuestras obras




 "Esta mañana el Padre Sopocko partió.  Cuando me sumergí en la oración de acción de gracias por la gran gracia de Dios de haber podido encontrarme con él, fui unida de repente, de modo particular,

el Señor que me dijo: Es un sacerdote según Mi corazón, Me agradan sus esfuerzos. Ves, hija Mía, que Mi voluntad tiene que cumplirse y aquello que te he prometido lo cumplo. A través de él derramo consuelo a las almas dolientes, atormentadas; por medio de él Me ha complacido difundir el culto a Mi misericordia.  

A través de esta obra de misericordia se acercarán a Mi mas almas de cuántas se habrían acercado si él hubiera continuado absolviendo día y noche hasta el fin de su vida, porque en tal caso el trabajaría apenas hasta el fin de su vida, mientras que por esta obra trabajará hasta el fin del mundo." (Diario 1256)

En este caso el Padre Sopocko hizo obras buenas y que tienen resultados buenos y su consecuencia sigue buena hasta el fin del mundo como nos dice Nuestro Señor, pero ay de aquellos cuyas obras son malas y siguen teniendo consecuencias malas hasta el fin del mundo, como pasa con tantas personas que hacen malas películas, malos libros, malos programas etc. por poner un ejemplo ampliamente conocido. Dios les ilumine y tenga misericordia de ellos.

lunes, 10 de febrero de 2014

Buscar un retiro para el Corazón de Jesús en mi propio interior



"Jesús ama a las almas escondidas. Una flor escondida es la que mas perfume tiene dentro de sí.
Buscar un retiro para el Corazón de Jesús en mi propio interior.

En los momentos difíciles y dolorosos Te entono, oh Creador, un himno de la confianza, porque el abismo de mi confianza hacia Ti, hacia Tu misericordia, es inconmensurable." (D. 275)

miércoles, 15 de enero de 2014

Oh Jesús, Tú sabes que débil soy, por eso quédate siempre conmigo



"¡Oh tesoro inagotable de la pureza de la intención que haces perfectas y tan agradables a Dios todas nuestras acciones!

Oh Jesús, Tú sabes que débil soy, por eso quédate siempre conmigo, guía mis acciones, todo mi ser. Tú, mi mejor Maestro.

De verdad, oh Jesús, me invade el miedo cuando veo mi miseria, pero a la vez me tranquilizo viendo Tu misericordia insondable que es más grande que mi miseria desde toda una eternidad. Y esta disposición de ánimo me reviste de Tu poder.

Oh gozo que se deriva del conocimiento de mi misma, Oh verdad inmutable. Eterna es Tu firmeza." (D. 66)