"Oh belleza Eterna, quien te conoce una vez solamente, no puede amar ninguna otra cosa. Siento la vorágine insondable de mi alma y que nada la puede llenar, sino Dios Mismo. Siento que me hundo en Él como un granito de arena en un océano sin fondo". (Santa Faustina Kowalska, Diario 343)
"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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miércoles, 27 de abril de 2016
jueves, 22 de enero de 2015
El milagro de la Divina Misericordia restaura al alma en toda su plenitud
"Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo ; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente.
Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la
Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud.
Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios.
El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud.
Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde."
(D. 1448)
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Dios mismo defiende al alma que lo ama sinceramente
"Hoy, durante la clase de catecismo he sido reafirmada en lo que había conocido a través del entendimiento interior y de lo que vivo desde hace mucho tiempo, a saber: si el alma ama sinceramente a Dios y está unida a Él interiormente, entonces aunque por fuera vive en condiciones difíciles, nada tiene el poder de oprimir su interior.
Y entre la corrupción puede ser pura e intacta, porque el gran amor de Dios le da fuerza para luchar y Dios Mismo defiende de modo especial, e incluso de manera milagrosa, al alma que lo ama sinceramente." (D. 1094)
viernes, 5 de septiembre de 2014
He puesto mi confianza en Dios y no tengo miedo de nada
El amor expulsa el temor del alma. Desde que amé a Dios con todo mí ser, con toda la fuerza de mi corazón, desde entonces cedió el temor y aunque me digan no sé qué de su justicia, no le tengo miedo en absoluto, porque lo conocí bien: Dios es el Amor y su Espíritu es la paz.
Y ahora veo que mis obras que surgieron del amor son más perfectas que las obras que cumplí por temor.
He puesto mi confianza en Dios y no tengo miedo de nada, me he entregado totalmente a su santa voluntad; que haga de mi lo que quiera y yo, de todas maneras, Lo amaré siempre.
(D. 589)
viernes, 8 de agosto de 2014
"Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones"
"Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones.
En el desprecio está el secreto de la felicidad; cuando el alma llega a conocer que es una nulidad, la miseria personificada y que todo lo que tiene de bueno en si misma, es exclusivamente don de Dios, cuando el alma ve que todo lo que tiene en si le ha sido dado gratuitamente y que de si tiene solamente la miseria, esto la mantiene continuamente humilde delante de la Majestad de Dios y Dios, viendo tal disposición del alma, la persigue con sus gracias.
Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz, ésta es solamente un alma verdaderamente humilde.
Al principio el amor propio sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo.
En su corazón esta solamente Dios; un alma humilde no confía a si misma, sino que pone su confianza en Dios. Dios defiende al alma humilde y Él Mismo se introduce en las cosas de ella y entonces el alma permanece en máxima felicidad que nadie puede comprender." (Diario 593)
Todas tus miserias han sido quemadas en el fuego de Mi amor
"...Terminada la hora fui delante del Santísimo Sacramento y como la miseria y la nada más grandes, le suplique por su misericordia y que se dignara sanar y purificar mi pobre alma. De repente oí estas palabras:
Hija Mía, todas tus miserias han sido quemadas en el fuego de Mi amor, como una pajita arrojada en unas llamas enormes.
Y con esta humillación atraes a ti y a otras almas todo el mar de Mi misericordia.
Y contesté: Jesús, forma mi pobre corazón según Tu divina complacencia." (D.174)
viernes, 11 de abril de 2014
"Que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata"
"Que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata"
(Diario de Santa Faustina, 699)
lunes, 10 de febrero de 2014
No poner obstáculos a la gracia de Dios en nuestra alma
"Terminada la confesión, mi espíritu se sumergió en
Dios y permanecí orando durante tres horas, y me parecieron unos pocos minutos.
Desde entonces no pongo obstáculos a la gracia que obra en mi alma.
Jesús sabíaa
por que yo tenia miedo de tratar con Él, y no se ofendía en absoluto.
Desde el momento en que el Padre me aseguró que no se trataba de ningunas
ilusiones, sino de la gracia de Dios, trato de ser fiel a Dios en todo.
Ahora
veo que son pocos los sacerdotes que comprenden toda la profundidad de la
acción de Dios en el alma. Desde aquel momento tengo las alas desatadas para el
vuelo y deseo volar hacia el ardor mismo del sol.
Mi vuelo no se detendrá
hasta que no descanse en Él por la eternidad. Si volamos muy alto, toda la
oscuridad, la niebla y las nubes las tenemos debajo de los pies y toda la parte
sensitiva de nuestro ser tiene que someterse al espíritu."
(D. 234)
Callar cuando me reprendan injustamente
"Oh Santa Trinidad, Dios Uno e Indivisible, bendito seas por este gran regalo y testamento de misericordia.
Oh Jesús mío, para compensarte por los blasfemos, callaré cuando me reprendan injustamente, para satisfacerte aunque sea en una pequeña parte.
En mi alma Te estoy cantando continuamente un himno y nadie lo puede sospechar ni entender. El canto de mi alma lo conoces sólo Tú, oh Creador y Señor mío."
(D. 81)
Oh Jesús mío, para compensarte por los blasfemos, callaré cuando me reprendan injustamente, para satisfacerte aunque sea en una pequeña parte.
En mi alma Te estoy cantando continuamente un himno y nadie lo puede sospechar ni entender. El canto de mi alma lo conoces sólo Tú, oh Creador y Señor mío."
(D. 81)
El fin de la vida de nuestras almas: unirnos a Dios en el amor
"Oh Santa Trinidad, Dios eterno, mi espíritu se sumerge en Tu belleza;
para Ti los siglos no son nada. Tú eres siempre el Mismo. Oh, qué grande
es Tu Majestad. Oh Jesús, ¿cuál es el motivo por el que escondes Tu
Majestad, has abandonado el trono del cielo y estás con nosotros?
El Señor me contestó: Hija Mía, el amor Me ha traído y el amor Me detiene. Oh hija Mía, si tú supieras qué gran mérito y recompensa tiene un solo acto de amor puro hacia Mi, morirías de gozo.
Lo digo para que te unas a Mi constantemente a través del amor, porque éste es el fin de la vida de tu alma; este acto consiste en el acto de voluntad; has de saber que el alma pura es humilde; cuanto te humillas y te anonadas ante Mi Majestad, entonces te persigo con Mis gracias, hago uso de la omnipotencia para enaltecerte." (D. 576)
El Señor me contestó: Hija Mía, el amor Me ha traído y el amor Me detiene. Oh hija Mía, si tú supieras qué gran mérito y recompensa tiene un solo acto de amor puro hacia Mi, morirías de gozo.
Lo digo para que te unas a Mi constantemente a través del amor, porque éste es el fin de la vida de tu alma; este acto consiste en el acto de voluntad; has de saber que el alma pura es humilde; cuanto te humillas y te anonadas ante Mi Majestad, entonces te persigo con Mis gracias, hago uso de la omnipotencia para enaltecerte." (D. 576)
lunes, 23 de diciembre de 2013
En su Pasión veo todo el mar de la misericordia
"Hoy, durante la Pasión, he visto a Jesús martirizado, coronado de espinas y con un pedazo de caña en la mano.
Jesús callaba, mientras los soldadotes rivalizaban torturándolo. Jesús no decía nada, solamente me miró; en aquella mirada sentí su tortura tan tremenda que nosotros no tenemos ni siquiera una idea de lo que Jesús sufrió por nosotros antes de la crucifixión.
Mi alma está llena de dolor y de nostalgia: sentí en el alma un gran odio por el pecado, y la más pequeña infidelidad mía me parece una montaña alta y la reparo con la mortificación y las penitencias. Cuando veo a Jesús martirizado, el corazón se me hace pedazos; pienso en lo que será de los pecadores si no aprovechan la Pasión de Jesús. En su Pasión veo todo el mar de la misericordia." (Diario 948)
Jesús callaba, mientras los soldadotes rivalizaban torturándolo. Jesús no decía nada, solamente me miró; en aquella mirada sentí su tortura tan tremenda que nosotros no tenemos ni siquiera una idea de lo que Jesús sufrió por nosotros antes de la crucifixión.
Mi alma está llena de dolor y de nostalgia: sentí en el alma un gran odio por el pecado, y la más pequeña infidelidad mía me parece una montaña alta y la reparo con la mortificación y las penitencias. Cuando veo a Jesús martirizado, el corazón se me hace pedazos; pienso en lo que será de los pecadores si no aprovechan la Pasión de Jesús. En su Pasión veo todo el mar de la misericordia." (Diario 948)
jueves, 14 de noviembre de 2013
Algunas palabras sobre la confesión y los confesores
+ Recordaré solamente lo que experimenté y viví en mi propia alma.
Hay tres cosas por las cuales el alma no saca provecho de la confesión en aquellos momentos excepcionales.
La primera es que el confesor conoce poco los caminos extraordinarios y muestra asombro si un alma le revela los grandes misterios que Dios realiza en el alma. Este asombro suyo pone en alarma a un alma sutil, y advierte que el confesor está indeciso en expresar su opinión; y si el alma nota esto, no se tranquiliza, sino que tiene aun mas dudas después de la confesión de cuantas tenia antes de ella, porque siente que el confesor la tranquiliza, [pero] él mismo no está seguro. O bien, lo que me ha ocurrido a mí, que el confesor, sin poder penetrar algunos misterios del alma, le rehúsa la confesión, muestra un cierto temor al acercarse esa alma a la rejilla.
¡Cómo puede un alma en tal estado, adquirir tranquilidad en el confesionario, visto que es tan sensible a cada palabra del confesor!. Según mi parecer, en estos momentos de visitas especiales de Dios en el alma, si [el sacerdote] no la entiende, debería referirla a un confesor con experiencia y conocimiento, o él mismo adquirir luces para dar al alma lo que ella necesita, y no rehusarle simplemente la confesión, porque de este modo la expone a un gran peligro y mas de un alma puede abandonar el camino, en el cual Dios quería tenerla de modo particular. Es una cosa de gran importancia, porque yo misma lo experimenté, [esto es] que ya empezaba a vacilar a pesar de estos singulares dones de Dios; aunque Dios Mismo me tranquilizaba, no obstante deseaba siempre tener el sello de la Iglesia.
La segunda cosa es que el confesor no permite expresarse sinceramente, manifiesta la impaciencia. El alma entonces se calla y no dice todo y por lo tanto no saca provecho, cuando sucede que el confesor empieza a someter al alma a pruebas, y sin conocerla, en vez de ayudarle, le hace daño. Y eso porque ella sabe que el confesor no la conoce, dado que no le ha permitido revelarse completamente en cuanto a las gracias, ni tampoco en cuanto a la miseria. Pues la prueba no es apropiada. Tuve algunas pruebas de las cuales me reí. Expresaré mejor esto con las palabras de que el confesor es el médico del alma, y, ¿cómo el médico, sin conocer la enfermedad, puede dar una medicina apropiada? Nunca. Porque no tendrá ningún efecto deseado, o le recetará demasiado fuerte y agravará la enfermedad y a veces, Dios no lo quiera, puede provocar la muerte, porque [es] demasiado fuerte.
Lo digo por experiencia, que en algunos casos fue Dios Mismo que me sostenía.
La tercera cosa es que, a veces el confesor da poca importancia a las cosas pequeñas. En la vida espiritual no hay nada pequeño. A veces, una cosa aparentemente pequeña descubre algo de gran importancia, y para el confesor es un haz de luz para conocer al alma. Muchos matices espirituales se esconden en cosas pequeñas.
No se levantará jamás un magnifico edificio si tiramos los ladrillos pequeños. De ciertas almas Dios exige una gran pureza, pues les envía un conocimiento mas profundo de la miseria. Iluminadas con la luz [que viene] de lo alto, conocen mejor lo que agrada a Dios y lo que no le agrada.
El pecado es según el conocimiento y la luz del alma, lo mismo también las imperfecciones, aunque ella sabe que lo que se refiere estrictamente al sacramento es el pecado. Pero estas pequeñas cosas tienen una gran importancia en la aspiración hacia la santidad y el confesor no las puede menospreciar. La paciencia y la benevolencia del confesor abren el camino a los más profundos secretos del alma.
El alma casi inconscientemente revela la profundidad abismal y se siente más fuerte y más resistente, ahora lucha con más valor, hace más esfuerzos, porque sabe que debe rendir cuenta de ello.
(D. 112)
Ningún sacrificio es comparable al de vivir de la Voluntad de Dios
15 II 1937. Hoy escuché en el alma estas palabras:
¡Oh hostia agradable a Mi Padre!
Has de saber, hija Mía, que toda la Santísima Trinidad tiene en ti su particular complacencia, porque vives exclusivamente de la Voluntad de Dios.
Ningún sacrificio es comparable a éste.
+ Después de estas palabras ha venido a mi alma el conocimiento de la voluntad de Dios, es decir, que miro todo desde un punto de vista superior, y todos los acontecimientos y todas las cosas desagradables o agradables, las acepto con amor, como demostración de la particular predilección del Padre Celestial. (D.955 - 956)
En un solo instante te puedo dar mas de lo que tú puedas desear
"Hoy mi alma entró en una íntima unión con el Señor.
Me enseñó que siempre debo someterme a su santa voluntad.
'En un solo instante te puedo dar mas de lo que tú puedas desear'" (D. 1169).
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Con cuánta alegría se llena Mi Corazón cuando vuelves a Mí
- Jesús: Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo esta perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Pero desgraciadamente, el alma permanece sorda ante la llamada de Dios y se sumerge en las tinieblas aún mayores.
- Jesús vuelve a llamar: Alma, escucha la voz de tu Padre misericordioso.- En el alma se despierta la respuesta: Para mí ya no hay misericordia. Y cae en las tinieblas aún más densas, en una especie de desesperación que le da la anticipada sensación del infierno y la hace completamente incapaz de acercarse a Dios.
- Jesús habla al alma por tercera vez, pero el alma esta sorda y ciega, empieza a afirmarse en la dureza y la desesperación. Entonces empiezan en cierto modo a esforzarse las entrañas de la misericordia de Dios y sin ninguna cooperación de parte del alma, Dios le da su gracia definitiva. Si la desprecia, Dios la deja ya en el estado que ella quiere permanecer por la eternidad. Esta gracia sale del Corazón misericordioso de Jesús y alcanza al alma con su luz y el alma empieza a comprender (83) el esfuerzo de Dios, pero la conversión depende de ella. Ella sabe que esta gracia es la última para ella y si muestra un solo destello de buena voluntad aunque sea el mas pequeño, la misericordia de Dios realizará el resto.
- [Jesús:] Aquí actúa la omnipotencia de Mi misericordia, feliz el alma que aproveche esta gracia.
- Jesús: Con cuánta alegría se llena Mi Corazón cuando vuelves a Mí. Te veo muy débil, por lo tanto te tomo en Mis propios brazos y te llevo a casa de Mi Padre.- El alma como si se despertara: ¿Es posible que haya todavía misericordia para mí? Pregunta llena de temor.
- Jesús: Precisamente tú, niña Mía, tienes el derecho exclusivo a Mi misericordia. Permite a Mi misericordia actuar en ti, en tu pobre alma; deja entrar en tu alma los rayos de la gracia, ellos introducirán luz, calor y vida.
- El alma: Sin embargo me invade el miedo tan sólo al recordar mis pecados y este terrible temor me empuja a dudar en Tu bondad.
- Jesús: Has de saber, oh alma, que todos tus pecados no han herido tan dolorosamente Mi corazón como tu actual desconfianza. Después de tantos esfuerzos de Mi (84) amor y Mi misericordia no te fías de Mi bondad.
- El alma: Oh Señor, sálvame Tú Mismo, porque estoy pereciendo; sé mi Salvador. Oh Señor, no soy capaz de decir otra cosa, mi pobre corazón está desgarrado, pero Tú, Señor...
- Jesús no permite al alma terminar estas palabras, la levanta del suelo, del abismo de la miseria y en un solo instante la introduce a la morada de su propio Corazón, y todos los pecados desaparecen [374] en un abrir y cerrar de ojos, destruidos por el ardor del amor.
- Jesús: He aquí, oh alma, todos los tesoros de Mi Corazón, toma de él todo lo que necesites.
- El alma: Oh Señor, me siento inundada por Tu gracia, siento que una vida nueva ha entrado en mí y, ante todo, siento Tu amor en mi corazón, eso me basta. Oh Señor por toda la eternidad glorificaré la omnipotencia de Tu misericordia; animada por Tu bondad, Te expresaré todo el dolor de mi corazón.
- Jesús: Di todo, niña, sin ningún reparo, porque te escucha el Corazón que te ama, el Corazón de tu mejor amigo.
- Oh Señor, ahora veo toda mi ingratitud y Tu bondad. Tu me perseguías con Tu gracia y yo frustraba todos Tus esfuerzos; veo que he merecido (85) el fondo mismo del infierno por haber malgastado Tus gracias.
- Jesús interrumpe las palabras del alma y [dice]: No te abismes en tu miseria, eres demasiado débil para hablar; mira más bien Mi Corazón lleno de bondad, absorbe Mis sentimientos y procura la dulzura y la humildad. Sé misericordiosa con los demás como Yo soy misericordioso contigo y cuando adviertas que tus fuerzas se debilitan, ven a la Fuente de la Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino.
- El alma: Ya ahora comprendo Tu misericordia que me protege como una nube luminosa y me conduce a casa de mi Padre, salvándome del terrible infierno que he merecido no una sino mil veces. Oh Señor, la eternidad no me bastará para glorificar dignamente Tu misericordia insondable, Tu compasión por mí.
* Del libro: "La Divina Misericordia en mi alma" (Diario de Santa Faustina Kowalska) Mensajes dictados a Santa Faustina por Nuestro Señor Jesucristo.
domingo, 3 de noviembre de 2013
El alma que Me ama mucho, debe, tiene que vivir de Mi voluntad
"+ Hoy he recibido naranjas; cuando la hermana se fue, pensé: en vez de mortificarme y hacer penitencias durante la Santa Cuaresma, ¿comeré naranjitas? Si ya estoy un poco mejor.
De repente oí una voz en el alma:
Hija Mía, Me agradas más si por obediencia y por amor hacia Mí comes naranjas, que si por tu propia voluntad ayunaras y te mortificaras.
El alma que Me ama mucho, debe, tiene que vivir de Mi voluntad. Yo conozco tu corazón, sé que no lo satisface nada, sino únicamente Mi amor." (D. 1023)
Oh Jesús mío, mi fuerza y mi única esperanza
"Comprendí que en algunos, los mas duros momentos, estaré sola, abandonada de todos y tengo que hacer frente a todas las tempestades y luchar con toda la fuerza del alma incluso contra aquellos de los cuales esperaba ayuda.
Pero no estoy sola, porque Jesús está conmigo, con Él no tengo miedo de nada. Bien me doy cuenta de todo y sé que es lo que Dios exige de mi.
El sufrimiento, el desprecio, el escarnio, la persecución, la humillación todo esto lo compartiré siempre, no conozco otro camino, por un amor sincero, la ingratitud.
Este es mi sendero trazado por Jesús.
Oh Jesús mío, mi fuerza y mi unica esperanza, solamente en Ti toda mi esperanza. Mi confianza no se verá defraudada." (D. 746)
sábado, 19 de octubre de 2013
Mi vuelo no se detendrá hasta que no descanse en Él por la eternidad
"Terminada la confesión, mi espíritu se sumergió en Dios y permanecí orando durante tres horas, y me parecieron unos pocos minutos. Desde entonces no pongo obstáculos a la gracia que obra en mi alma.
Jesús sabia porque yo tenía miedo de tratar con Él, y no se ofendía en absoluto.
Desde el momento en que el Padre me aseguró que no se trataba de ningunas ilusiones, sino de la gracia de Dios, trato de ser fiel a Dios en todo. Ahora veo que son pocos los sacerdotes que comprenden toda la profundidad de la acción de Dios en el alma.
Desde aquel momento tengo las alas desatadas para el vuelo y deseo volar hacia el ardor mismo del sol. Mi vuelo no se detendrá hasta que no descanse en Él por la eternidad.
Si volamos muy alto, toda la oscuridad, la niebla y las nubes las tenemos debajo de los pies y toda la parte sensitiva de nuestro ser tiene que someterse al espíritu." (D.234)
martes, 10 de septiembre de 2013
Debes hablar al mundo de su gran misericordia y preparar al mundo para su Segunda Venida
"El día 25 de marzo. Durante la meditación matutina me envolvió la presencia de Dios de modo singular, mientras reflexionaba sobre la grandeza infinita de Dios y, al mismo tiempo, sobre su condescendencia hacia la criatura. Entonces vi a la Santísima Virgen que me dijo:
Oh, cuán agradable es para Dios el alma que sigue fielmente la inspiración de su gracia. Yo di al mundo el Salvador y tú debes hablar al mundo de su gran misericordia y preparar al mundo para su Segunda Venida.
Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. Oh, qué terrible es ese día.
Establecido está ya el Día de la justicia, el Día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante ese día.
Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea un el tiempo para conceder la misericordia. Si ahora tu callas, en aquel día tremendo responderás por un gran numero de almas.
No tengas miedo de nada, permanece fiel hasta el fin, yo te acompaño con mis sentimientos."
(D. 635)
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martes, 3 de septiembre de 2013
Jesús está en el Sacerdote
"Jesús, he notado como si Te ocuparas menos de mí. Si, hija Mía, Me escondo detrás de tu director espiritual ; él se ocupa de ti según Mi voluntad, respeta cada palabra suya como si fuera Mía propia; él es el velo detrás del cual Me escondo. Tu director espiritual y Yo somos uno, sus palabras son palabras Mías. (Diario 1308)
"Hoy el Señor me dijo: Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia.
Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma.
Aquí la miseria del alma se encuentra con el Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia (7) las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites.
Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes. Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes." (Diario 1602)
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