"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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jueves, 25 de septiembre de 2014

El Cielo



"Hoy, en espíritu, estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte. 

Vi cómo todas las criaturas dan incesantemente honor y gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria que las hizo felices vuelve a la Fuente y ellas entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nunca entenderán ni penetrarán.

Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas. Ahora comprendo a San Pablo que dijo:
Ni el ojo vio, ni oído oyó, ni entró al
corazón del hombre, lo que Dios preparó para los que le aman.

Y Dios me dio a conocer una sola y única cosa que a sus ojos tiene el valor infinito, y éste es el amor de Dios, amor, amor y una vez mas amor, y con un acto de amor puro de Dios nada puede compararse.

Oh, qué inefables favores Dios concede al alma que lo ama sinceramente. Oh, felices las almas que ya
aquí en la tierra gozan de sus particulares favores, y éstas son las almas pequeñas y humildes."
(D. 777 -778)

Jesús es el cielo en nuestro corazón



"El anochecer, Jesús, mañana por la mañana he de pronunciar los votos perpetuos.

Pedí a todo el cielo y la tierra, y todo lo que existe llamé a agradecer a Dios por esta gran e inconcebible gracia. De repente oí estas palabras: Hija Mía, tu corazón es el cielo para Mí.

Todavía un momento de oración y después hay que salir corriendo ya que nos echan de todas partes, porque arreglan todo para mañana; la capilla, el refectorio, la sala, y la cocina, y nosotras debemos acostarnos. Pero de dormir ni hablar. La alegría quitó el sueño. Pensaba ¿qué habrá en el cielo si ya aquí, en este destierro, Dios colma mi alma de tal modo?" (D. 238)

lunes, 10 de febrero de 2014

El fin de la vida de nuestras almas: unirnos a Dios en el amor



"Oh Santa Trinidad, Dios eterno, mi espíritu se sumerge en Tu belleza; para Ti los siglos no son nada. Tú eres siempre el Mismo. Oh, qué grande es Tu Majestad. Oh Jesús, ¿cuál es el motivo por el que escondes Tu Majestad, has abandonado el trono del cielo y estás con nosotros?
El Señor me contestó: Hija Mía, el amor Me ha traído y el amor Me detiene. Oh hija Mía, si tú supieras qué gran mérito y recompensa tiene un solo acto de amor puro hacia Mi, morirías de gozo. 

Lo digo para que te unas a Mi constantemente a través del amor, porque éste es el fin de la vida de tu alma; este acto consiste en el acto de voluntad; has de saber que el alma pura es humilde; cuanto te humillas y te anonadas ante Mi Majestad, entonces te persigo con Mis gracias, hago uso de la omnipotencia para enaltecerte." (D. 576)

miércoles, 15 de enero de 2014

La verdadera grandeza está en amar a Dios y en la humildad


"En un momento, 12 V 1935.
Por la noche, apenas me acosté, me dormí, pero si me dormí rápidamente, más rápidamente todavía fui despertada. Vino a mí un Niño pequeño y me despertó.

Este Niño podía tener cerca de un año y me sorprendí de que hablara muy bien, ya que los niños de esta edad no hablan nada o hablan de manera poco comprensible. Era indeciblemente bello, parecido al Niño Jesús y me dijo estas palabras: Mira al cielo. 

Y cuando miré al cielo, vi. las estrellas brillantes y la luna. Ese Niño me preguntó: ¿Ves la luna y las estrellas? 

Contesté que las veía y Él me replicó con estas palabras: Aquellas estrellas son las almas de los cristianos fieles y la luna son las almas consagradas. Ves la gran diferencia de luz que hay entre la luna y las estrellas, igual de grande es en el cielo la diferencia entre el alma de un religioso y la de un cristiano fiel. Y continúo que la verdadera grandeza está en amar a Dios y en la humildad." (D. 424)

miércoles, 11 de septiembre de 2013

"Hágase en mi, oh Dios, no según lo que yo quiera sino según tu voluntad"



"... Harás muchas cosas si te abandonas totalmente a Mi voluntad y dices:  

Hágase en mi, oh Dios, no según lo que yo quiera sino según tu voluntad.  

Has de saber que estas palabras pronunciadas del fondo del corazón, en un solo instante elevan al alma a las cumbres de la santidad. 

Me complazco especialmente en tal alma, tal alma Me rinde una gran gloria, tal alma llena el cielo con la fragancia de sus virtudes; pero has de saber que la fuerza que tienes dentro de ti para soportar los sufrimientos la debes a la frecuente Santa Comunión; pues ven a menudo a esta fuente de la misericordia y con el recipiente de la confianza recoge cualquier cosa que necesites." (D. 1487)

miércoles, 28 de agosto de 2013

Glorifiquemos a Dios por su infinita misericordia




"La misericordia del Señor la glorifican en el cielo las almas de los santos que han experimentado sobre sí esta misericordia infinita.

Lo que aquellas almas hacen en el cielo, yo lo empezaré ya aquí en la tierra." (D. 753)

jueves, 20 de junio de 2013

Santa Faustina: "Estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte"



"(187) 27 XI [1936]. Hoy, en espíritu, estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte.

Vi cómo todas las criaturas dan incesantemente honor y gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria que las hizo felices vuelve a la Fuente y ellas entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nunca entenderán ni penetrarán.

Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas.

Ahora comprendo a San Pablo que dijo: Ni el ojo vio, ni oído oyó, ni entró al corazón del hombre, lo que Dios preparó para los que le aman." (D. 777)

viernes, 4 de enero de 2013

Santa Faustina y la visión del cielo: inconcebibles bellezas y felicidad que nos esperan después de la muerte



"Hoy, en espíritu, estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte.

Vi cómo todas las criaturas dan incesantemente honor y gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria que las hizo felices vuelve a la Fuente y ellas entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nunca entenderán ni penetrarán.

Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas. Ahora comprendo a San Pablo que dijo:

Ni el ojo vio, ni oído oyó, ni entró al

corazón del hombre, lo que Dios preparó para los que le aman.


Y Dios me dio a conocer una sola y única cosa que a sus ojos tiene el valor infinito, y éste es el amor de Dios, amor, amor y una vez mas amor, y con un acto de amor puro de Dios nada puede compararse.

Oh, qué inefables favores Dios concede al alma que lo ama sinceramente. Oh, felices las almas que ya
aquí en la tierra gozan de sus particulares favores, y éstas son las almas pequeñas y humildes."
(D. 777 -778)

miércoles, 2 de enero de 2013

Hija Mía, tu corazón es el cielo para Mí



"El anochecer, Jesús, mañana por la mañana he de pronunciar los votos perpetuos.

Pedí a todo el cielo y la tierra, y todo lo que existe llamé a agradecer a Dios por esta gran e inconcebible gracia. De repente oí estas palabras: Hija Mía, tu corazón es el cielo para Mí.

Todavía un momento de oración y después hay que salir corriendo ya que nos echan de todas partes, porque arreglan todo para mañana; la capilla, el refectorio, la sala, y la cocina, y nosotras debemos acostarnos. Pero de dormir ni hablar. La alegría quitó el sueño. Pensaba ¿qué habrá en el cielo si ya aquí, en este destierro, Dios colma mi alma de tal modo?" (D. 238)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Fue un sueño, pero tuvo su significado


"Deseo anotar un sueño que tuve sobre Santa Teresa del Niño Jesús.
Era todavía novicia y tenía ciertas dificultades que no lograba resolver. Eran dificultades interiores relacionadas con las dificultades exteriores. Hice muchas novenas a varios santos, sin embargo la situación se hacia cada vez mas pesada.

Mis sufrimientos debido a esto eran tan grandes que ya no sabía como seguir viviendo; pero de repente me vino la idea de rogar a Santa Teresa del Niño Jesús. Empecé la novena a esta Santa, porque antes de entrar [en el convento] le tenia una gran devoción. Ahora la había descuidado un poco, pero en esta necesidad, empecé a rogar nuevamente con todo el fervor.

El quinto día de la novena soñé con Santa Teresa, pero como si estuviera todavía en la tierra. Me encubrió a mí el conocimiento de que era santa y comenzó a consolarme, que no me entristeciera por ese asunto, sino que confiara más a Dios.

Me dijo: Yo también sufrí muchísimo. Pero yo no estaba muy convencida de que ella hubiera sufrido mucho y le dije que me parecía que: Tú no sufriste nada. Pero Santa Teresa contestó, asegurándome que había sufrido mucho y me dijo: Sepa hermana, que dentro de tres días usted resolverá este asunto de la mejor manera. Como yo no estaba muy dispuesta a creerle, ella se me dio a conocer como santa. Entonces la alegría llenó mi alma y le dije: Tú eres santa. Y ella me contestó: Si, soy santa y tú ten confianza en que resolverás este asunto dentro de tres días.

Y le dije: Santa Teresita, dime si estaré en el cielo. Me contestó: Estarás en el cielo, hermana. ¿y seré santa? Me contestó:Serás tan santa como yo, pero tienes que confiar en el Señor Jesús. Y le pregunté si [mi] padre y [mi] madre estarían en el cielo, si me contestó: Estarán. Y pregunté todavía: Y mis hermanas y hermanos, ¿estarán en el cielo? Me contesto que rogara por ellos mucho, sin darme una respuesta clara. Entendí que necesitaban muchas oraciones.

Fue un sueño y según dice el proverbio [polaco]: el sueño es una ilusión, mientras Dios es certeza, pero tal y como me había dicho, al tercer día resolví ese difícil problema con gran facilidad. Según me había dicho, se cumplió en todos los detalles lo referente al asunto. Fue un sueño, pero tuvo su significado." (Diario 150)

sábado, 24 de noviembre de 2012

Este destierro no es para siempre

Primer viernes después de Corpus Christi [17 VI 1938]. 

Santa Faustina: 

"Ya el viernes después de Corpus Christi me sentí tan mal que pensé que se acercaba el momento deseado.

Apareció una fiebre alta y por la noche escupí mucha sangre. Sin embargo, en la mañana fui a recibir al Señor Jesús, pero yo no pude quedarme a la Santa Misa. Por la tarde, la fiebre bajó repentinamente a 35,8.

Me sentía tan débil que tuve la sensación como si todo en mi estuviera muriendo. Pero cuando me
sumergí en una oración más profunda, conocí que no era todavía el momento de la liberación, sino una
llamada más cercana del Esposo.

Al encontrarme con el Señor,  le dije: Me engañas, Jesús, me enseñas la puerta abierta del cielo y me dejas nuevamente en la tierra. Y el Señor me dijo: Cuando veas en el cielo tus días actuales, te alegrarás y querrás ver tantos como sea posible. No Me extraña, hija Mía, que ahora no logres comprender esto, ya que tu corazón esta desbordado de dolor y de anhelo por Mi. Me gusta tu vigilancia; te baste Mi palabra que ya no queda mucho.

Y otra vez mi alma se encontró en el destierro. Me uní cariñosamente a la voluntad de Dios, sometiéndome a sus amorosos designios".

(D.  1786-1787)

jueves, 22 de noviembre de 2012

"Prescripción" para enfermos y moribundos

"He conocido médicos que le dicen al enfermo terminal y moriribundo que no haya nada que se puede hacer para ellos.¿Nada más? No hay nada más lejos de la verdad.

Podemos hacer algo por ellos. Podemos darles la imagen de la Misericordia Divina (la manera más fácil es en una Estampa) y podemos rezar por ellos la Coronilla de la Misericordia Divina , como nuestro Señor mandó.
Después de todo, aunque los días de alguien en la tierra pueden ser pocos, hay una eternidad que nos espera. ¡Necesitamos hacer lo que podamos para ayudarles a conseguir el cielo!
En cuanto a la imagen de la misericordia divina, nuestro señor mandó a Santa Faustina que lo pintaran con las palabras “Jesús, yo confío en Ti” como firma. El señor proporcionó esta imagen como recipiente de la Gracia para nosotros. Él dijo a Santa Faustina: “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo la victoria sobre [sus] enemigos ya aquí en la tierra, especialmente en la hora de la muerte” (diario de St. Faustina, 48).

En cuanto a la Coronilla de la Misericordia Divina, Jesús dijo Santa Faustina: “Hija Mía, anima a almas que digan la Coronilla que te he dado. Me satisface conceder todo que piden de mí diciendo este Coronilla. Cuando los pecadores endurecidos lo dicen, llenaré sus almas de paz, y la hora de su muerte será feliz. … Escribir que cuando dicen este Coronilla en presencia del moribundo, estaré parado entre mi padre y la persona que muere, no como el juez justo sino como Salvador Misericordioso” (diario, 1541).

Para mantener la dignidad de cada ser humano, podemos rogar la Coronilla para la intervención divina en la vida de cada alma. Podemos rogar para curación y para la confianza, las gracias, y la misericordia necesaria para prepararlas para el viaje a través del valle de la muerte. Nuestro señor prometió que tal rezo llevará la gracia. Sé una cosa: Cuando él promete algo, soy el primero en ir a escuchar y a poner sus instrucciones en la acción. Quisiera compartir contigo una historia de cómo nuestro grupo del rezo de la Divina Misericordia ha usado recientemente la Coronilla y la imagen como nuestro señor ordenó.

Un día, Fray Peter (nuestro sacerdote de la parroquia) llamó a nuestro grupo para conseguir a gente que le acompañara al hospital para rezar la Coronilla de la Misericordia para una mujer joven. La mujer estaba en las etapas avanzadas del cáncer de pecho.
El padre Peter había dado a esta joven la Unción de los Enfermos un día antes. Ella se veía muy enferma y tenía una sonda en su nariz. Su familia estaba presente, y procedimos a rezar la Coronilla de la Misericordia Divina. La joven se unió a nuestros rezos. Asi como estaba en cama, ella sostuvo en su mano la reliquia de Santa Faustina que habíamos traído.

Después de que hubiéramos acabado el rogar la Coronilla, decidí confiar en que nuestro Señor proporcionaría las palabras correctas para decirle. Le expliqué sobre la imagen de la
Misericordia Divina y las promesas que nuestro Señor unió a ella. Le expliqué cómo Jesús nos invita a que acogernos a esta imagen en tiempos de necesidad, y cómo él nos invita a que roguemos la Coronilla para llenar a las almas de paz.

Nuestro grupo de oración vimos como esta joven agarró la reliquia de Santa Faustina y miró en la imagen de la misericordia divina. Ella hizo con tal conexión de espíritu con el Todopoderoso para que la prepara para el valle de la muerte. Es un viaje que la abuela de la joven había hecho años antes. Las palabras no pueden expresar el momento que presenciamos. La mañana siguiente, la joven dijo a su madre que su abuela había estado allí a verla.
Cuando su madre termino de charlar con su hija, la joven murió en paz."

Jay Hastings, de Bartlett, Tenn., es el fundador de un grupo cada vez mayor de los devotos divinos de la misericordia que se aseguran de que el Coronilla de la Misericordia Divina se esté rogando cada hora del día. Los miembros del grupo "24 Horas - Coronilla de la Divina Misericordia", ahora son casi 500 personas dentro de los Estados Unidos, así como de México, Canadá, Australia, las Filipinas, Bolivia, Costa Rica, Belice, la India, e Iraq, que se asignan a hora cada día en el cual rezar la Coronilla.

Ruegan para tres cosas: la promoción de la Devoción a la Divina Misericordia; por los enfermos y los que mueren en esa hora; y por la conversión de quienes cometen pecado mortal.

Para unirse a la Coronilla de la Misericordia 24 Horas, puede contactar con Jay vía el E-mail, pj7772@msn.com o vía el teléfono, 901-438-7772. En USA."
Fuente: The Divine Mercy
Autor: Jay Hastings / Traducción por Ailyn
Imagen por: Felix Carroll