"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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miércoles, 28 de agosto de 2013

No tengas miedo de nada, estás en Mi Corazón.



"27 [V 1937]. Corpus Christi.

Mientras oraba oí estas palabras:  

Hija Mia, que tu corazón se llene gozo. Yo, el Señor, estoy contigo, no tengas miedo de nada, estás en Mi Corazón.

En aquel momento conoci la gran Majestad de Dios, y comprendi que nada puede compararse con un solo acto de conocimiento de Dios.

Toda grandeza externa desaparece como polvo frente a un solo acto del conocimiento mas profundo de Dios." (D. 1133)

martes, 4 de diciembre de 2012

"A través de ti, como a través de esta Hostia, los rayos de la misericordia pasaran al mundo"


"Una vez, cuando la imagen estaba expuesta en el altar, durante la procesión de Corpus Christi , cuando el sacerdote expuso el Santísimo Sacramento y el coro empezó a cantar, los rayos de la imagen traspasaron la Santa Hostia y se difundieron sobre el mundo entero.
Entonces oí estas palabras: A través de ti, como a través de esta Hostia, los rayos de la misericordia pasaran al mundo. Después de estas palabras un gran gozo penetró en mi alma. (D. 441)


*Nota: Esta fotografía es un milagro Eucarístico que fue tomada en Santo Domingo, más información aquí: .http://sanmiguelillo.blogspot.mx/2011/11/donde-esta-jesus-hoy-en-la-tierra.html
Es parecido a lo que describe Santa Faustina.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Este destierro no es para siempre

Primer viernes después de Corpus Christi [17 VI 1938]. 

Santa Faustina: 

"Ya el viernes después de Corpus Christi me sentí tan mal que pensé que se acercaba el momento deseado.

Apareció una fiebre alta y por la noche escupí mucha sangre. Sin embargo, en la mañana fui a recibir al Señor Jesús, pero yo no pude quedarme a la Santa Misa. Por la tarde, la fiebre bajó repentinamente a 35,8.

Me sentía tan débil que tuve la sensación como si todo en mi estuviera muriendo. Pero cuando me
sumergí en una oración más profunda, conocí que no era todavía el momento de la liberación, sino una
llamada más cercana del Esposo.

Al encontrarme con el Señor,  le dije: Me engañas, Jesús, me enseñas la puerta abierta del cielo y me dejas nuevamente en la tierra. Y el Señor me dijo: Cuando veas en el cielo tus días actuales, te alegrarás y querrás ver tantos como sea posible. No Me extraña, hija Mía, que ahora no logres comprender esto, ya que tu corazón esta desbordado de dolor y de anhelo por Mi. Me gusta tu vigilancia; te baste Mi palabra que ya no queda mucho.

Y otra vez mi alma se encontró en el destierro. Me uní cariñosamente a la voluntad de Dios, sometiéndome a sus amorosos designios".

(D.  1786-1787)