"Jesús mío, Tú me bastas por todo en el mundo. Aunque los sufrimientos son grandes, Tú me sostienes. Aunque los abandonos son terribles, Tú me los endulzas. Aunque la debilidad es grande, Tú me la conviertes en fuerza. No sé describir todo lo que sufro; y lo que he escrito hasta ahora es apenas una gota. Hay momentos de sufrimientos que yo, de verdad, no sé describir. Pero hay en mi vida también momentos cuando mi boca calla y no tiene ni una sola palabra en su defensa y se somete totalmente a la voluntad de Dios, y entonces el Señor Mismo me defiende e interviene en mi favor y su intervención se puede ver incluso por fuera. Sin embargo, cuando advierto sus mayores intervenciones que se manifiestan como castigos, entonces le suplico ardientemente misericordia y perdón. Pero no siempre soy escuchada. El Señor procede conmigo de modo misterioso. Hay momentos en que Él mismo permite terribles sufrimientos, pero también hay momentos cuando no me permite sufrir y elimina todo lo que pudiera entristecer mi alma. He aquí Sus caminos impenetrables e incomprensibles para nosotros; nuestro deber es someternos siempre a su santa voluntad. Hay misterios que la mente humana jamás logrará penetrar aquí en la tierra, nos lo revelará la eternidad". (Santa Faustina Kowalska, Diario 1656)
"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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miércoles, 27 de abril de 2016
jueves, 25 de septiembre de 2014
Dios es quien nos dá fuerzas para soportar los sufrimientos
+ Hasta aquí se pudo soportar todo. Pero cuando el Señor me pidió que pintara esta imagen, entonces de verdad, empezaron a hablar y a mirarme como a una histérica y una exaltada, y eso empezó a propagarse aun más.
Una de las hermanas vino para hablar conmigo en privado. Y se puso a compadecerme. Me dice: Oigo hablar que usted, hermana, es una exaltada, que tiene algunas visiones. Pobre hermana, defiéndase de ello. Fue sincera aquella alma y lo que había oído me lo dijo con sinceridad. Pero tuve que oír cosas semejantes todos los días.
Solamente Dios sabe cuánto eso me atormentaba.
Sin embargo decidí soportar todo en silencio y no dar explicaciones a las preguntas que me hacían. A algunas les irritaba mi silencio, especialmente a las más curiosas.
Otras, las de pensamiento más profundo, decían que seguramente Sor Faustina estaría muy cerca de Dios, visto que tenia la fuerza de soportar tantos sufrimientos. Y veía delante de mi como dos grupos de jueces.
Trate de conseguir el silencio interior y exterior. No decía nada referente a mi persona, aunque era interrogada por algunas hermanas directamente. Mi boca calló. Sufría como una paloma, sin quejarme.
Sin embargo algunas hermanas encontraban casi un placer en inquietarme de cualquier modo. Les irritaba mi paciencia, sin embargo Dios me daba tanta fuerza interior, que lo soportaba con calma." (D. 125-126)
sábado, 22 de febrero de 2014
"Yo no premio por el éxito en el trabajo sino por el sufrimiento"
"Un día vi interiormente lo mucho que iba a sufrir mi confesor. Los
amigos lo abandonarán y todos se opondrán a usted y las fuerzas físicas
disminuirán. Lo vi como un racimo de uva elegido por el Señor y arrojado
bajo la prensa de los sufrimientos, su alma. Padre, en algunos momentos
estaré llena de dudas respecto a mí y a esta obra.
Y vi como si Dios Mismo le fuera contrario, y pregunté al Señor ¿por qué se portaba así con el?, como si le dificultara lo que le encomendaba.
Y el Señor dijo: Me porto así con el para dar testimonio de que esta obra es Mía.
Dile que no tenga miedo de nada, Mi mirada esta puesta en él, día y noche.
En su corona habrá tantas coronas cuantas almas se salvarán a través de esta obra.
Yo no premio por el éxito en el trabajo sino por el sufrimiento." (Diario 90)
Y vi como si Dios Mismo le fuera contrario, y pregunté al Señor ¿por qué se portaba así con el?, como si le dificultara lo que le encomendaba.
Y el Señor dijo: Me porto así con el para dar testimonio de que esta obra es Mía.
Dile que no tenga miedo de nada, Mi mirada esta puesta en él, día y noche.
En su corona habrá tantas coronas cuantas almas se salvarán a través de esta obra.
Yo no premio por el éxito en el trabajo sino por el sufrimiento." (Diario 90)
lunes, 10 de febrero de 2014
Tener el director espiritual es una gracia excepcional de Dios
"+ Hoy oí en el alma estas palabras:
Hija Mía, debes ponerte a la obra, Yo estoy contigo. Te esperan grandes persecuciones y sufrimientos, pero que te consuele la idea de que muchas almas se salvarán y se santificarán por medio de esta obra.
+ Cuando me puse a la obra y subrayaba las palabras del Señor y volví a mirar todo, al llegar a la pagina en la que tengo apuntados los consejos y las indicaciones del Padre Andrasz, no sabia qué hacer:
subrayar o no;
de repente oí en el alma estas palabras: Subraya, porque estas palabras son Mías; he pedido prestada la boca del amigo de Mi Corazón para hablarte por tu tranquilidad y tienes que atenerte a aquellas indicaciones hasta la muerte. Me desagradaría mucho si te alejaras de estas indicaciones; has de saber que Yo Mismo lo puse entre Yo [y] tu alma, lo hago por tu tranquilidad y para que no cometas errores.
Desde que te confié a una particular asistencia de los sacerdotes, quedas dispensada de rendir cuenta de modo detallado a las Superioras de cómo Yo trato contigo. Además de eso, debes ser como una niña frente a las Superioras, pero de lo que cumplo en el fondo de tu alma, habla sinceramente y de todo solamente a los sacerdotes.
Y observé que desde el momento en que Dios me dio el director espiritual, no exigía que hablara de todo como antes, a las Superioras, a excepción de lo que se refería a las cosas exteriores. Por el resto, solamente el director espiritual conoce mi alma. Tener el director espiritual es una gracia excepcional de Dios. Oh, qué pocas son las almas que tienen esta gracia.
Entre las mas grandes dificultades, el alma vive continuamente en paz; todos los días, después de la Santa
Comunión, agradezco al Señor Jesús por esta gracia y cada día le pido al Espíritu Santo la luz para
él. En verdad, yo misma sentí en el alma qué gran poder tienen las palabras del director espiritual. Que la
misericordia de Dios sea adorada por esta gracia.(D. 966 - 968)
Hija Mía, debes ponerte a la obra, Yo estoy contigo. Te esperan grandes persecuciones y sufrimientos, pero que te consuele la idea de que muchas almas se salvarán y se santificarán por medio de esta obra.
+ Cuando me puse a la obra y subrayaba las palabras del Señor y volví a mirar todo, al llegar a la pagina en la que tengo apuntados los consejos y las indicaciones del Padre Andrasz, no sabia qué hacer:
subrayar o no;
de repente oí en el alma estas palabras: Subraya, porque estas palabras son Mías; he pedido prestada la boca del amigo de Mi Corazón para hablarte por tu tranquilidad y tienes que atenerte a aquellas indicaciones hasta la muerte. Me desagradaría mucho si te alejaras de estas indicaciones; has de saber que Yo Mismo lo puse entre Yo [y] tu alma, lo hago por tu tranquilidad y para que no cometas errores.
Desde que te confié a una particular asistencia de los sacerdotes, quedas dispensada de rendir cuenta de modo detallado a las Superioras de cómo Yo trato contigo. Además de eso, debes ser como una niña frente a las Superioras, pero de lo que cumplo en el fondo de tu alma, habla sinceramente y de todo solamente a los sacerdotes.
Y observé que desde el momento en que Dios me dio el director espiritual, no exigía que hablara de todo como antes, a las Superioras, a excepción de lo que se refería a las cosas exteriores. Por el resto, solamente el director espiritual conoce mi alma. Tener el director espiritual es una gracia excepcional de Dios. Oh, qué pocas son las almas que tienen esta gracia.
Entre las mas grandes dificultades, el alma vive continuamente en paz; todos los días, después de la Santa
Comunión, agradezco al Señor Jesús por esta gracia y cada día le pido al Espíritu Santo la luz para
él. En verdad, yo misma sentí en el alma qué gran poder tienen las palabras del director espiritual. Que la
misericordia de Dios sea adorada por esta gracia.(D. 966 - 968)
miércoles, 15 de enero de 2014
Ofrecer nuestros sufrimientos por las almas
Amarlo por Él Mismo y poner la confianza en Él
+ "Aunque no es fácil vivir en una continua agonía,
Estar clavada en una cruz de variados sufrimientos,
Sin embargo, amando ardo de amor,
Y como un serafín amo a Dios, aunque soy débil.
Oh, es grande el alma que en medida de los sufrimientos
Permanece fiel junto a Dios y cumple su voluntad,
Y entre los mas grandes arcos iris y tempestades está sin consuelo,
Porque el puro amor de Dios endulza su suerte.
No es gran merito amar a Dios en la prosperidad
Y agradecerle cuando todo nos va bien,
Sino adorarlo entre las más grandes adversidades,
Y amarlo por Él Mismo y poner la confianza en Él.
Cuando el alma permanece en las sombras del Huerto de los Olivos,
Solitaria entre la amargura y el dolor,
Se eleva a la altura de Jesús,
Y aunque beba continuamente la amargura, no está triste.
Cuando el alma cumple la voluntad del Altísimo,
Así sea entre continuos dolores y torturas,
Acercando los labios al cáliz que le entregan,
Se vuelve firme y nada la intimida.
Aunque esté atormentada, repite: hágase Tu voluntad,
Espera con paciencia el momento en que será transformada,
Ya que, aunque en las tinieblas más oscuras, oye la voz de Jesús: Tú eres mía,
Y lo conocerá en toda la plenitud cuando caiga el velo."
(D. 995)
Estar clavada en una cruz de variados sufrimientos,
Sin embargo, amando ardo de amor,
Y como un serafín amo a Dios, aunque soy débil.
Oh, es grande el alma que en medida de los sufrimientos
Permanece fiel junto a Dios y cumple su voluntad,
Y entre los mas grandes arcos iris y tempestades está sin consuelo,
Porque el puro amor de Dios endulza su suerte.
No es gran merito amar a Dios en la prosperidad
Y agradecerle cuando todo nos va bien,
Sino adorarlo entre las más grandes adversidades,
Y amarlo por Él Mismo y poner la confianza en Él.
Cuando el alma permanece en las sombras del Huerto de los Olivos,
Solitaria entre la amargura y el dolor,
Se eleva a la altura de Jesús,
Y aunque beba continuamente la amargura, no está triste.
Cuando el alma cumple la voluntad del Altísimo,
Así sea entre continuos dolores y torturas,
Acercando los labios al cáliz que le entregan,
Se vuelve firme y nada la intimida.
Aunque esté atormentada, repite: hágase Tu voluntad,
Espera con paciencia el momento en que será transformada,
Ya que, aunque en las tinieblas más oscuras, oye la voz de Jesús: Tú eres mía,
Y lo conocerá en toda la plenitud cuando caiga el velo."
(D. 995)
domingo, 3 de noviembre de 2013
Me alegré de poder sufrir para Dios
"En víspera de exponer la imagen fui con nuestra Madre Superiora a ver a nuestro confesor. Cuando en la conversación fue abordado el tema de esta imagen, el confesor pidió que una de las hermanas ayudara a trenzar guirnaldas.
La Madre Superiora dijo que Sor Faustina ayudaría. Eso me alegró muchísimo. Cuando regresamos a casa me dediqué en seguida a preparar los ramos verdes y con ayuda de una de las alumnas los transportamos.
Ayudó también una persona que trabaja cerca de la iglesia. A las siete de la tarde estaba ya todo listo, la imagen estaba ya colgada; sin embargo algunas señoras notaron que yo iba y venía por allí, ya que seguramente más estorbaba que ayudaba, pues al día siguiente preguntaron a las hermanas ¿qué cosa era aquella bella imagen y qué significado tenia?
Ustedes, hermanas, lo sabrán seguramente, porque ayer una de las hermanas la adornaba. Las hermanas muy sorprendidas porque no sabían nada, todas quisieron verla y en seguida sospecharon de mí. Decían: Sor Faustina lo sabrá seguramente todo.
Cuando empezaron a preguntarme, callaba, porque no pude decir la verdad. Mi silencio incitó su curiosidad; redoblé mi vigilancia para no mentir ni decir la verdad, porque no tenía permiso.
Entonces empezaron a mostrarme su descontento y reprocharme abiertamente: ¿Cómo es posible que la gente de fuera lo sepa y nosotras no? Empezaron diferentes juicios sobre mí.
Sufrí mucho durante tres días, pero una extraña fuerza entró en mi alma. Me alegré de poder sufrir para Dios y para las almas que habían obtenido su misericordia en esos días.
Al ver tantas almas que habían obtenido la misericordia de Dios en esos días, considero nada las fatigas y el sufrimiento aunque sean las más grandes y aunque duren hasta el fin del mundo, porque ellos tienen limite mientras las almas que se han convertido [son salvadas] de los tormentos que nunca tienen fin.
Experimentaba un gran gozo viendo a otros que volvía a la fuente de la felicidad, al seno de la Divina Misericordia. " (D. 421)
miércoles, 11 de septiembre de 2013
"Hágase en mi, oh Dios, no según lo que yo quiera sino según tu voluntad"
"... Harás muchas cosas si te abandonas totalmente a Mi voluntad y dices:
Hágase en mi, oh Dios, no según lo que yo quiera sino según tu voluntad.
Has de saber que estas palabras pronunciadas del fondo del corazón, en un solo instante elevan al alma a las cumbres de la santidad.
Me complazco especialmente en tal alma, tal alma Me rinde una gran gloria, tal alma llena el cielo con la fragancia de sus virtudes; pero has de saber que la fuerza que tienes dentro de ti para soportar los sufrimientos la debes a la frecuente Santa Comunión; pues ven a menudo a esta fuente de la misericordia y con el recipiente de la confianza recoge cualquier cosa que necesites." (D. 1487)
lunes, 25 de febrero de 2013
En los sufrimientos Jesús está con nosotros
Cuando nos vienen tentaciones de desanimarnos, a veces tenemos pensamientos desalentadores, Santa Faustina nos dice de donde vienen estos pensamientos:
"Un día, una de las Madres se enojó tanto conmigo y me humilló tanto, que pensé que no lo soportaría. Me dijo: Extravagante, histérica, visionaria, vete de mi habitación, no quiero conocerte. Todo lo que pudo cayó sobre mi cabeza. A volver a la celda, me caí de cara al suelo delante de la cruz y miré a Jesús sin poder pronunciar ni una sola palabra. Y sin embargo ocultaba a los demás y disimulaba como si no hubiera pasado nada entre nosotras.
Satanás siempre aprovecha tales momentos, comenzaron a venirme los pensamientos de desánimo: He aquí tu premio por la fidelidad y la sinceridad.
¿Cómo ser sincera, si se es tan incomprendida? Oh Jesús, Jesús, ya no aguanto mas. Otra vez caí al suelo bajo aquel peso y comencé a sudar y el miedo empezó a dominarme. No tengo en quien apoyarme interiormente. De repente oí en mi alma la voz: No tengas miedo, Yo estoy contigo, y una luz extraña iluminó mi mente y comprendí que no debía someterme a tales tristezas y una fuerza me llenó, y salí de la celda con un nuevo ánimo para enfrentar los sufrimientos." (Diario 129)
De esto tambien nos dejó testimonio San Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales, pues él nos dice que hemos de vigilar nuestros pensamientos:
"Sobre los pensamientos, se dan en nosotros tres clases de pensamientos:
1) Los que surgen por nuestra propia y libre voluntad
2) Los que nos vienen de fuera por sugestión del buen espíritu
3) Los que nos vienen de fuera por sugestión del espíritu malo" (Ejercicios Espirituales, 32)
lunes, 14 de enero de 2013
Meditar en los sufrimientos de Nuestro Señor Jesucristo en su Pasión
"Cuando me sumerjo en la Pasión del Señor, a menudo en la adoración veo al Señor Jesús bajo este aspecto: después de la flagelación los verdugos tomaron al Señor y le quitaron su propia túnica que ya se había pegado a las llagas; mientras la despojaban volvieron a abrirse sus llagas.
Luego vistieron al Señor con un manto rojo, sucio y despedazado sobre las llagas abiertas. El manto llegaba a las rodillas solamente en algunos lugares. Mandaron al Señor sentarse en un pedazo de madero y entonces trenzaron una corona de espinas y ciñeron con ella la Sagrada Cabeza; pusieron una caña en su mano, y se burlaban de Él homenajeándolo como a un rey. Le escupían en la Cara y otros tomaban la caña y le pegaban en la Cabeza; otros le producían dolor a puñetazos, y otros le taparon la Cara y le golpeaban con los puños.
Jesús lo soportaba silenciosamente. ¿Quién puede entender, su dolor? Jesús tenía los ojos bajados hacia la tierra. Sentí lo que sucedía entonces en el dulcísimo Corazón de Jesús. Que cada alma medite lo que Jesús sufría en aquel momento. Competían en insultar al Señor. Yo pensaba ¿de dónde podía proceder tanta maldad en el hombre? La provoca el pecado. Se encontraron el Amor y el pecado." (D. 408)
miércoles, 26 de diciembre de 2012
La prueba espiritual más dura: el abandono y la desesperación (2/3)
"Ahora ya empiezo a sentir la falta de las fuerzas físicas y ya no llego a cumplir las tareas.
Ya no puedo ocultar los sufrimientos: aunque no digo ni una palabra de lo que sufro, no obstante el dolor que se refleja en mi rostro, me delata y la Superiora ha dicho que las hermanas vienen a ella y le dicen que cuando me ven en la capilla, sienten compasión por mi, tan espantoso es el aspecto que tengo. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, el alma no es capaz de ocultar este sufrimiento".
"Jesús, solo Tú sabes como el alma gime en estos tormentos, sumergida en la oscuridad, y con todo eso tiene hambre y sed de Dios, como los labios quemados [tienen sed] del agua. Muere y aridece; muere de una muerte sin morir, es decir no puede morir.
Sus esfuerzos son nada; está bajo una mano poderosa. Ahora su alma pasa bajo el poder del Justo. Cesan todas las tentaciones externas, calla todo lo que la rodea, como un moribundo, pierde la percepción de lo que tiene alrededor, toda su alma está recogida bajo el poder del justo y tres veces santo Dios. Rechazada por la eternidad.
Este es el momento supremo y solamente Dios puede someter un alma a tal prueba, porque sólo Él sabe que el alma es capaz de soportarla. Cuando el alma ha sido compenetrada totalmente por este fuego infernal, cae en la desesperación. Mi alma experimentó este momento cuando estaba sola en la celda.
Cuando el alma comenzó a hundirse en la desesperación, sentí que estaba llegando mi agonía, entonces cogí un pequeño crucifijo y lo estreché fuertemente en la mano; sentí que mi cuerpo iba a separarse del alma y aunque deseaba ir a las Superioras, no tenía ya las fuerzas físicas, pronuncié las ultimas palabras, confío en Tu misericordia, y me pareció que había impulsado a Dios a una ira aun mayor, y me hundí en la desesperación, y solamente de vez en cuando de mi alma irrumpía un gemido doloroso, un gemido sin consuelo. El alma en la agonía. Y me parecía que ya me quedaría en ese estado, porque no habría salido de él con mis propias fuerzas.
Cada recuerdo de Dios es un mar indescriptible de tormentos, y sin embargo hay algo en el alma que anhela fervientemente a Dios, pero a ella le parece que es solamente para que sufra mas. El recuerdo del amor con el que Dios la rodeaba antes, es para ella un tormento nuevo. Su mirada la traspasa por completo y todo ha sido quemado por ella en su alma. (D. 100-101)
Debes saber, que vas a sufrir mucho, mucho, pero que esto no te asuste. Yo estoy contigo
"Una vez fui llamada al juicio de Dios. Me presenté delante del Señor, a solas. Jesús se veía como durante la Pasión. Después de un momento, estas heridas desaparecieron y quedaron sólo cinco: en las manos, en los pies y en el costado.
Inmediatamente vi. todo el estado de mi alma tal y como Dios la ve. Vi claramente todo lo que no agrada a Dios. No sabía que hay que rendir cuentas ante el Señor, incluso de las faltas más pequeñas. ¡Que momento! ¿Quién podrá describirlo? Presentarse delante del tres veces Santo,
Jesús me preguntó: ¿Quién eres? Contesté: Soy Tu sierva, Señor. Tienes la deuda de un día de fuego en el Purgatorio.
Quise arrojarme inmediatamente a las llamas del fuego del Purgatorio, pero Jesús me detuvo y dijo:
¿Qué prefieres, sufrir ahora durante un día o durante un breve tiempo en la tierra?
Contesté: Jesús, quiero sufrir en el Purgatorio y quiero sufrir en la tierra los más grandes tormentos aunque sea hasta el fin del mundo.
Jesús dijo: Es suficiente una cosa. Bajarás a la tierra y sufrirás mucho, pero durante poco tiempo y cumplirás Mi voluntad y Mis deseos. Un fiel siervo Mío te ayudará a cumplirla. Ahora, pon la cabeza sobre Mi pecho, sobre Mi Corazón y de él toma fuerza y fortaleza para todos los sufrimientos, porque no encontrarás alivio ni ayuda ni consuelo en ninguna otra parte. Debes saber, que vas a sufrir mucho, mucho, pero que esto no te asuste. Yo estoy contigo." (D.36)
Fue un sueño, pero tuvo su significado
"Deseo anotar un sueño que tuve sobre Santa Teresa del Niño Jesús.
Era todavía novicia y tenía ciertas dificultades que no lograba resolver. Eran dificultades interiores relacionadas con las dificultades exteriores. Hice muchas novenas a varios santos, sin embargo la situación se hacia cada vez mas pesada.
Mis sufrimientos debido a esto eran tan grandes que ya no sabía como seguir viviendo; pero de repente me vino la idea de rogar a Santa Teresa del Niño Jesús. Empecé la novena a esta Santa, porque antes de entrar [en el convento] le tenia una gran devoción. Ahora la había descuidado un poco, pero en esta necesidad, empecé a rogar nuevamente con todo el fervor.
El quinto día de la novena soñé con Santa Teresa, pero como si estuviera todavía en la tierra. Me encubrió a mí el conocimiento de que era santa y comenzó a consolarme, que no me entristeciera por ese asunto, sino que confiara más a Dios.
Me dijo: Yo también sufrí muchísimo. Pero yo no estaba muy convencida de que ella hubiera sufrido mucho y le dije que me parecía que: Tú no sufriste nada. Pero Santa Teresa contestó, asegurándome que había sufrido mucho y me dijo: Sepa hermana, que dentro de tres días usted resolverá este asunto de la mejor manera. Como yo no estaba muy dispuesta a creerle, ella se me dio a conocer como santa. Entonces la alegría llenó mi alma y le dije: Tú eres santa. Y ella me contestó: Si, soy santa y tú ten confianza en que resolverás este asunto dentro de tres días.
Y le dije: Santa Teresita, dime si estaré en el cielo. Me contestó: Estarás en el cielo, hermana. ¿y seré santa? Me contestó:Serás tan santa como yo, pero tienes que confiar en el Señor Jesús. Y le pregunté si [mi] padre y [mi] madre estarían en el cielo, si me contestó: Estarán. Y pregunté todavía: Y mis hermanas y hermanos, ¿estarán en el cielo? Me contesto que rogara por ellos mucho, sin darme una respuesta clara. Entendí que necesitaban muchas oraciones.
Fue un sueño y según dice el proverbio [polaco]: el sueño es una ilusión, mientras Dios es certeza, pero tal y como me había dicho, al tercer día resolví ese difícil problema con gran facilidad. Según me había dicho, se cumplió en todos los detalles lo referente al asunto. Fue un sueño, pero tuvo su significado." (Diario 150)
sábado, 1 de diciembre de 2012
Nuestro Señor nos habla a traves de los acontecimientos de nuestra vida
"Escribe:
Soy santo, tres veces santo y siento aversión por el menor pecado. No
puedo amar al alma manchada por un pecado, pero cuando se arrepiente,
entonces Mi generosidad para ella no conoce límites.
Mi misericordia la abraza y justifica.
Persigo a los pecadores con Mi
misericordia en todos sus caminos y Mi Corazón se alegra cuando ellos
vuelven a Mí. Olvido las amarguras que dieron a beber a Mi Corazón y Me
alegro de su retorno.
Di
a los pecadores que ninguna escapará de Mis manos. Si huyen de Mi
Corazón misericordioso, caerán en Mis manos justas. Di a los pecadores
que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones
[para saber] cuándo latirán para Mí.
Escribe
que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de
los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos,
hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me
molesto con ellos dejándoles a sí mismos y les doy lo que desean" (Diario 1728).
jueves, 29 de noviembre de 2012
Ofrecer los sufrimientos a Dios
Santa Faustina sufrió mucho en varias pruebas que tuvo que pasar, nosotros también pasamos por pruebas semejantes, y hemos de pedir fuerzas a Nuestro Señor para que podamos aguantar.
Porque tal vez muchas veces pasamos por situaciones como estas, y lo último que se nos ocurre es que podemos ofrecer todo eso a Dios.
Hemos de recordar en esos momentos también los sufrimientos de Jesús, que Él pasó por todos y cada uno de nosotros, y unirnos a su Pasión.
"Pues ya soy juzgada por todos lados, ya no queda nada de lo que hay en mí que se haya escapado al juicio de las hermanas; pero, en cierto sentido, ya se agotó todo y empezaron a dejarme en paz.
Mi alma atormentada descansó un poco, pero conocí que en aquellas persecuciones el Señor estuvo muy cerca de mí. Eso duro un brevísimo instante.
Estalló nuevamente una violenta tempestad. Ahora las sospechas anteriores se hicieron seguras para ellas, y hay que escuchar nuevamente las mismas canciones. Así lo dispone el Señor.
Pero lo extraño es que, incluso por fuera, empezaran para mi distintas adversidades. Esto provocó distintos sufrimientos, conocidos solamente por Dios. Sin embargo trataba como podía,
hacer todo con la intención más pura posible.
Veo que soy vigilada en todas partes como un ladrón: en la capilla, cuando hago mis deberes, en la celda. Ahora sé que además de la presencia de Dios tengo siempre la presencia humana; de verdad, mas de una vez esta presencia humana me molestó mucho.
Hubo momentos en que reflexionaba si desvestirme o no para lavarme. De verdad, mi pobre cama también fue controlada muchas veces. A veces me daba risa saber que no dejaban en paz ni siquiera la cama. Una hermana me dijo, ella misma, que cada noche me miraba en la celda, para ver como me comportaba en ella.
Sin embargo los Superiores son siempre los Superiores. Y si bien me humillaban personalmente y mas de una vez me llenaron de dudas, no obstante siempre me permitieron lo que exigía el Señor, aunque no tal y como yo pedía, pero si de otro modo satisficieron las demandas del Señor y me permitieron esas penitencias y mortificaciones." (Diario 128)
lunes, 26 de noviembre de 2012
Dos caminos de vida

"Un día vi dos caminos: un camino ancho, cubierto de arena y flores, lleno de alegría y de música y de otras diversiones.
La gente iba por este camino bailando y divirtiéndose, llegaba al final sin advertir que ya era el final. Pero al final del camino había un espantoso precipicio, es decir el abismo infernal.
Aquellas almas caían ciegamente en ese abismo; a medida que llegaban, caían. Y eran tan numerosas que fue imposible contarlas.
Y vi también como camino o mas bien un sendero, porque era estrecho y cubierto de espinas y de piedras, y las personas que por él caminaban [tenían] lagrimas en los ojos y sufrían distintos dolores.
Algunas caían sobre las piedras, pero en seguida se levantaban y seguían andando. Y al final del camino había un esplendido jardín, lleno de todo tipo de felicidad y allí entraban todas aquellas almas. En seguida, desde el primer momento olvidaban sus sufrimientos." (Diario 153)
domingo, 25 de noviembre de 2012
Dios nunca permite sufrimientos por encima de lo que podemos soportar
"Terriblemente atormentada por estos sufrimientos entré en la capilla y de la profundidad de mi alma dije estas palabras: Haz conmigo, Jesús, lo que Te plazca. Yo Te adoraré en todas partes. Y que se haga en mi Tu voluntad, oh Señor y Dios mío, y yo glorificaré Tu infinita misericordia.
Después de este acto de sumisión cesaron estos terribles tormentos. De repente vi. a Jesús que me dijo: Yo estoy siempre en tu corazón.
Un gozo inconcebible inundó mi alma y [llenó] de gran amor de Dios que inflamó mi pobre corazón. Veo que Dios nunca permite [sufrimientos] por encima de lo que podemos soportar.
Oh, no temo nada; si manda al alma grandes tribulaciones, la sostiene con una gracia aun mayor, aunque no la notamos para nada.
Un solo acto de confianza en tal momento da más gloria a Dios que muchas horas pasadas en el gozo de consolaciones durante la oración.
Ahora veo que si Dios quiere mantener a un alma en la oscuridad, no la iluminará ningún libro ni confesor." (Diario 78)
En los mayores sufrimientos recordemos a Jesús

"Oh mi Jesús, a pesar de la noche oscura en torno mío y de las nubes sombrías que me cubren el horizonte, se que el sol no se apaga.
Oh Señor, aunque no Te puedo comprender ni entiendo Tu actuación, confió, sin embargo en Tu misericordia.
Si es Tu voluntad, Señor, que yo viva siempre en tal oscuridad, seas bendito. Te pido una sola cosa, no dejes que Te ofenda de ningún modo.
Oh Jesús mío, solo Tú conoces las añoranzas y los sufrimientos de mi corazón. Me alegro de poder sufrir aunque sea un poco por Ti.
Cuando siento que el sufrimiento supera mis fuerzas,entonces me refugio en el Señor en el Santísimo Sacramento y un profundo silencio es mi oración al Señor." (Diario 73)
Las mortificaciones y humillaciones exteriores son dones de gracia que nos unen a Jesús en la Pasión
Santa Faustina sufrió mucho en varias pruebas que tuvo que pasar, nosotros también pasamos por pruebas semejantes, y hemos de pedir fuerzas a Nuestro Señor para que podamos aguantar.
Porque tal vez muchas veces pasamos por situaciones como estas, y lo último que se nos ocurre es que podemos ofrecer todo eso a Dios.
Hemos de recordar en esos momentos también los sufrimientos de Jesús, que Él pasó por todos y cada uno de nosotros, y unirnos a su Pasión.
"Pues ya soy juzgada por todos lados, ya no queda nada de lo que hay en mí que se haya escapado al juicio de las hermanas; pero, en cierto sentido, ya se agoto todo y empezaron a dejarme en paz.
Mi alma atormentada descansó un poco, pero conocí que en aquellas persecuciones el Señor estuvo muy cerca de mí. Eso duro un brevísimo instante.
Estalló nuevamente una violenta tempestad. Ahora las sospechas anteriores se hicieron seguras para ellas, y hay que escuchar nuevamente las mismas canciones. Así lo dispone el Señor.
Pero lo extraño es que, incluso por fuera, empezaran para mí distintas adversidades. Esto provocó distintos sufrimientos, conocidos solamente por Dios. Sin embargo trataba como podía, hacer todo con la intención más pura posible.
Veo que soy vigilada en todas partes como un ladrón: en la capilla, cuando hago mis deberes, en la celda. Ahora sé que además de la presencia de Dios tengo siempre la presencia humana; de verdad, mas de una vez esta presencia humana me molestó mucho.
Hubo momentos en que reflexionaba si desvestirme o no para lavarme. De verdad, mi pobre cama también fue controlada muchas veces. A veces me daba risa saber que no dejaban en paz ni siquiera la cama. Una hermana me dijo, ella misma, que cada noche me miraba en la celda, para ver como me comportaba en ella.
Sin embargo los Superiores son siempre los Superiores. Y si bien me humillaban personalmente y mas de una vez me llenaron de dudas, no obstante siempre me permitieron lo que exigía el Señor, aunque no tal y como yo pedía, pero si de otro modo satisficieron las demandas del Señor y me permitieron esas penitencias y mortificaciones." (Diario 128)
Unir nuestros sufrimientos a los de Jesús
Hoy me sentí bastante bien y me alegré de poder hacer la Hora Santa. Pero al empezar la Hora Santa aumentaron mis sufrimientos físicos hasta tal punto que no fui capaz de orar.
"Cuando la Hora Santa pasó, cesaron también mis dolores y me quejé al Señor de que deseaba muchísimo sumergirme en su amarga Pasión y los sufrimientos no me lo permitieron.
Entonces Jesús me contestó: Hija Mía, has de saber que si te permito experimentar y conocer más profundamente Mis sufrimientos, es Mi gracia;
pero cuando experimentas un ofuscamiento de la mente y tus sufrimientos son grandes, entonces participas activamente en Mi Pasión y te hago completamente semejante a Mí. Tu deber es someterte a Mi voluntad más en esos momentos que en cualquier otro…." (Diario 1697)
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