"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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jueves, 22 de enero de 2015

La amargura del Huerto de los Olivos


Ofrecí el día de hoy por los sacerdotes; hoy he sufrido más que cualquier otro día, interior y exteriormente.

No sabía que era posible sufrir tanto en un solo día.

Traté de hacer la Hora Santa en la que mi espíritu ha probado la amargura del Huerto de los Olivos.

Lucho sola, sostenida por su brazo, contra toda clase de dificultades que se presentan delante de mí como muros inmóviles, sin embargo tengo confianza en la potencia de su nombre y no tengo miedo de nada.

D.823

miércoles, 15 de enero de 2014

Amarlo por Él Mismo y poner la confianza en Él

 
+ "Aunque no es fácil vivir en una continua agonía,
Estar clavada en una cruz de variados sufrimientos,
Sin embargo, amando ardo de amor,
Y como un serafín amo a Dios, aunque soy débil.
Oh, es grande el alma que en medida de los sufrimientos
Permanece fiel junto a Dios y cumple su voluntad,
Y entre los mas grandes arcos iris y tempestades está sin consuelo,
Porque el puro amor de Dios endulza su suerte.
No es gran merito amar a Dios en la prosperidad
Y agradecerle cuando todo nos va bien,
Sino adorarlo entre las más grandes adversidades,
Y amarlo por Él Mismo y poner la confianza en Él.
Cuando el alma permanece en las sombras del Huerto de los Olivos,

Solitaria entre la amargura y el dolor,
Se eleva a la altura de Jesús,
Y aunque beba continuamente la amargura, no está triste.
Cuando el alma cumple la voluntad del Altísimo,
Así sea entre continuos dolores y torturas,
Acercando los labios al cáliz que le entregan,
Se vuelve firme y nada la intimida.
Aunque esté atormentada, repite: hágase Tu voluntad,
Espera con paciencia el momento en que será transformada,
Ya que, aunque en las tinieblas más oscuras, oye la voz de Jesús: Tú eres mía,
Y lo conocerá en toda la plenitud cuando caiga el velo."

(D. 995)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Amemos a Dios en nuestros sufrimientos

"12 III 1937. Vi la gran fatiga de cierto sacerdote a quien el Señor ha trazado un camino difícil y duro, pero son vivos los frutos de su trabajo. Ojala Dios dé muchas almas como ésta que sepan amar a Dios entre los mas grandes tormentos." (D. 1014)

"Oh dulce Madre de Dios, Sobre Ti modelo mi vida,
Tú eres para mí una aurora radiante,
Admirada me sumerjo toda en Ti.
Oh Madre, Virgen Inmaculada,
En Ti se refleja para mí el rayo de Dios.
Tú me enseñas cómo amar a Dios entre tormentas,
Tú eres mi escudo y mi defensa contra el enemigo.
Cracovia, 10 VIII 1937 " (D. 1232)

"Aunque no es fácil vivir en una continua agonía, Estar clavada en una cruz de variados sufrimientos, Sin embargo, amando ardo de amor, Y como un serafín amo a Dios, aunque soy débil.

Oh, es grande el alma que en medio de los sufrimientos
Permanece fiel junto a Dios y cumple su voluntad,
Y entre los mas grandes arcos iris y tempestades está sin consuelo,

Porque el puro amor de Dios endulza su suerte.
No es gran merito amar a Dios en la prosperidad Y agradecerle cuando todo nos va bien,
Sino adorarlo entre las más grandes adversidades, Y amarlo por Él Mismo y poner la confianza en Él.

Cuando el alma permanece en las sombras del Huerto de los Olivos,
Solitaria entre la amargura y el dolor, Se eleva a la altura de Jesús,
Y aunque beba continuamente la amargura, no está triste.
Cuando el alma cumple la voluntad del Altísimo, Así sea entre continuos dolores y torturas, Acercando los labios al cáliz que le entregan, Se vuelve firme y nada la intimida.

Aunque esté atormentada, repite: hágase Tu voluntad,
Espera con paciencia el momento en que será transformada,
Ya que, aunque en las tinieblas más oscuras, oye la voz de Jesús: Tú eres mía,
Y lo conocerá en toda la plenitud cuando caiga el velo." (D. 995)

Cuando tengamos sufrimientos, es cuando más debemos orar, para unirnos al Cristo Sufriente


"Por la noche, al entrar en la pequeña capilla, oí en el alma estas palabras:


Hija Mía, considera estas palabras: y sumido en la angustia, oraba mas tiempo.


Cuando empecé a reflexionar mas profundamente sobre ellas, mucha luz me ilumino que de tal fatigosa oración depende a veces nuestra salvación." (Diario 157)

"...En aquel momento mi mente fue iluminada de modo singular.
Delante de los ojos de mi alma pasó una visión, como aquella que el Señor Jesús tuvo en el
Huerto de los Olivos.

Primero los sufrimientos físicos y todas las circunstancias que los aumentan; los sufrimientos espirituales en toda su extensión y los de los cuales nadie sabrá.

En aquella visión entra todo: sospechas injustas, pérdida del propio buen nombre. He descrito eso de modo resumido, pero el conocimiento de eso fue tan claro que lo que viví después no difería en nada de lo que conocí en aquel momento.

Mi nombre debe ser “victima”. Cuando la visión terminó, un sudor frió fluyó por mi frente." (D. 135)