"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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domingo, 3 de noviembre de 2013

Las almas simples buscan a Dios




"Mientras vivimos, el amor de Dios crece en nosotros. Debemos procurar el amor de Dios hasta la muerte.

He conocido y he experimentado que las almas que viven en el amor se distinguen por una gran perspicacia en el conocimiento de las cosas divinas, tanto en su propia alma como en las almas de los demas.

Tambien las almas simples, sin instrucción, se distinguen por sabiduría." (D. 1191)

martes, 3 de septiembre de 2013

Todo terminará en este valle de lágrimas, menos el Amor de Dios...



"Todo acabará en este valle de lagrimas,
Terminarán las lagrimas y cesará el dolor.

Sólo una cosa no terminará….
El amor hacia Ti, Señor.

Todo acabará en este destierro,
Las pruebas y el desierto del alma,
Y aunque el alma quede por siempre en agonía,
Si tiene a Dios, nada la turbará."

 (Diario 1132)

miércoles, 26 de junio de 2013

Con las obras de misericordia damos testimonio del amor de Dios


"Hija Mía  si por medio de ti exijo de los hombres el culto a Mi misericordia, tú debes ser la primera en distinguirte por la confianza en Mi misericordia. 

Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mi. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.

Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo  la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. 

En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mi. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia..."

(D.742)

miércoles, 6 de marzo de 2013

El amor de Dios hace al alma libre




"El amor es un misterio que transforma todo lo que toca en cosas bellas y agradables a Dios.

El amor de Dios hace al alma libre; es como una reina que no conoce el constreñimiento del esclavo, emprende todo con gran libertad del alma, ya que el amor que vive en ella es el estimulo para obrar.

Todo lo que la rodea, le da a conocer que solamente Dios es digno de su amor.

El alma enamorada de Dios y en Él sumergida, va a sus deberes con la misma disposición con que va a la Santa Comunión y cumple también las acciones mas simples con gran esmero, bajo la mirada amorosa de Dios; no se turba si con el tiempo alguna cosa resulta menos lograda, ella está tranquila porque en el momento de obrar hizo lo que estaba en su poder.

Cuando sucede que la abandona la viva presencia de Dios, de la que goza casi continuamente, entonces procura vivir de la fe viva; su alma comprende que hay momentos de descanso y momentos de lucha. Con la voluntad está siempre con Dios.

Su alma es como un oficial adiestrado en la lucha, desde lejos ve dónde se esconde el enemigo y está preparada para el combate, ella sabe que no está sola; Dios es su fortaleza." (Diario 890)

viernes, 4 de enero de 2013

Santa Faustina y la visión del cielo: inconcebibles bellezas y felicidad que nos esperan después de la muerte



"Hoy, en espíritu, estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte.

Vi cómo todas las criaturas dan incesantemente honor y gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria que las hizo felices vuelve a la Fuente y ellas entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nunca entenderán ni penetrarán.

Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas. Ahora comprendo a San Pablo que dijo:

Ni el ojo vio, ni oído oyó, ni entró al

corazón del hombre, lo que Dios preparó para los que le aman.


Y Dios me dio a conocer una sola y única cosa que a sus ojos tiene el valor infinito, y éste es el amor de Dios, amor, amor y una vez mas amor, y con un acto de amor puro de Dios nada puede compararse.

Oh, qué inefables favores Dios concede al alma que lo ama sinceramente. Oh, felices las almas que ya
aquí en la tierra gozan de sus particulares favores, y éstas son las almas pequeñas y humildes."
(D. 777 -778)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Amemos a Dios en nuestros sufrimientos

"12 III 1937. Vi la gran fatiga de cierto sacerdote a quien el Señor ha trazado un camino difícil y duro, pero son vivos los frutos de su trabajo. Ojala Dios dé muchas almas como ésta que sepan amar a Dios entre los mas grandes tormentos." (D. 1014)

"Oh dulce Madre de Dios, Sobre Ti modelo mi vida,
Tú eres para mí una aurora radiante,
Admirada me sumerjo toda en Ti.
Oh Madre, Virgen Inmaculada,
En Ti se refleja para mí el rayo de Dios.
Tú me enseñas cómo amar a Dios entre tormentas,
Tú eres mi escudo y mi defensa contra el enemigo.
Cracovia, 10 VIII 1937 " (D. 1232)

"Aunque no es fácil vivir en una continua agonía, Estar clavada en una cruz de variados sufrimientos, Sin embargo, amando ardo de amor, Y como un serafín amo a Dios, aunque soy débil.

Oh, es grande el alma que en medio de los sufrimientos
Permanece fiel junto a Dios y cumple su voluntad,
Y entre los mas grandes arcos iris y tempestades está sin consuelo,

Porque el puro amor de Dios endulza su suerte.
No es gran merito amar a Dios en la prosperidad Y agradecerle cuando todo nos va bien,
Sino adorarlo entre las más grandes adversidades, Y amarlo por Él Mismo y poner la confianza en Él.

Cuando el alma permanece en las sombras del Huerto de los Olivos,
Solitaria entre la amargura y el dolor, Se eleva a la altura de Jesús,
Y aunque beba continuamente la amargura, no está triste.
Cuando el alma cumple la voluntad del Altísimo, Así sea entre continuos dolores y torturas, Acercando los labios al cáliz que le entregan, Se vuelve firme y nada la intimida.

Aunque esté atormentada, repite: hágase Tu voluntad,
Espera con paciencia el momento en que será transformada,
Ya que, aunque en las tinieblas más oscuras, oye la voz de Jesús: Tú eres mía,
Y lo conocerá en toda la plenitud cuando caiga el velo." (D. 995)

lunes, 12 de noviembre de 2012

Reflexión acerca de la Divina Misericordia



 Reflexión acerca de la Divina Misericordia

Misericordia:Virtud que inclina el ánimo a la compasión y al perdón.

Justicia:Virtud que nos inclina a dar a cada uno lo que le pertenece. Pena o castigo público.Castigo de muerte.


“Si hablamos de misericordia es válido asentar que es el atributo mas grande de Dios. La misericordia es el fruto del amor, y del amor de Dios no hay quien puedad dudar. La primera manifestación del amor misericordioso de Dios lo vemos plasmado en el proto-evangelio. (proto, primero) Dios se conduele de sus hijos caídos en pecado y ofrece la redención a través de su Hijo Unigenito, y aqui podríamos decir: "El amor misericordioso tomó carne y habitó entre nosotros". Creo que todos recordamos pues, que Jesús nuestro Señor ya vino a hacer "Su parte", por asi decirlo, en nuestra redención y el resto es tarea nuestra, pero Dios sabe y conoce nuestra condición de pecadores, infieles, ingratos, olvidadizos. El sabe de qué barro estamos hechos, y sabe también que somos propensos a caer y a quedarnos caídos, y como El es la misericordia misma, y como Su amor es eterno y fiel, a 2000 años de su primera venida a este mundo, trabaja actualmente para ayudarnos a preparar Su segunda venida. "Según San Ignacio de Loyola, cuando Dios mira al mundo vé en él mucho pecado y por eso decide: Hagamos redención" Sin duda alguna, en este tiempo, el mayor mal que nos aqueja, la enfermedad más mortal que padecemos y la causa de todo el dolor que la humanidad padece es: la falta de amor, o desamor. Falta de amor a Dios, al semejante, y hasta a sí mismo. A lo largo y ancho de la tierra vemos una falta total de valores morales, la familia cada vez mas amenazada con su total destrucción, una soledad cada vez mayor no obstante vivir en una de las ciudades más pobladas. Y claro, si no hay amor, menos se ve su fruto, la misericordia. Muy pocos se conduelen del hermano en desgracia y menos aún quieren compartir lo que a ellos Dios generosamente les otorga, con los que menos tienen. Es una lucha tenaz por poseer, es una carrera vertiginosa en pos del oropel y de todo lo falso y vano que el mundo ofrece. Solo se busca el disfrute de los goces pasajeros, y para Dios, no hay tiempo, todo es vanidad de vanidades, como dice el Eclesiastés. ¡Oh humanidad ciega y dura de corazón!, ¿acaso te crees eterna?, ¿ya olvidaste que traes el pecado, la enfermedad y la muerte como única cosa cierta en tu vida?”. 

Fuente: Libro Misericordia y Justicia, Sor María Piedad D. R. Servidora de la Misericordia.