"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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jueves, 25 de junio de 2015

¡A Ti, Dios mío, honor y gloria por todos los siglos!



"A los pies del Señor, Oh Jesús escondido, Amor eterno, Vida nuestra, Divino Insensato que Te has olvidado de Ti Mismo y nos ves solamente a nosotros.

Aún antes de crear el cielo y la tierra, nos llevabas en Tu Corazón.

Oh Amor, oh abismo de Tu humillación, oh misterio de felicidad, ¿por qué es tan pequeño el numero de los que Te conocen? ¿Por qué no encuentras reciprocidad?

Oh Amor Divino, ¿por qué ocultas Tu belleza? Oh Inconcebible e Infinito, cuanto más Te conozco Te comprendo menos; pero como no alcanzo a comprenderte, comprendo más Tu grandeza.

No envidio el fuego a los serafines, porque en mi corazón tengo depositado un don mayor.

Ellos Te admiran en éxtasis, pero Tu Sangre se une a la mía. El amor, es el cielo que nos está dado ya aquí en la tierra. Oh, ¿por qué Te escondes detrás de la fe?

El amor rasga el velo. No hay velo delante de los ojos de mi alma, porque Tu Mismo me has atraído desde la eternidad al seno de un amor misterioso.

Oh indivisible Trinidad, único Dios, a Ti honor y gloria por todos los siglos."

(D. 278)

lunes, 4 de febrero de 2013

¿Realmente confías en Jesús?





Nuestro Señor quiere que confiemos en Él, pero, que significa ¿confiar?

En el diccionario aparece esta definición:
Confiar
(Del lat. *confidāre, por confidĕre).
1. tr. Encargar o poner al cuidado de alguien algún negocio u otra cosa.
2. tr. Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa. U. t. c. prnl.
3. tr. Dar esperanza a alguien de que conseguirá lo que desea.
4. intr. Esperar con firmeza y seguridad. U. t. c. prnl.
*Dicc. RAE

Hay personas que dicen “yo confío en Jesús” pero viven preocupadas y angustiadas por los problemas que se les presentan en la vida. Entonces realmente no confían en El. 

En El que siendo todopoderoso, nos ayudará en todo lo que necesitemos, tal vez no siempre como esperamos pero siempre para nuestro bien eterno. 
En El que es infinitamente bueno y que se conmueve al ver que necesitamos de El y que sufrimos. Pues Él sabe lo que es el sufrimiento.

Para realmente confiar en Jesús hemos de ponernos (nuestra vida, nuestra alma) a su cuidado. Creyendo firmemente que Él se interesa por nosotros, nos cuidará y nos ayudará en las pruebas que nos toque pasar.

Pensar encomendarle nuestros asuntos, preocupaciones con la seguridad de que sabemos que nos ama más que nadie, y ya nos ha dado la gran prueba de su gran amor muriendo en la Cruz por nosotros. Por cada uno. 

También demostramos que confiamos en Jesús si le obedecemos siempre y en todo, sus mandamientos y sus enseñanzas del Evangelio. Entonces tendremos la firme esperanza de que al final encontraremos en Él nuestra felicidad para siempre.

Reflexionemos queridos hermanos, para ver si verdaderamente confiamos en Jesús, y si no lo hacemos, pongamos ya conscientemente toda nuestra confianza en Él, que nos ama con Amor eterno. 

martes, 8 de enero de 2013

Jesús escondido, Amor eterno, Vida nuestra, Divino Insensato


"A los pies del Señor, Oh Jesús escondido, Amor eterno, Vida nuestra, Divino Insensato que Te has olvidado de Ti Mismo y nos ves solamente a nosotros. Aún antes de crear el cielo y la tierra, nos llevabas en Tu Corazón. Oh Amor, oh abismo de Tu humillación, oh misterio de felicidad, ¿por qué es tan pequeño el numero de los que Te conocen? ¿Por qué no encuentras reciprocidad?

Oh Amor Divino, ¿por qué ocultas Tu belleza? Oh Inconcebible e Infinito, cuanto más Te conozco Te comprendo menos; pero como no alcanzo a comprenderte, comprendo más Tu grandeza. No envidio el fuego a los serafines, porque en mi corazón tengo depositado un don mayor.

Ellos Te admiran en éxtasis, pero Tu Sangre se une a la mía. El amor, es el cielo que nos está dado ya aquí en la tierra. Oh, ¿por qué Te escondes detrás de la fe? El amor rasga el velo. No hay velo delante de los ojos de mi alma, porque Tu Mismo me has atraído desde la eternidad al seno de un amor misterioso. Oh indivisible Trinidad, único Dios, a Ti honor y gloria por todos los siglos."

(D. 278)

lunes, 7 de enero de 2013

Fin de los ejercicios espirituales


Mi propósito sigue siendo el mismo: la unión con Cristo Misericordia.

Fin de los ejercicios espirituales; última conversación con el Señor.
Te agradezco, Amor eterno, por Tu inconcebible benevolencia para mí, por ocuparte Tu Mismo directamente de Mi santificación.  

Hija Mía, que te adornen especialmente tres virtudes; humildad, pureza de intención [y] amor. 

No hagas nada mas, sino lo que exijo de ti y acepta todo lo que te dé Mi mano. Procura vivir en el recogimiento para oír Mi voz que es tan bajita que solo la pueden oír las almas recogidas….. (D. 1778-1779)

lunes, 12 de noviembre de 2012

Reflexión acerca de la Divina Misericordia



 Reflexión acerca de la Divina Misericordia

Misericordia:Virtud que inclina el ánimo a la compasión y al perdón.

Justicia:Virtud que nos inclina a dar a cada uno lo que le pertenece. Pena o castigo público.Castigo de muerte.


“Si hablamos de misericordia es válido asentar que es el atributo mas grande de Dios. La misericordia es el fruto del amor, y del amor de Dios no hay quien puedad dudar. La primera manifestación del amor misericordioso de Dios lo vemos plasmado en el proto-evangelio. (proto, primero) Dios se conduele de sus hijos caídos en pecado y ofrece la redención a través de su Hijo Unigenito, y aqui podríamos decir: "El amor misericordioso tomó carne y habitó entre nosotros". Creo que todos recordamos pues, que Jesús nuestro Señor ya vino a hacer "Su parte", por asi decirlo, en nuestra redención y el resto es tarea nuestra, pero Dios sabe y conoce nuestra condición de pecadores, infieles, ingratos, olvidadizos. El sabe de qué barro estamos hechos, y sabe también que somos propensos a caer y a quedarnos caídos, y como El es la misericordia misma, y como Su amor es eterno y fiel, a 2000 años de su primera venida a este mundo, trabaja actualmente para ayudarnos a preparar Su segunda venida. "Según San Ignacio de Loyola, cuando Dios mira al mundo vé en él mucho pecado y por eso decide: Hagamos redención" Sin duda alguna, en este tiempo, el mayor mal que nos aqueja, la enfermedad más mortal que padecemos y la causa de todo el dolor que la humanidad padece es: la falta de amor, o desamor. Falta de amor a Dios, al semejante, y hasta a sí mismo. A lo largo y ancho de la tierra vemos una falta total de valores morales, la familia cada vez mas amenazada con su total destrucción, una soledad cada vez mayor no obstante vivir en una de las ciudades más pobladas. Y claro, si no hay amor, menos se ve su fruto, la misericordia. Muy pocos se conduelen del hermano en desgracia y menos aún quieren compartir lo que a ellos Dios generosamente les otorga, con los que menos tienen. Es una lucha tenaz por poseer, es una carrera vertiginosa en pos del oropel y de todo lo falso y vano que el mundo ofrece. Solo se busca el disfrute de los goces pasajeros, y para Dios, no hay tiempo, todo es vanidad de vanidades, como dice el Eclesiastés. ¡Oh humanidad ciega y dura de corazón!, ¿acaso te crees eterna?, ¿ya olvidaste que traes el pecado, la enfermedad y la muerte como única cosa cierta en tu vida?”. 

Fuente: Libro Misericordia y Justicia, Sor María Piedad D. R. Servidora de la Misericordia.