"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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lunes, 4 de febrero de 2013

"Divina Misericordia es remedio eficaz contra todo dolor y sufrimiento" B. Juan Pablo II




En 2003 en el marco de la Fiesta de la Divina Misericordia, el Papa Juan Pablo II afirmó que ante los dolores y las angustias de todo el mundo, el Señor Jesús "ofrece como remedio eficaz la 'Divina Misericordia', pidiendo a sus ministros hacerse generosos y fieles instrumentos de ella".

Explicó que "la verdadera paz brota de un corazón reconciliado, que ha experimentado la alegría del perdón y esté, por tanto, pronta a perdonar".
"La Iglesia, recogida también hoy espiritualmente en oración en el Cenáculo, presenta a su Señor las alegrías y las esperanzas, los dolores y las angustias de todo el mundo", agregó.

Más adelante, Juan Pablo II sostuvo que "junto a los nuevos Beatos, que nos indican el camino a seguir siempre confiando en la ayuda del Señor, está espiritualmente presente entre nosotros María, Reina de los Apóstoles y de todos los santos". "Hoy la invocamos, en particular, como Madre de la Divina Misericordia, orando por toda la familia humana, consientes que sólo en la misericordia de Dios el mundo puede encontrar la paz."

sábado, 12 de enero de 2013

Unir nuestros sufrimientos a los de Jesús en la Cruz


"(26) 10 III [1938].Continuos sufrimientos físicos. Estoy en la cruz con Jesús. En una ocasión la Madre Superiora me dijo: Usted, hermana, carece de amor al prójimo, porque come algo y luego sufre, perturbando a las demás el descanso nocturno.

Yo, sin embargo, tengo la certeza de que estos dolores de las entrañas que tengo no son provocados absolutamente por la comida, lo mismo ha constatado el medico. Son unos dolores orgánicos, o más bien una prueba de Dios.

No obstante, después de esa observación he tomado la decisión de sufrir más escondidamente y no pedir ayuda que de todas formas es inútil, ya que vomito los remedios que tomo. Un par de veces conseguí superar los ataques de los cuales sabe sólo Jesús. Estos dolores son tan violentos y fuertes que hasta quedo inconsciente. Tras su ataque, cuando me desmayo y me cubro de sudor frió, entonces empiezan a ceder poco a poco. A veces duran (27) hasta tres horas o mas.

Oh Jesús mío, que se haga Tu santa voluntad, acepto todo de Tus manos. Si acepto los éxtasis y los arrebatos de amor hasta olvidarme de lo que sucede alrededor de mi, es también justo que acepte con amor los sufrimientos que me quitan la lucidez de la mente." (D. 1633)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Unir nuestros sufrimientos a los de Jesús



Hoy me sentí bastante bien y me alegré de poder hacer la Hora Santa. Pero al empezar la Hora Santa aumentaron mis sufrimientos físicos hasta tal punto que no fui capaz de orar.


"Cuando la Hora Santa pasó, cesaron también mis dolores y me quejé al Señor de que deseaba muchísimo sumergirme en su amarga Pasión y los sufrimientos no me lo permitieron.


Entonces Jesús me contestó: Hija Mía, has de saber que si te permito experimentar y conocer más profundamente Mis sufrimientos, es Mi gracia;

pero cuando experimentas un ofuscamiento de la mente y tus sufrimientos son grandes, entonces participas activamente en Mi Pasión y te hago completamente semejante a Mí. Tu deber es someterte a Mi voluntad más en esos momentos que en cualquier otro…." (Diario 1697)