"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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jueves, 25 de septiembre de 2014

Dios es quien nos dá fuerzas para soportar los sufrimientos



+ Hasta aquí se pudo soportar todo. Pero cuando el Señor me pidió que pintara esta imagen, entonces de verdad, empezaron a hablar y a mirarme como a una histérica y una exaltada, y eso empezó a propagarse aun más.

Una de las hermanas vino para hablar conmigo en privado. Y se puso a compadecerme. Me dice: Oigo hablar que usted, hermana, es una exaltada, que tiene algunas visiones. Pobre hermana, defiéndase de ello.  Fue sincera aquella alma y lo que había oído me lo dijo con sinceridad. Pero tuve que oír cosas semejantes todos los días.

Solamente Dios sabe cuánto eso me atormentaba.
Sin embargo decidí soportar todo en silencio y no dar explicaciones a las preguntas que me hacían. A algunas les irritaba mi silencio, especialmente a las más curiosas.

Otras, las de pensamiento más profundo, decían que seguramente Sor Faustina estaría muy cerca de Dios, visto que tenia la fuerza de soportar tantos sufrimientos. Y veía delante de mi como dos grupos de jueces.

Trate de conseguir el silencio interior y exterior. No decía nada referente a mi persona, aunque era interrogada por algunas hermanas directamente. Mi boca calló. Sufría como una paloma, sin quejarme.

Sin embargo algunas hermanas encontraban casi un placer en inquietarme de cualquier modo. Les irritaba mi paciencia, sin embargo Dios me daba tanta fuerza interior, que lo soportaba con calma." (D. 125-126)

martes, 10 de septiembre de 2013

Da gracias por todo, tanto por la salud, como por la enfermedad

Agradece por todo



"En vísperas de los Ejercicios Espirituales empecé a rogar que Jesús me diera al menos un poco de salud para que pudiera participar en los ejercicios, porque me sentía tan mal que posiblemente fuesen los últimos para mi.

Pero en cuanto empecé a rezar, sentí en seguida un extraño descontento; interrumpí la plegaria de suplica y me puse a agradecer al Señor por todo lo que me enviaba, sometiéndome completamente a su santa voluntad, de inmediato sentí en el alma una profunda calma." 

(D. 724)

miércoles, 28 de agosto de 2013

Al tratar Conmigo procurarás alcanzar una profunda calma



"Mi conversación con el Señor Jesús antes de empezar los ejercicios espirituales. Jesús me dijo que esos ejercicios serian un poco diferente de los otros.

Al tratar Conmigo procurarás alcanzar una profunda calma. Eliminaré todas las incertidumbres al respecto. Yo sé que ahora estás tranquila, mientras te estoy hablando; pero en cuanto deje de hablar, empezarás a buscar dudas, pero has de saber que fortaleceré tu alma hasta tal punto que aunque quisieras inquietarte no estaría en tu poder. 

Y como prueba de que soy Yo quien te habla, el segundo día de los ejercicios espirituales irás a confesarte con el sacerdote que dirige los ejercicios. Irás a él en cuanto termine la meditación y preséntale los temores que tienes respecto a Mi, y Yo te contestaré por su boca y entonces terminarán tus dudas.

Durante esos ejercicios espirituales observa un silencio tan riguroso como si en tu alrededor no existiera nada. Hablarás solamente Conmigo y con el confesor, a las Superioras les pedirás solamente penitencias. 

Me alegré muchísimo de que el Señor Jesús me hubiera mostrado tanta benevolencia y de que se hubiera humillado hacia mí."

(D. 168)

sábado, 15 de diciembre de 2012

La sumisión a la Voluntad de Dios nos da paz


"En víspera de los ejercicios espirituales empecé a rogar que Jesús me diera al menos un poco de salud para que pudiera participar en los ejercicios, porque me sentía tan mal que posiblemente fuesen los últimos para mí.

Pero en cuanto empecé a rezar, sentí en seguida un extraño descontento; interrumpí la plegaria de súplica y me puse a agradecer al Señor por todo lo que me enviaba, sometiéndome completamente a su santa voluntad, de inmediato sentí en el alma una profunda calma.

+ La fiel sumisión a la Voluntad de Dios siempre y en todas partes, en todos los casos y todas las circunstancias de la vida, da a Dios una gran gloria; tal sumisión a la voluntad de Dios, a sus ojos tiene un valor mayor que largos ayunos, mortificaciones, y las mas severas penitencias.

Oh, qué grande es la recompensa por un solo acto de amorosa sumisión a la voluntad de Dios. Mientras lo escribo mi alma cae en éxtasis, ¡cuánto Dios la ama y de cuánta paz goza el alma ya aquí en la tierra! (Diario 724)