"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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lunes, 31 de diciembre de 2012

Importancia del ayuno


Reglas que seguirían las hermanas de la nueva congregación que Nuestro Señor pidió a Santa Faustina que fundara:

"En lo que se refiere a la alimentación, no comeremos carne; las comidas serán tales que ni aun los pobres tendrán nada que envidiarnos. Sin embargo los días festivos pueden diferir un poco de los días regulares.

Comerán tres veces al día, observaran rigurosamente los ayunos en el espíritu primitivo y especialmente los dos grandes.

Los alimentos serán iguales para todas las hermanas, excluyendo cualquier
excepción para que la vida comunitaria sea observada en toda su integridad, tanto en las comidas, como en el vestir o el arreglo de la celda; pero si una de las hermanas se pone enferma, debe gozar de todos los
favores." (D. 546)

sábado, 15 de diciembre de 2012

La sumisión a la Voluntad de Dios nos da paz


"En víspera de los ejercicios espirituales empecé a rogar que Jesús me diera al menos un poco de salud para que pudiera participar en los ejercicios, porque me sentía tan mal que posiblemente fuesen los últimos para mí.

Pero en cuanto empecé a rezar, sentí en seguida un extraño descontento; interrumpí la plegaria de súplica y me puse a agradecer al Señor por todo lo que me enviaba, sometiéndome completamente a su santa voluntad, de inmediato sentí en el alma una profunda calma.

+ La fiel sumisión a la Voluntad de Dios siempre y en todas partes, en todos los casos y todas las circunstancias de la vida, da a Dios una gran gloria; tal sumisión a la voluntad de Dios, a sus ojos tiene un valor mayor que largos ayunos, mortificaciones, y las mas severas penitencias.

Oh, qué grande es la recompensa por un solo acto de amorosa sumisión a la voluntad de Dios. Mientras lo escribo mi alma cae en éxtasis, ¡cuánto Dios la ama y de cuánta paz goza el alma ya aquí en la tierra! (Diario 724)

sábado, 1 de diciembre de 2012

Uniendo nuestras oraciones y sacrificios a Jesús, ayudamos a la conversión de las almas


Santa Faustina nos dice como le dijo Nuestro Señor que podría ayudar a las almas de Religiosas y Sacerdotes y nosotros podemos tambien ayudar a muchas almas uniendo nuestras oraciones, ayunos, mortificaciones, fatigas y sufrimientos a los que sufrió Jesús.

" Domingo, primer día. Fui inmediatamente delante del Santísimo Sacramento y me ofrecí con
Jesús que esta en el Santísimo Sacramento, al Padre Eterno. Entonces oí en el alma estas palabras:

Tu intención y la de tus compañeras es unirse a Mí lo más estrechamente posible a través del amor, reconciliarás la tierra con el cielo, mitigarás la justa cólera de Dios e impetrarás la misericordia por el mundo.

Confío a tu cuidado dos perlas preciosas para Mi Corazón, que son las almas de los

sacerdotes y las almas de los religiosos; por ellas rogarás de manera especial, la fuerza de ellas vendrá de tu anonadamiento.

Las plegarias, los ayunos, las mortificaciones, las fatigas y todos los sufrimientos, los unirás a la oración, al ayuno, a la mortificación, a la fatiga, al sufrimiento Mío y entonces tendrán valor ante Mi Padre
" (Diario 531)

domingo, 25 de noviembre de 2012

La sumisión a la Voluntad de Dios nos da paz



"En víspera de los ejercicios espirituales empecé a rogar que Jesús me diera al menos un poco de salud para que pudiera participar en los ejercicios, porque me sentía tan mal que posiblemente fuesen los últimos para mí.

Pero en cuanto empecé a rezar, sentí en seguida un extraño descontento; interrumpí la plegaria de súplica y me puse a agradecer al Señor por todo lo que me enviaba,sometiendome completamente a su santa voluntad, de inmediato sentí en el alma una profunda calma.

+ La fiel sumisión a la Voluntad de Dios siempre y en todas partes, en todos los casos y todas las
circunstancias de la vida, da a Dios una gran gloria; tal sumisión a la voluntad de Dios, a sus ojos tiene un valor mayor que largos ayunos, mortificaciones, y las mas severas penitencias.

Oh, qué grande es la recompensa por un solo acto de amorosa sumisión a la voluntad de Dios. Mientras lo escribo mi alma cae en éxtasis, ¡cuánto Dios la ama y de cuánta paz goza el alma ya aquí en la tierra! (Diario 724)