"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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miércoles, 20 de marzo de 2013

Tener una devoción especial a San José






"San José me pidió tenerle una devoción constante. Él mismo me dijo que rezara diariamente tres oraciones y el Acuérdate una vez al día.
Me miró con gran bondad y me explicó lo mucho que está apoyando esta obra.

Me prometió su especialísima ayuda y protección.
Rezo diariamente las oraciones pedidas y siento su protección especial." (D. 1203)

jueves, 20 de diciembre de 2012

Recordemos orar por los agonizantes


"Hoy he sentido cuánto deseaba oraciones cierta alma agonizante. Recé hasta sentir que ya expiró. Oh, cuánta necesidad de plegarias tienen las almas agonizantes. Oh Jesús, inspira las almas a rezar frecuentemente por los agonizantes." (Diario 1015)

"En cierta ocasión, cuando por la tarde fui a la huerta, el Ángel Custodio me dijo: Ruega por los agonizantes. Comencé en seguida el rosario por los agonizantes junto con las jovencitas que ayudaban en la huerta. Terminando el rosario rezamos varias invocaciones por los agonizantes. Terminadas las plegarias, las alumnas se pusieron a hablar alegremente.

A pesar del ruido que hacían oí en el alma estas palabras: Ruega por mí. Como no lograba entender bien estas palabras, me alejé unos pasos de las alumnas, pensando en ¿quién podría ser aquel que me hacia rezar? De repente oí estas palabras: Soy Sor …. Esa hermana estaba en Varsovia, mientras yo estaba entonces en Vilna. Ruega por mí hasta que te diga cesar. Estoy agonizando.

En seguida empecé a orar con fervor por ella al Corazón agonizante de Jesús y, sin descansar, rogué así desde las tres hasta las cinco de la tarde. A las cinco oí esta palabra: Gracias. Entendí que ya había muerto. No obstante, al día siguiente, durante la Santa Misa rogué con fervor por su alma. Por la tarde llegó una tarjeta que decía que la hermana …. había fallecido a tal hora.  Me di cuenta de que era la misma hora en la que me dijo ruega por mi." (Diario 314)

sábado, 1 de diciembre de 2012

Uniendo nuestras oraciones y sacrificios a Jesús, ayudamos a la conversión de las almas


Santa Faustina nos dice como le dijo Nuestro Señor que podría ayudar a las almas de Religiosas y Sacerdotes y nosotros podemos tambien ayudar a muchas almas uniendo nuestras oraciones, ayunos, mortificaciones, fatigas y sufrimientos a los que sufrió Jesús.

" Domingo, primer día. Fui inmediatamente delante del Santísimo Sacramento y me ofrecí con
Jesús que esta en el Santísimo Sacramento, al Padre Eterno. Entonces oí en el alma estas palabras:

Tu intención y la de tus compañeras es unirse a Mí lo más estrechamente posible a través del amor, reconciliarás la tierra con el cielo, mitigarás la justa cólera de Dios e impetrarás la misericordia por el mundo.

Confío a tu cuidado dos perlas preciosas para Mi Corazón, que son las almas de los

sacerdotes y las almas de los religiosos; por ellas rogarás de manera especial, la fuerza de ellas vendrá de tu anonadamiento.

Las plegarias, los ayunos, las mortificaciones, las fatigas y todos los sufrimientos, los unirás a la oración, al ayuno, a la mortificación, a la fatiga, al sufrimiento Mío y entonces tendrán valor ante Mi Padre
" (Diario 531)

jueves, 8 de noviembre de 2012

Nuestras oraciones por los difuntos alivian grandemente sus penas

Santa Faustina relata el encuentro con una hermana de su Congregación que había fallecido hacía poco tiempo, y cómo su estado de sufrimiento en el Purgatorio se ve enormemente aliviado a causa de las oraciones por los difuntos. ¡Nunca dejemos de rezar por las benditas almas del Purgatorio!

"Una noche vino a visitarme una de nuestras hermanas que había muerto hacia dos meses antes. Era una de las hermanas del primer coro. La vi en un estado terrible. Toda en llamas, la cara dolorosamente torcida. [La visión] duró un breve instante y desapareció.

Un escalofrió traspasó mi alma y aunque no sabia donde sufría, en el purgatorio o en el infierno, no obstante redoblé mis plegarias por ella. La noche siguiente vino de nuevo, pero la vi. en un estado aun más espantoso, entre llamas mas terribles, en su cara se notaba la desesperación.

Me sorprendí mucho que después de las plegarias que había ofrecido por ella la vi. en un estado más espantoso y pregunté: ¿No te han ayudado nada mis rezos? Me contestó que no le ayudaron nada mis rezos y que no le iban a ayudar. Pregunté: ¿Y las oraciones que toda la Congregación ofreció por ti, tampoco te han ayudado? Me contestó que nada. Aquellas oraciones fueron en provecho de otras almas. Y le dije: Si mis plegarias no te ayudan nada, hermana, te ruego que no vengas a verme. Y desapareció inmediatamente.

Sin embargo yo no dejé de rezar. Después de algún tiempo volvió a visitarme de noche, pero en un estado distinto. No estaba entre llamas como antes y su rostro era radiante, los ojos brillaban de alegría y me dijo que yo tenia el amor verdadero al prójimo, que muchas almas se aprovecharon de mis plegarias y me animó a no dejar de [interceder] por las almas que sufrían en el purgatorio y me dijo que ella no iba a permanecer ya por mucho tiempo en el purgatorio. ¡Los juicios de Dios son verdaderamente misteriosos" (D. 58)