"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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jueves, 14 de noviembre de 2013

Algunas palabras sobre la confesión y los confesores


+  Recordaré solamente lo que experimenté y viví en mi propia alma.

Hay tres cosas por las cuales el alma no saca provecho de la confesión en aquellos momentos excepcionales.

La primera es que el confesor conoce poco los caminos extraordinarios y muestra asombro si un alma le revela los grandes misterios que Dios realiza en el alma. Este asombro suyo pone en alarma a un alma sutil, y advierte que el confesor está indeciso en expresar su opinión; y si el alma nota esto, no se tranquiliza, sino que tiene aun mas dudas después de la confesión de cuantas tenia antes de ella, porque siente que el confesor la tranquiliza, [pero] él mismo no está seguro. O bien, lo que me ha ocurrido a mí, que el confesor, sin poder penetrar algunos misterios del alma, le rehúsa la confesión, muestra un cierto temor al acercarse esa alma a la rejilla.

¡Cómo puede un alma en tal estado, adquirir tranquilidad en el confesionario, visto que es tan sensible a cada palabra del confesor!. Según mi parecer, en estos momentos de visitas especiales de Dios en el alma, si [el sacerdote] no la entiende, debería referirla a un confesor con experiencia y conocimiento, o él mismo adquirir luces para dar al alma lo que ella necesita, y no rehusarle simplemente la confesión, porque de este modo la expone a un gran peligro y mas de un alma puede abandonar el camino, en el cual Dios quería tenerla de modo particular. Es una cosa de gran importancia, porque yo misma lo experimenté, [esto es] que ya empezaba a vacilar a pesar de estos singulares dones de Dios; aunque Dios Mismo me tranquilizaba, no obstante deseaba siempre tener el sello de la Iglesia.
  
La segunda cosa es que el confesor no permite expresarse sinceramente, manifiesta la impaciencia. El alma entonces se calla y no dice todo y por lo tanto no saca provecho, cuando sucede que el confesor empieza a someter al alma a pruebas, y sin conocerla, en vez de ayudarle, le hace daño. Y eso porque ella sabe que el confesor no la conoce, dado que no le ha permitido revelarse completamente en cuanto a las gracias, ni tampoco en cuanto a la miseria. Pues la prueba no es apropiada. Tuve algunas pruebas de las cuales me reí. Expresaré mejor esto con las palabras de que el confesor es el médico del alma, y, ¿cómo el médico, sin conocer la enfermedad, puede dar una medicina apropiada? Nunca. Porque no tendrá ningún efecto deseado, o le recetará demasiado fuerte y agravará la enfermedad y a veces, Dios no lo quiera, puede provocar la muerte, porque [es] demasiado fuerte. 

Lo digo por experiencia, que en algunos casos fue Dios Mismo que me sostenía.

 La tercera cosa es que, a veces el confesor da poca importancia a las cosas pequeñas. En la vida espiritual no hay nada pequeño. A veces, una cosa aparentemente pequeña descubre algo de gran importancia, y para el confesor es un haz de luz para conocer al alma. Muchos matices espirituales se esconden en cosas pequeñas.

No se levantará jamás un magnifico edificio si tiramos los ladrillos pequeños. De ciertas almas Dios exige una gran pureza, pues les envía un conocimiento mas profundo de la miseria. Iluminadas con la luz [que viene] de lo alto, conocen mejor lo que agrada a Dios y lo que no le agrada.

El pecado es según el conocimiento y la luz del alma, lo mismo también las imperfecciones, aunque ella sabe que lo que se refiere estrictamente al sacramento es el pecado. Pero estas pequeñas cosas tienen una gran importancia en la aspiración hacia la santidad y el confesor no las puede menospreciar. La paciencia y la benevolencia del confesor abren el camino a los más profundos secretos del alma.

El alma casi inconscientemente revela la profundidad abismal y se siente más fuerte y más resistente, ahora lucha con más valor, hace más esfuerzos, porque sabe que debe rendir cuenta de ello.
(D. 112)

martes, 3 de septiembre de 2013

Jesús está en el Sacerdote



"Jesús, he notado como si Te ocuparas menos de mí. Si, hija Mía, Me escondo detrás de tu director espiritual ; él se ocupa de ti según Mi voluntad, respeta cada palabra suya como si fuera Mía propia; él es el velo detrás del cual Me escondo. Tu director espiritual y Yo somos uno, sus palabras son palabras Mías. (Diario 1308)

"Hoy el Señor me dijo: Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia.
Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma.

Aquí la miseria del alma se encuentra con el Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia (7) las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites.

Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes. Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes." (Diario 1602)

martes, 5 de febrero de 2013

Guía para una buena confesión





Nos dice Jesús: 

“Di a las almas que es en el tribunal de la 
misericordia donde han de buscar consuelo; (el 
Sacramento de la Confesión) ahí tienen lugar los 
milagros más grandes y se repiten incesantemente. 
Para obtener este milagro no hay que hacer una 
peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos 
exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de 
Mi representante y confesarle con fe su miseria y el 
milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en 
toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un 
cadáver descomponiéndose de tal manera que desde 
el punto de vista humano no existiera esperanza 
alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. 
No es así para Dios. El milagro de la Divina 
Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. 
Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la 
Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea 
demasiado tarde.” (1448 Diario de Santa Faustina 
Kowalska) 

Nuestro Señor Jesucristo 
Rey de Misericordia 


Jesús, yo confío en Ti.


Dice Jesús: 
“...Que no tema acercarse a Mí el alma 
débil, pecadora y aunque tuviera mas 
pecados que granos de arena hay en la 
tierra, todo se hundirá en el abismo de 
mi Misericordia”(758) 
“Jamás rechazaré un corazón 
arrepentido, la miseria del pecador se ha 
hundido en el abismo de Mi 
misericordia” (1485) 


1. Hacer un examen de conciencia 
Esfuerzo sincero en recordar todos y cada uno de los 
pecados. 

2. 
Dolor de los pecados 
Reconocer que se ha ofendido a Dios que nos ama tanto. 

3. Hacer el propósito de no volver a pecar 
La simple y sincera determinación de no volver a pecar 
por amor a Dios. 

4. 
Decir los pecados al Sacerdote 
De una manera concisa, concreta, clara y completa. 

5. Cumplir la penitencia 
Cumplirla cuanto antes con humildad y dolor en 
desagravio, reparación y satisfacción de la culpa contraída 
al ofender a Dios. 

Teniendo presente que es Jesús quien por medio del 
Sacerdote nos perdona. 

GUÍA PARA UN EXAMEN DE CONCIENCIA 

MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS 

1º Amarás a Dios sobre todas las cosas 

• 
Tener a Dios como el mayor valor de mi vida. 
Empeño en conocerlo y cultivar mi fe. 
• 
Indiferencia religiosa... vivir como si Dios no 
existiera. No interesarse por conocer más a Dios. 
• 
Vivir obsesionado por las cosas materiales y 
temporales, olvidando a Dios 
• 
Creer en supersticiones (horóscopos, etc.), dándole 
la importancia que sólo debemos darle a Dios. 
• 
Dudar voluntariamente de Dios o de algún dogma de 
fe. Dudar de que Dios nos va a ayudar. 
• 
Abusar de la misericordia de Dios para cometer más 
pecados. 
• 
Callar por vergüenza pecados graves en la confesión. 
• 
Comulgar conscientemente con pecados graves. 
• 
Decir palabras irreverentes de Dios, de la Virgen, de 
los Santos, de la Iglesia o de los Sacerdotes. 

2º No jurarás el nombre de Dios en vano 

Honrar el nombre de Dios y todo lo que a Él se refiere. 
Respetar todo lo consagrado a Dios. 

• 
Jurar por Dios en falso, sin necesidad o por 
costumbre. Decir chistes sobre Dios o la religión. 
• 
Falta de respeto o irreverencia al nombre de Dios. 
• 
Prometer algo a Dios con ligereza o no cumplir lo 
prometido. 

3° Santificarás las fiestas 

Asistir a la Santa Misa los domingos y días festivos. 
Vivir la caridad todo el domingo: 

• 
No participar en misa completa y con atención. 
• 
No fomentar la práctica de la religión en mi familia y 
en los lugares donde convivo. 
• 
Ser causante de que mi familia se quede sin asistir o 
participar en misa. 
• 
Aceptar un trabajo remunerado en días festivos sin 
verdadera necesidad. 
• 
Estar distraído voluntariamente en la Santa Misa, 
viendo y criticando a los demás. 
• 
Ir indecentemente vestida a Misa con escotes o ropa 
muy ajustada, debemos respetar el Templo de Dios. 

4° Honrarás a tu padre y a tu madre 

Deberes con mis padres: amor, respeto, obediencia y 
ayuda en sus necesidades. 

• 
Entristecerlos con mi conducta. 
• 
Juzgarlos o hacer juicios de ellos. 
• 
Insultarlos, despreciarlos o juzgarlos injustamente. 
• 
Avergonzarme de ellos porque están enfermos, son 
menos instruidos o porque son ancianos. 
• 
No saber callar sus defectos. 
• 
Desobedecer sus mandatos. 
• 
Abandonarlos económicamente, sobre todo en su 
enfermedad o ancianidad. 
• 
Si han muerto, olvidarme de rezar por ellos. 
• 
No atenderlos en sus enfermedades o descuidar para 
ellos la administración de los Sacramentos .

5° No matarás 

Transmitir y conservar la vida, cuidar mi Vida y la de los 
demás. 

• 
Guardar odio, rencor o envidia a alguien. 
• 
Desear males graves a los demás o deseos de 
venganza. 
• 
Burlarse o criticar a otros. Chismes, cotilleo, etc. 
• 
Hablar cosas malas de otras personas verdaderas o 
falsas. Matar la buena fama de las personas. 
• 
Poner en peligro mi propia vida y la de los demás: 
gula, descuido, intento de suicidio, embriaguez, uso 
de las drogas, homicidio, exceso de velocidad, etc. 
• 
Impedir la transmisión y conservación de la vida, 
aborto procurado, anticoncepción, esterilización, 
fecundación artificial y eutanasia. 
• 
No cuidar mi salud, no atenderme debidamente si 
estoy enfermo, iniciar voluntariamente la anorexia o 
bulimia. 
• 
Causar daño físico grave a una persona. 

6° No cometerás actos impuros 

Vivir la pureza es la virtud moral que regula rectamente 
toda voluntaria expresión de placer sexual dentro del 
matrimonio, y excluye totalmente fuera del estado 
matrimonial. 

• 
Pensamientos, palabras, conversaciones, miradas 
impuras . 
• 
Realizar acciones deshonestas consigo mismo o con 
otra persona. (masturbación, relaciones sexuales 
fuera del matrimonio). 
• 
Pornografía en internet, revistas, cine, videos, 
espectáculos o diversiones deshonestas e inmorales. 
• 
No guardar decoro y pudor en la forma de vestir y 
comportamiento. 
• 
Permitir ocasiones próximas de pecado. 

7° No robarás 

Cuando una persona posee legítimamente unos bienes no 
se pueden quitar injustamente contra su voluntad. Dios es 
el dueño y Señor de todo mientras que nosotros somos 
sólo sus administradores. 

• 
Robar bienes ajenos 
• 
Causar daños graves a los bienes de otro. 
• 
Fraude: aprovecharse de las necesidades, la 
ignorancia o descuido de los demás para sacar 
dinero. 
• 
Hacer trampas en las compras o en las ventas. 
• 
Las apuestas o juegos de azar en donde se arriesga 
lo necesario para vivir. 
• 
No utilizar rectamente los recursos propios o 
familiares, hacer trampas en los exámenes escuela. 
• 
No pagar las deudas, retener el salario de los 
obreros, no devolver lo que se me ha confiado. 

8° No levantarás falsos testimonios ni mentirás 

Todo hombre posee el derecho a no ser engañado, al 
honor la buena fama. Dios es verdad, lo que va contra la 
verdad no de Dios. 

• 
Mentir con daño grave para el prójimo. 
• 
Difamar al prójimo: murmuración, calumnia, crítica 
destructiva, chismes. 
• 
Atestiguar una cosa falsa. 
• 
Comunicar información grave que los demás no 
deben saber. 
• 
Insultar injustamente de palabra o de obra en 
presencia ofendido. 
• 
Escuchar con gusto la calumnia y la difamación. Si 
se escucha por mera curiosidad el pecado es leve, 
pero si es motivada por el odio, el pecado podría ser 
mortal. 

9° No desearás la mujer o el varón que no es tu 
cónyuge 

El uso de la función sexual logra su verdadero sentido y 
su rectitud moral sólo en el matrimonio legítimo. Y tiene 
una dignidad pues hace a los padres partícipes del poder 
creador de Dios. 

• 
Adulterio mental o físico. 

• 
Dañar las relaciones afectivas de los miembros de un 
hogar o una relación de novios. 
• 
Aceptar ocasiones y amistades peligrosas. 

10° No desearás los bienes ajenos 

El corazón del hombre ha de estar libre de todo tipo de 
ataduras, pues sólo así es capaz de amar a Dios con la 
plenitud que Él ha ordenado. Los bienes materiales son 
medios para obtener la propia perfección humana y 
espiritual, no son fines en sí mismos. 

• 
Avaricia: deseo desordenado de los bienes 
materiales, Haciéndonos esclavos de lo que ha sido 
creado para nuestro servicio. 
• 
Materialismo excesivo, lujo desenfrenado, 
desperdicio abuso de las cosas. 
• 
Envidiar lo que tienen los demás. No estar contento 
con lo que tengo, desear de mala manera lo que 
tiene mi prójimo, no sufrir con paciencia la estrechez 
económica al punto de compartir lo que tengo.

PECADOS DE OMISIÓN: 

el bien que estaba a mi alcance hacer y que nunca 
hice. 


MANDAMIENTOS DE LA SANTA IGLESIA 

1. 
Oír misa los domingos y fiestas de guardar 
2. 
Confesarse cuando menos una vez al año, o cuando 
se ha de comulgar y no se está en gracia. 
3. 
Comulgar. por Pascua de Resurrección. 
4. 
Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo 
manda la Iglesia. 
5. 
Contribuir al sostenimiento de la Iglesia según 
posibilidades de cada uno. 

PECADOS CAPITALES. 

1° Soberbia: amor desordenado de nuestra propia 
excelencia. 

• 
Pensar sólo en sí mismo y en los propios intereses. 
• 
Vanidad: preocupación excesiva por el vestido, 
adornos, etc 
• 
Orgullo y egoísmo 
• 
Hipocresía: fingir cualidades que no se tienen. 
2° Avaricia: amor desordenado de los bienes materiales. 

• 
Adquirir bienes por medios ilícitos. 
• 
No ayudar al necesitado cuando se es posible. 
3° Lujuria: apetito de deleites carnales. 

• 
Ver lo que enseña al Sexto y al Noveno Mandamiento 
de la ley de Dios. 
4° Ira: acaloramiento del ánimo o deseo de venganza. 

• 
Odios y rencores. 
• 
No perdonar ofensas. 
5° Gula: apetito desordenado en el comer y el beber. 

• 
Embriaguez. 
• 
Comer más de lo necesario por placer. 
6° Envidia: pesar o tristeza por el bien ajeno. 

• 
Deseo desordenado por los bienes o cualidades de 
otros. 
7° Pereza: decaimiento del ánimo en el buen obrar. 

• 
Flojera 
• 
Perder el tiempo, ver horas la TV, en internet, juegos 
de video etc. 
• 
No cumplir con las obligaciones 


ACTO DE CONTRICIÓN 

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; pésame, por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.







lunes, 31 de diciembre de 2012

Vivamos siempre en gracia de Dios, para estar listos a su llamado a la otra vida


Es importante siempre estar en gracia de Dios, pues no sabemos nunca cuando nos llamará Nuestro Señor.

"Un desmayo repentino, sufrimiento preagónico. No era la muerte, es decir el pasaje a la verdadera vida,
sino una muestra de los sufrimientos de la misma. La muerte es espantosa a pesar de darnos la vida eterna.

De repente me sentí mal, la falta de respiración, la oscuridad delante de los ojos, la sensación del debilitamiento de los miembros este sofocamiento es atroz. Un instante de este sofocamiento es infinitamente largo…

A pesar de la confianza, viene también un extraño miedo. Deseé recibir los últimos santos sacramentos. Sin embargo la Confesión resulta muy difícil a pesar del deseo de confesarme. Uno no sabe lo que dice; comienza a decir una cosa, deja la otra sin terminar. Oh, que Dios preserve a cada alma de aplazar la confesión a la última hora.

Conocí el gran poder de las palabras del sacerdote que descienden sobre el alma del enfermo. Cuando pregunté al Padre espiritual si estaba preparada para presentarme delante de Dios y si podía estar tranquila, recibí la respuesta: Puedes estar completamente tranquila no solamente ahora, sino después de cada confesión semanal. La gracia de Dios que acompaña estas palabras del sacerdote es grande. El alma siente la fortaleza y el arrojo para la lucha." (D. 321)

sábado, 22 de diciembre de 2012

5 Lugares de encuentro con La Divina Misericordia



Pero, ¿dónde encontrar la fuerza para confiar así?; en la Iglesia, unidos a la Santísima Virgen María, a través de laSagrada Escritura, de la Liturgia, especialmente de los Sacramentos, entre los que destaca la Eucaristía, y del amoral prójimo.58


1- MEDITACIÓN ORANTE DE LA PALABRA DE DIOS

“Toda la Escritura divina es un libro y este libro es Cristo, porque toda la Escritura divina habla de Cristo, y toda la Escritura divina se cumple en Cristo” . 59 De ahí que el Magisterio de la Iglesia nos recomiende la lectura asidua de la Palabra de Dios ,60 ya que en ella Dios conversa con nosotros 61 Por eso el Salmista proclama:Antorcha para mis pies es tu Palabra, luz en mi sendero (Sal 119,105).

Si, por nuestro bien debemos conocerla, meditarla, vivirla y anunciarla, a la luz de la Tradición de la Iglesia y del Magisterio :62 “Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó sobre roca (Mt 7, 24). Consciente de esto, aún en medio de su locura, don Quijote afirmaba de las letras divinas: “tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo, que a un fin tan sin fin como éste ninguno otro se le puede igualar” . 63

Sin embargo, hay quienes no le dan importancia; y mezclando la fe con sup ersticiones, dejan que cualquier libro o película les confunda y les arrebate esa preciosa semilla. Otros se entusiasman de momento, pero al no ser constantes están débiles, y cuando les llega un problema, lo dejan todo. En cambio, quienes reciben la Palabra de Dios, y confiando en su eficacia la meditan con la guía de la Iglesia y la alimentan con los Sacram entos y la oración, dan tal fruto, que son capaces de resistir la adversidad, sabiendo que los sufrimientos de esta vida no se comparan con la felicidad que nos espera.64


2- CELEBRACIÓN DE LA LITURGIA

En la Liturgia está presente Cristo ,65 quien uniéndonos por el Bautismo a su Cuerpo, que es la Iglesia, nos permite ofrecerlo y ofrecernos juntamente con Él, para participar, con la fuerza del Espíritu Santo, en su ala banza y adoración al Padre, fortaleciéndonos en la unidad, y llenándonos del poder transformador de Dios para ser signo e instrumento de salvación para toda la humanidad, participando también de lo que será la Liturgia celestial.66 De entre los miembros de este Cuerpo, el Señor llama a algunos para que, a través del sacramento del Orden sacerdotal representen a Cristo como Cabeza del Cuerpo, anunciando la Palabra de Dios, guian do a la comunidad, y presidiendo la liturgia, especialmente los sacramentos, entre los que destaca la Eucaristía, donde Él se nos entrega para comunicarnos todo el poder salvífico de su pasión, muerte y resurrección, por el que nos une a la Santísima Trinidad y a toda la Iglesia; con la Virgen María y los santos, con el Papa, con el propio Obispo, con todo el clero y con el pueblo de Dios entero, dándonos la esperanza de alcanzar la vida eterna y resucitar con Él el último día, fortaleciéndonos así para vivir el amor y ser const ructores de unidad en nuestra familia y en nuestros ambientes, siendo solidarios particularmente con que más nos necesitan.67

3- LA EUCARISTÍA, SACRAMENTO DE MISERICORDIA


Esto es mi cuerpo.. esta es mi sangre (Mt 26, 26-28). El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna (Jn 6, 54). Por eso, el propio Jesús exhortaba a sant a Faustina: No dejes la Santa Comunión, a no ser que sepas bien de haber caído gravemente... Debes saber que Me entristeces mucho, cuando no Me recibes en la Santa Comunión .68 Mi gran deleite es unirme con las almas. Has de saber, hija Mía, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma 69

En el año 304, durante la persecución de Diocleciano, en Abitina, 49 cristianos fueron arrestados un domingo mientras celebraban la Eucaristía. Cuando el procónsul les preguntó por qué habían desobedecido la prohibición del emperador, sabiendo que el castigo sería la muerte, uno de ellos respondió: “sin la Eucaristía dominical no podemos vivir”. 70A los cristianos de hoy, el Papa Benedicto XVI nos ha dicho: “Participar en la celebración dominical, ali mentarse del Pan eucarístico y experimentar la comunión de los hermanos y las hermanas en Cristo, es una necesidad... es una alegría”. En ella podemos encontrar “la energía necesaria para el camino que debemos recorrer cada semana” 71

Procuremos comulgar con frecuencia, participando siempre en la Misa Dominical. Dediquemos también algunos momentos a visitar al Santísimo Sacramento .72 “Es hermoso estar con Él –decía Juan Pablo I I- y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf. Jn 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón”. 73Y si tenemos conciencia de estar en pecado grave, recordemos que antes de Comulgar debemos primero recibir el sacramento de la Reconciliación .74
 

4- LA CONFESIÓN: EXPERIENCIA DE MISERICORDIA


No es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno sólo (Mt 18, 14). El pecado nos degrada, nos aleja de Dios y de los hermanos, y nos arrebata la vida. Pero Dios, que nos sigue amando, nos busca y nos ofrece en el Sacramento de la Penitencia el perdón que nos reconcilia con El y con la Iglesia .75 “Como se deduce de la parábola del hijo pródigo, la reconciliación es un d on de Dios, una iniciativa suya” .76 Y “todo lo que el Hijo de Dios obró y enseñó para la reconciliación del mundo, no lo conocemos solamente por la historia de sus acciones pasadas, sino que lo sentimos también en la eficacia de lo que él realiza en el presente” . 77

Esto, gracias a que la tarde de Pascua, el Señor Jesús se mostró a sus apóstoles y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos(Jn 20, 22-23) . 78. Por eso, San Pablo afirma: “Dios nos ha confiado el misterio de la reconciliación... y la palabra de reconciliación” (2 Cor 5, 18 s.). En el Sacramento de la Penitencia, el Padre, con la fuerza del Espíritu Santo, a través de sus sacerd otes que son presencia y prolongación de Jesús Buen Pastor, corre hacia nosotros para abrazarnos y colmarnos de su amor, y la Iglesia se alegra por la vuelta de aquél hermano que estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado (Lc 15, 32).

Jesús es el cordero de Dios que, con su sacrificio, quita el pecado del Mundo (Cfr. Jn 1, 29. Por eso, Él, que ha venido no para condenar, sino para perdonar y salvar (Cfr. Jn 3, 16), nos invita a acercarnos con confianza a la confesión, donde por su voluntad, el Sacerdote, ministro de la Penitencia, actúa “in persona Christi”. Así se lo comentó a Santa Faustina: El sacerdote, cuando Me sustituye, no es él quien obra, sino Yo a través de él ;79 Como tú te comportarás con el confesor, así Yo Me comportaré contigo .80


5- LA ORACIÓN


Una persona subió con entusiasmo a un pequeño barco, con el deseo de aventurarse en el mar. Al zarpar, con emoción sintió la brisa y admiró la inmensidad y la belleza del océano. Pero después, a causa del movimiento, experimentó un terrible mareo. Entonces, el capitán le dijo: “si no quiere sentirse mal, mire hacia arriba”. ¡Que buen consejo para quienes surcamos el gran mar de la vida!: miremos hacia arriba, para no marearnos, ni con los bienes del mundo, ni con las crisis y problemas. Y mirar hacia arriba es hacer oración, escuchando a Jesús que nos dice: Permaneced en mí, como yo en vosotros (Jn 15,4).

“Para mí, -escribe Santa Teresa del Niño Jesús- la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor, tanto en la prueba como en la alegría” . 81 Necesitamos orar para pedir ayuda, dar gracias, alabar, adorar, contemplar, y escuchar a Dios, abriéndole el corazón a Él y al prójimo .82 ¡En la oración, es Dios quien nos busca para saciar nuestra sed de una vida plena y eternamente feliz! . 83 De ahí que Santa Teresa de Ávila diga: “Si alguien no ha empezado a hacer oración...yo le ruego por amor de Dios, que no deje de hacer esto que le va a traer tantos bienes espirituales. En hacerla no hay ningún mal que temer y si mucho bien que esperar” .84

Habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma ,85 exhortó el Señor a Santa Faustina. Pero ¿cómo orar?; con humildad ,86 confianza y perseverancia .87 Pidan y se les dará, ha prometido Jesús. Sin embargo, quizá alguno diga: “Muchas veces he pedido y no he recibido. Orar no sirve para nada”. Pero seguramente lo que le sucede es aquello que Santa Teresa describe así: “Algunos quisieran tener aquí en la tierra todo lo que desean y luego en el cielo que no les faltase nada. Eso me parece andar a paso de gallina, escarbando entre el basurero” . 88 ¡No perdamos el tiempo, ni entorpezcamos nuestro camino!; creer en Dios es fiarse de Él, sabiendo que nos da lo que más nos conviene, no para una alegría pasajera, sino para nuestra felicidad plena y eterna.



Autor: P. Eugenio Lira Rugarcía
Fuente: Catholic.net

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Algunas palabras sobre la confesión y los confesores



La primera es que el confesor conoce poco los caminos extraordinarios y muestra asombro si un alma le revela los grandes misterios que Dios realiza en el alma. Este asombro suyo pone en alarma a un alma sutil, y advierte que el confesor está indeciso en expresar su opinión; y si el alma nota esto, no se tranquiliza, sino que tiene aun mas dudas después de la confesión de cuantas tenia antes de ella, porque siente que el confesor la tranquiliza, [pero] él mismo no está seguro.O bien, lo que me ha ocurrido a mí, que el confesor, sin poder penetrar algunos misterios del alma, le rehúsa la confesión, muestra un cierto temor al acercarse esa alma a la rejilla.que es tan sensible a cada palabra del confesor!. Según mi parecer, en estos momentos de visitas especiales de Dios en el alma, si [el sacerdote] no la entiende,debería referirla a un confesor con experiencia y conocimiento, o él mismo adquirir luces para dar al alma lo que ella necesita, y no rehusarle simplemente la confesión, porque de este modo la expone a un gran peligro y mas de un alma puede abandonar el camino, en el cual Dios quería tenerla de modo particular. Es una cosa de gran importancia, porque yo misma lo experimenté, [esto es] que ya empezaba a vacilar a pesar de estos singulares dones de Dios; aunque Dios Mismo me tranquilizaba, no obstante deseaba siempre tener el sello de la Iglesia. La segunda cosa es que el confesor no permite expresarse sinceramente, manifiesta la impaciencia. El alma entonces se calla y no dice todo y por lo tantono saca provecho, cuando sucede que el confesor empieza a someter al alma a pruebas, y sin conocerla, en vez de ayudarle, le hace daño. Y eso porque ella sabe que el confesor no la conoce, dado que no le ha permitido revelarse completamente en cuanto a las gracias, ni tampoco en cuanto a la miseria. Pues la prueba no es apropiada. Tuve algunas pruebas de las cuales me reí. Expresaré mejor esto con las palabras de que el confesor es el médico del alma, y, ¿cómo el médico, sin conocerla enfermedad, puede dar una medicina apropiada? Nunca. Porque no tendrá ningún efecto deseado, o le recetará demasiado fuerte y agravará la enfermedad y a veces, Dios no lo quiera, puede provocar la muerte, porque [es] demasiado fuerte. Lo digo por experiencia, que en algunos casos fue Dios Mismo que me sostenía. La tercera cosa es que, a veces el confesor da poca importancia a las cosas pequeñas. En la vida espiritual no hay nada pequeño. A veces, una cosaaparentemente pequeña descubre algo de gran importancia, y para el confesor es unhaz de luz para conocer al alma. Muchos matices espirituales se esconden en cosaspequeñas. No se levantará jamás un magnifico edificio si tiramos los ladrillos pequeños. De ciertas almas Dios exige una gran pureza, pues les envía un conocimiento mas profundo de la miseria. Iluminadas con la luz [que viene] de lo alto, conocen mejor lo que agrada a Dios y lo que no le agrada. El pecado es según el conocimiento y la luz del alma, lo mismo también las imperfecciones, aunque ella sabe que lo que se refiere estrictamente al sacramento es el pecado. Pero estas pequeñas cosas tienen una gran importancia en la aspiración hacia la santidad y el confesor no las puede menospreciar. La paciencia y la benevolencia del confesor abren el camino a los más profundos secretos del alma. El alma casi inconscientemente revela la profundidad abismal y se siente más fuerte y más resistente, ahora lucha con más valor, hace más esfuerzos, porque sabe que debe rendir cuenta de ello. Recordaré una cosa más respecto al confesor. En ocasiones tiene que experimentar, tiene que poner a prueba, tiene que ejercitar, tiene que conocer si está tratando con la paja o con el hierro, o con el oro puro. Cada una de estas tres almas necesita ejercitarse de un modo diferente. El confesor debe necesariamente formarse una opinión clara de cada una, para saber lo que puede soportar en determinados momentos, circunstancias y casos. En cuanto a mí, después de muchas experiencias, cuando me di cuenta de no ser comprendida, no revelaba mi alma y no turbaba mi tranquilidad. Pero esto sucedió solo, desde el momento en que todas estas gracias estaban bajo el juicio del confesor con discernimiento, instruido y con experiencia. Ahora se como comportarme en ciertos casos." (Diario 112)

jueves, 13 de diciembre de 2012

Propósitos de vida de Santa Faustina


"Algunos de mis propósitos.
En lo que concierne a la confesión, elegiré lo que mas me humilla y cuesta. A veces una pequeñez cuesta mas que algo mas grande. Antes de cada confesión recordare la Pasión del Señor Jesús y con esto despertaré la contrición del corazón  Si es posible, con la gracia de Dios, ejercitarse siempre en el dolor perfecto. A esta contrición le dedicaré mas tiempo.

Antes de acercarme a la rejilla, entraré en el Corazón abierto y misericordiosísimo del Salvador. Cuando me aleje de la rejilla, despertaré en mi alma una gran gratitud hacia la Santísima Trinidad por este extraordinario e inconcebible milagro de la misericordia que se produce en el alma; y cuanto mas miserable es mi alma, tanto mejor siento que el mar de la misericordia de Dios me absorbe y me da una enorme fuerza y fortaleza.

Las reglas que desobedezco con mas frecuencia: a veces interrumpo el silencio, no obedezco el llamado de la campanilla, a veces me meto en los deberes de los demás  haré los máximos esfuerzos para corregirme.

Evitar a las hermanas que murmuran y si no es posible evitarlas, por lo menos callar en presencia de ellas, dando a entender lo penoso que es para nosotras escuchar cosas similares.

No hacer caso a las consideraciones humanas, sino que tener en cuenta mi propia conciencia, el testimonio que me da. Tener a Dios como testigo de todas las obras.

Comportarme ahora y resolver cada asunto mio de tal modo como quisiera solucionarly y comportarme en el momento de la muerto. Por eso en cada asunto siempre tener presente a Dios.

Evitar los supuestos permisos. Relatar a las Superioras aun las cosas pequeñas, si es posible detalladamente. Fidelidad en las practicas de piedad; no pedir con facilidad excepciones de las practicas de piedad; callar, excepto durante el recreo; evitar bromas y palabras chistosas que hacen reir a los demas y rompen el silencio;

valorar enormemente las mas pequeñas prescripciones; no dejarse llevar por el frenesi del trabajo; interrumpir un momento para mirar hacia el cielo; hablar poco con la gente, pero mucho con Dios;

evitar la familiaridad; fijarse poco en quien está conmigo y quien está en contra; no compartir con otros lo que he tenido que soportar; evitar de comunicarse en voz alta durante el trabajo; en los sufrimientos conservar la serenidad y el equilibrio;

en los momentos difíciles recurrir a las llagas de Jesús, en las llegas de Jesús buscar consuelo, alivio, luz y fuerza." (Diario 226)

viernes, 30 de noviembre de 2012

En la confesión, somos sanados y educados por Jesús


"Sobre la confesión. De la confesión deberíamos obtener dos beneficios:
1. nos confesamos para ser sanados;
2. para ser educados; nuestras almas necesitan una continua educación, como el niño pequeño.

Oh Jesús mío, entiendo profundamente estas palabras y se por experiencia que un alma con sus propias fuerzas no llegara lejos, se cansara mucho sin hacer nada para la gloria de Dios; se desvía constantemente porque nuestra mente es oscura y no sabe distinguir su propia causa.

Llamare una atención especial a dos cosas:

primero, elegiré para la confesión lo que mas me humilla, aunque fuera algo muy pequeño, pero que me cuesta y por eso lo confesare;

segundome ejercitare en la contrición; no solamente a ocasión de la confesión sino en cada examen de conciencia suscitar en mi la contrición perfecta y, especialmente, antes de ir a descansar.

Una palabras más: el alma que desea sinceramente progresar en la perfección, debe seguir estrictamente los consejos del director espiritual. Tanta santidad cuanta dependencia."(Diario 377)

domingo, 25 de noviembre de 2012

"Cuando vienes a confesarte, Yo estoy oculto en el sacerdote"




"Jesús, he notado como si Te ocuparas menos de mí. Si, hija Mía, Me escondo detrás de tu director espiritual ; él se ocupa de ti según Mi voluntad, respeta cada palabra suya como si fuera Mía propia; él es el velo detrás del cual Me escondo. Tu director espiritual y Yo somos uno, sus palabras son palabras Mías. (Diario 1308)


"Hoy el Señor me dijo: Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia.


Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma.

Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia (7) las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites.

Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes. Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes." (Diario 1602)

domingo, 11 de noviembre de 2012

Descarga archivos sobre la Divina Misericordia (download)



Explicación de la imagen e introduccion a los mensajes de la Divina Misericordia
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La Hora de la Divina Misericordia 3 PM (para rezo individual) 
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Hora de la Misericordia con reflexiones (para rezo en grupo) 
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Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia
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El Diario de Santa Faustina en formato electrónico 
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Guia para hacer una buena confesión 
https://www.box.com/shared/krsspce6yj

El abandono confiado a la Divina Providencia 
https://www.box.com/shared/egs5vo3o21

Novena en tamaño oficio (imagen a color) o click en la imagen 
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Novena en tamaño carta ( imagen en blanco y negro) 
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Novena en letra grande 
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Para bajarlos haz click en el título, y saldra otra pagina en pantalla; estará el libro; haz click ahí; da en DOWNLOAD y ahí se guardará en formato PDF.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Consejos de Santa Faustina para una buena confesión



Santa Faustina nos da unos consejos para poder obtener más gracias durante nuestras confesiones: 
sinceridad, porque la falta de ella se acerca peligrosamente a la mentira, si no lo es ya, con lo cual la confesión pierde toda su eficacia; 
humildad, porque "Dios resiste a los soberbios", y si el alma no quiere reconocer sus faltas, Jesús nada puede hacer; 
obediencia, porque sin ella, que es como una luz, el alma se pierde en las tinieblas de su propio querer. 

"Y deseo nuevamente decir tres palabras al alma que desea decididamente tender hacia la santidad y obtener frutos, es decir, provechos de la confesión. La primera, total sinceridad y apertura. El más santo y más sabio confesor no puede infundir por la fuerza en el alma lo que él desea si el alma no es sincera y abierta. El alma insincera, cerrada, se expone a un gran peligro en la vida espiritual y el Señor Jesús Mismo no se ofrece a tal alma de modo superior, porque sabe que ella no sacaría ningún provecho de estas gracias particulares. La segunda palabra, la humildad. El alma no saca el debido provecho del sacramento de la confesión si no es humilde. La soberbia mantiene al alma en la oscuridad. Ella no sabe y no quiere penetrar exactamente en lo profundo de su miseria, se enmascara y evita todo lo que la debería sanar. La tercera palabra es la obediencia. El alma desobediente no conseguirá ninguna victoria, aunque el Señor Jesús Mismo la confiese directamente. El más experto confesor no ayudará nada a tal alma. El alma desobediente se expone a gran peligro y no progresará nada en la perfección y no se defenderá en la vida espiritual. Dios colma generosamente con gracias al alma, pero al alma obediente". (Diario 113)