"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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miércoles, 27 de abril de 2016

"Cualquier cosa que haces al prójimo Me la haces a Mí


"El médico no me permitió ir a la Pasión a la capilla a pesar de que lo deseaba ardientemente; pero he rezado en mi propia habitación. Entonces oí el timbre en la habitación contigua, y entré y atendí a un enfermo grave. Al regresar a mi habitación aislada, de pronto he visto al Señor Jesús que me ha dicho: Hija mía, Me has dado una alegría más grande haciéndome este favor que si hubieras rezado mucho tiempo. Contesté: Si no Te he atendido a Ti, oh Jesús mío, sino a este enfermo. Y el Señor me contestó: Si, hija mía, cualquier cosa que haces al prójimo Me la haces a Mí". (Santa Faustina Kowalska, Diario 1029)

lunes, 31 de diciembre de 2012

Vivamos siempre en gracia de Dios, para estar listos a su llamado a la otra vida


Es importante siempre estar en gracia de Dios, pues no sabemos nunca cuando nos llamará Nuestro Señor.

"Un desmayo repentino, sufrimiento preagónico. No era la muerte, es decir el pasaje a la verdadera vida,
sino una muestra de los sufrimientos de la misma. La muerte es espantosa a pesar de darnos la vida eterna.

De repente me sentí mal, la falta de respiración, la oscuridad delante de los ojos, la sensación del debilitamiento de los miembros este sofocamiento es atroz. Un instante de este sofocamiento es infinitamente largo…

A pesar de la confianza, viene también un extraño miedo. Deseé recibir los últimos santos sacramentos. Sin embargo la Confesión resulta muy difícil a pesar del deseo de confesarme. Uno no sabe lo que dice; comienza a decir una cosa, deja la otra sin terminar. Oh, que Dios preserve a cada alma de aplazar la confesión a la última hora.

Conocí el gran poder de las palabras del sacerdote que descienden sobre el alma del enfermo. Cuando pregunté al Padre espiritual si estaba preparada para presentarme delante de Dios y si podía estar tranquila, recibí la respuesta: Puedes estar completamente tranquila no solamente ahora, sino después de cada confesión semanal. La gracia de Dios que acompaña estas palabras del sacerdote es grande. El alma siente la fortaleza y el arrojo para la lucha." (D. 321)