"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia


"Que los mas grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. 

Ellos mas que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. 

Hija Mia, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. 


A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. 

No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. 

Escribe: Antes de venir como Juez Justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia……" (D. 1146)

lunes, 23 de diciembre de 2013

Meditar en tres atributos de Dios


+Nos dice Santa Faustina:

"Durante el Adviento se despertó en mi alma un vivo deseo de Dios. Mi espíritu anhelaba a Dios con toda la fuerza de su ser. En aquel tiempo el Señor me dio mucha luz para que conociera sus atributos.

El primer atributo que el Señor me dio a conocer, fue su Santidad. Esta Santidad es tan grande que delante de Él tiemblan todas las Potencias y todas las Fuerzas. Los espíritus puros encubren sus rostros y se sumergen en adoración permanente, y la única expresión de su adoración sin límites es Santo… La Santidad de Dios es derramada sobre la Iglesia de Dios y sobre cada alma que vive en ella pero no en grado igual. Hay almas completamente divinizadas, pero hay también almas apenas vivas.

El segundo atributo que el Señor me dio a conocer, fue su Justicia. Su Justicia es tan grande y penetrante que llega hasta el fondo de la esencia de las cosas y delante de Él todo se presenta en desnuda verdad, y nada podría continuar subsistiendo.

El tercer atributo fue el Amor y la Misericordia. Y entendí que el mayor atributo es el Amor y la Misericordia. El une la criatura al Creador. El amor más grande y el abismo de la misericordia los reconozco en la Encarnación del Verbo, en su redención, y de esto entendí que éste es el más grande atributo de Dios." (Diario 176)

domingo, 3 de noviembre de 2013

Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias



"Una vez vi al Señor Jesús con una túnica clara; eso fue en el invernadero. 

Escribe lo que te diré: Mi deleite es unirme a ti, espero con gran ansia y añoro este momento en que habitaré sacramentalmente en tu convento. Mi espíritu descansara en aquel convento, bendeciré especialmente las inmediaciones donde estará el convento. 

Por amor hacia ustedes alejaré todos los castigos que la justicia de Mi Padre administra merecidamente. Hija Mía, he inclinado Mi Corazón hacia tus suplicas: tu tarea y empeño aquí en la tierra es implorar la misericordia para el mundo entero. 

No encontrará alma ninguna la justificación hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes han de hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita. 

Te nombro dispensadora de Mi misericordia. Dile al confesor que la imagen esté expuesta en la iglesia y no en el convento dentro de la clausura. Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella." (D.570)

lunes, 14 de enero de 2013

La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia


Pide a Mi siervo fiel que en aquel día hable al mundo entero de esta gran misericordia Mía; que quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas. 

+ La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia. 

+ Oh, cuánto Me hiere la desconfianza del alma. Esta alma reconoce que soy santo y justo, y no cree que Yo soy la Misericordia, no confía en Mi bondad. También los demonios admiran Mi justicia, pero no creen en Mi bondad. Mi Corazón se alegra de este título de misericordia. 

Proclama que la misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de Mis manos están coronadas por la misericordia. (D. 300-301)

domingo, 25 de noviembre de 2012

La Misericordia de Dios sobrepasa a su Justicia



"En efecto, la obra propia de Dios es solamente una: hacernos partícipes de Sí mismo como Supremo Bien y tener una profunda compasión por nuestra debilidad y pecado.

Por esto Santo Tomás nos enseña que la misericordia se halla en Dios no solo en cuanto al afecto que tiene por nosotros, razón por la cual:
“Se dice que Dios manifiesta su omnipotencia sobretodo perdonando y compadeciendo; y no sólo en cuanto al hecho, sino en cuanto a la intención.” (2-2.20,2,4) 

Así, en toda obra de Dios hay compasión y justicia y ni obrando con justicia va contra su compasión, por lo que toda acción justa de Dios se apoya siempre en la misericordia y la presupone, aún cuando en la realidad, en toda obra de Dios su compasión sobrepasa siempre a su justicia, no en sí misma, porque ambas son perfecciones infinitas de Dios, sino con respecto a nosotros, pues nos trata según lo que exige su justicia, pero más conforme a su misericordia por el perdón."

Autor: Cango. Dr. Sergio Ruiz Moctezuma. Libro: "La devoción a la Divina Misericordia" 2001

jueves, 22 de noviembre de 2012

Tres atributos de Dios


Nos dice Santa Faustina:

"Durante el Adviento se despertó en mi alma un vivo deseo de Dios. Mi espíritu anhelaba a Dios con toda la fuerza de su ser. En aquel tiempo el Señor me dio mucha luz para que conociera sus atributos.

El primer atributo que el Señor me dio a conocer, fue su Santidad. Esta Santidad es tan grande que delante de Él tiemblan todas las Potencias y todas las Fuerzas. Los espíritus puros encubren sus rostros y se sumergen en adoración permanente, y la única expresión de su adoración sin límites es Santo… La Santidad de Dios es derramada sobre la Iglesia de Dios y sobre cada alma que vive en ella pero no en grado igual. Hay almas completamente divinizadas, pero hay también almas apenas vivas.

El segundo atributo que el Señor me dio a conocer, fue su Justicia. Su Justicia es tan grande y penetrante que llega hasta el fondo de la esencia de las cosas y delante de Él todo se presenta en desnuda verdad, y nada podría continuar subsistiendo.

El tercer atributo fue el Amor y la Misericordia. Y entendí que el mayor atributo es el Amor y la Misericordia. El une la criatura al Creador. El amor más grande y el abismo de la misericordia los reconozco en la Encarnación del Verbo, en su redención, y de esto entendí que éste es el más grande atributo de Dios." (Diario 176)

lunes, 12 de noviembre de 2012

La confianza en la Divina Misericordia


Nos dice Nuestro Señor: 

"Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia..." (Diario 1146) "A ti y a todos que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche; cuando un pecador se dirige a Mi misericordia, Me rinde la mayor gloria y es un honor para Mi Pasión. Cuando un alma exalta Mi bondad, entonces Satanás tiembla y huye al fondo mismo del infierno." (Diario 378) "Cuanto deseo la salvación de las almas. Mi queridisima secretaria, escribe que deseo derramar Mi vida divina en las almas humanas y santificarlas con tal de que quieran acoger Mi gracia. Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi misericordia. Mis entrañas estan colmadas de misericordia que está derramada sobre todo lo que he creado. Mi deleite es obrar en el alma humana, llenarla de Mi misericordia y justificarla. Mi reino en la tierra es Mi vida en las almas de los hombres. Escribe, secretaria Mía, que el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras que indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo."

domingo, 11 de noviembre de 2012

Las 3 de la tarde, la hora de la Misericordia



Nuestro Señor Jesús, en las revelaciones privadas a Santa Faustina, deseaba que todos los días se honrara aquel momento de su agonía en la Cruz, por esto le pidió: “Cada vez que escuches el reloj a las tres de la tarde, recuerda sumergirte en Mi misericordia, adorándola y exaltándola; invoca su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, pues fue en esta hora cuando Mi sacrificio se llevó a cabo para todas las almas” (Diario, 517).

“Es una hora de grande misericordia para el mundo entero” (Diario, 440). 

“En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los meritos de mi Pasión…” (Diario, 1320). 

Se trata por consiguiente de un momento más o menos espacioso dedicado a meditar sobre su Pasión dolorosa, porque por que precisamente en ella apareció de un modo más pleno y más claro el amor de Dios para todos los hombres. 
Al sumergirnos en la pasión de Jesús descubrimos su infinito amor misericordioso: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Dando su vida por nosotros en la Cruz, Jesús nos muestra el amor del Padre: “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). 
Jesús desea que se le adore y se exalte la misericordia de Dios y que por los méritos de Su Pasión se pidan gracias tanto para sí mismo como para el mundo entero y sobre todo, para los pecadores. Así exhortaba Jesús a Santa Faustina: “En esta Hora, trata de celebrar el Vía Crucis si tus obligaciones te lo permiten y si no puedes rezar el Vía Crucis, entra por lo menos a la capilla y ora por un momento y honra Mi Corazón que está lleno de misericordia en el Santísimo Sacramento. Y si no puedes acudir a la capilla, haz por lo menos una oración por breves momentos en el lugar en el que te encuentres” (Diario, 517). 
Se debe tener en cuenta que la Hora de la Misericordia está ligada a las tres de la tarde y debe ser dirigida a Jesús y que la materia de oración y reflexión que nos ocupa es la muerte de Jesús. Puede utilizarse una reflexión o varias, según el tiempo del que se disponga. Al iniciar, estando de rodillas ante el Santísimo Sacramento, se hace la invocación que se indica antes de la meditación. Terminada la meditación se ha de realizar el Vía Crucis, como solicita Nuestro Señor: pide expresamente que se rece si nos es posible todos los días a las 3 de la tarde, que se recuerde a la hora en que Él murió por todos nosotros. Ademas una promesa: "En esa hora puedes obtener todo lo que pidas para ti o para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia." (Diario 1572) Esto es muy importante el rezo de las 3 de la tarde, la hora de la Divina Misericordia.

jueves, 8 de noviembre de 2012

El perdón, en la misericordia de Dios 3/3



Si nosotros hoy nos sentimos mal por como hemos llevado nuestra vida, solo hemos de repasar las vidas de tantos santos que en su vida pasada fueron grandes pecadores, pero se arrepintieron, pidieron perdón a Dios, se perdonaron a sí mismos por amor a Dios, y en despues de su conversión llevaron una vida ejemplar.

A este respecto nos dice Nuestro Señor: "Que los más grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia..." (Diario 1146)


"A ti y a todos que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche; cuando un pecador se dirige a Mi misericordia, Me rinde la mayor gloria y es un honor para Mi Pasión. Cuando un alma exalta Mi bondad, entonces Satanás tiembla y huye al fondo mismo del infierno." (Diario 378)


"Cuanto deseo la salvación de las almas. Mi queridisima secretaria, escribe que deseo derramar Mi vida divina en las almas humanas y santificarlas con tal de que quieran acoger Mi gracia. Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi misericordia. Mis entrañas estan colmadas de misericordia que está derramada sobre todo lo que he creado. Mi deleite es obrar en el alma humana, llenarla de Mi misericordia y justificarla. Mi reino en la tierra es Mi vida en las almas de los hombres. Escribe, secretaria Mía, que el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras que indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo." (1784)


"Secretaria Mía, escribe que soy más generoso para los pecadores que para los justos. Por ellos he bajado a la tierra... por ellos he derramado Mi sangre; que no tengan miedo de acercarse a Mí, son los que más necesitan Mi misericordia." (1275)


Consideremos por ejemplo la vida de San Agustín, de San Pablo, de tantos santos que fueron muy pecadores y al convertirse lo hicieron de verdad, de corazón y confiaron totalmente en Dios. Como la historia de Santa María Magdalena. Una perfecta pecadora, que inicialmente lavó, besó y ungió los pies de Jesús por contrición; y después de su muerte, por devoción. A pesar de los pecados que había cometido, amaba tanto a Jesús, que se quedó con Su Madre María durante la crucifixión (Cfr. Jn 19,25). No fueron Pedro o su amado discípulo Juan, quienes llegaron primero a la tumba y quienes anunciaron la Resurección, no, ¡fue María Magdalena! ¡Qué gran esperanza debe darnos ese suceso!

Todos conocemos la historia del hijo pródigo, relatada por San Lucas en el capítulo 15, versículos 11-32. Todos hemos pasado por experiencias en la vida en las que nos hemos equivocado y nos podemos identificar con el hijo pecador, así como con nuestra propia necesidad de arrepentimiento.
El saber que el Padre es Amor y Misericordia, nos puede dar mucha seguridad, ya que sabemos que Él nunca nos rechazará cuando le roguemos misericordia. A lo largo de nuestras vidas, a veces nos vemos en situaciones en las que nos tenemos que humillar y pedir perdón a un amigo. Pero en ocasiones, no somos el que se arrepiente, sino más bien el inocente que pasaba por ahí.
Actuamos como el hermano mayor, enojados por la atención que recibió el menor, especialmente porque se ha matado al ternero gordo y se le ha puesto la túnica más costosa. Murmuramos: “Yo nunca hice lo que él, y nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.”
¿Alguna vez has visto con desdén a algún pecador arrepentido, sospechando que su conversión es una farsa y careciendo del perdón de tu corazón, te has preguntado porqué toda la atención no ha sido dirigida más bien hacia ti? La envidia del hermano mayor es tan frecuente en la sociedad de hoy.... Deberíamos regocijarnos cuando un hijo pródigo regresa, sin importar si él ó ella fue un asesino, un alcohólico, o un amigo orgulloso y arrogante, o una hija rebelde y conflictiva. Finalmente, hay momentos en nuestra vida en los que estamos llamados a ser el padre amoroso, listos para perdonar y abrazar a aquellos a quienes nos han herido. Sabemos lo que tenemos que hacer ¡pero es tan dificil!
El perdón es un acto de la voluntad, no es un sentimiento. No borra los recuerdos, pero al hacer un esfuerzo por perdonar, aún cuando no podamos personalmente pedir perdón a nuestro prójimo, empieza un lento proceso de sanación, curando nuestras heridas interiores más profundas. Comenzamos a andar el “largo y sinuoso” camino para estar en buena salud espiritual, psicológica y emocional. En virtud de que hemos cometido pecado, podemos entender el dolor del otro, y nuestras heridas nos permitirán ser un vehículo y una fuente de sanación, un icono de misericordia, irradiando amor hacia los demás.
Luchemos por esa paz interior; ya que no podremos estar en paz si estamos enojados, ansiosos o desanimados. Abramos nuestros corazones a la efusión de los rayos del Amor Misericordioso de Cristo, ya que todos queremos conocerlo de una manera más profunda. Debemos perdonar a aquellos que nos han ofendido, incluso a nosotros mismos, ya que este acto abre la puerta a Su Divina Misericordia, hace que nuestros corazones de piedra puedan absorber los rayos de la Sangre y del Agua que brotaron de Su Corazón traspasado.

Autor: Bryan S.Tatcher, Apóstoles Eucarísticos de la Divina Misericordia.
Libro: La Divina Misericordia una forma de Vida