"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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jueves, 22 de enero de 2015

Mi misericordia es mas grande que tu miseria y la del mundo entero



- El alma: Señor, temo que no me perdones un número tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.

- Jesús: Mi misericordia es mas grande que tu miseria y la del mundo entero. ¿Quién ha medido Mi bondad? 

Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abri la Fuente de la Misericordia para ti. 

Ven y tomas las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. 

¿Por qué habrias de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.

D.1485

martes, 25 de febrero de 2014

Diálogo de Dios misericordioso con nuestras almas



La Misericordia de Dios oculto en el Santísimo Sacramento; la voz del Señor que nos habla desde el trono de la misericordia: Venid a Mí todos.

Diálogo de Dios misericordioso con el alma pecadora:

Nos dice Jesús: No tengas miedo, alma pecadora, de tu Salvador; Yo soy el primero en acercarme a ti, porque sé que por ti misma no eres capaz de ascender hacia Mí. No huyas hija, de tu Padre; desea hablar a solas con tu Dios de la Misericordia que quiere decirte personalmente las palabras de perdón y colmarte de Sus gracias. Oh, cuánto Me es querida tu alma. Te he asentado en Mis brazos. Y te haz grabado como una profunda herida en Mi Corazón.

El alma: Señor, oigo tu voz que me llama a abandonar el mal camino, pero no tengo ni valor ni fuerza.

Jesús: Yo soy tu fuerza, Yo te daré fuerza para luchar.


El alma: Señor, conozco Tu santidad y tengo miedo de Ti.

Jesús: ¿Por qué tienes miedo, hija Mía, del Dios de la Misericordia? Mi santidad (80) no Me impide ser misericordioso contigo. Mira alma, por ti he instituido el trono de la misericordia en la tierra y este trono es el tabernáculo y de este trono de la misericordia deseo bajar a tu corazón. Mira, no Me he rodeado ni de séquito ni de guardias , tienes el acceso a Mí en cualquier momento, a cualquier hora del día deseo hablar contigo y concederte gracias.


El alma: Señor, temo que no me perdones un número tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.

Jesús: Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero. ¿Quién ha medido Mi bondad? Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y toma las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. ¿Por qué habrías de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.


El alma: Con Tu bondad haz vencido, oh Señor, mi corazón de piedra; heme aquí acercándome con confianza y humildad al tribunal de Tu misericordia, absuélveme Tu Mismo por la mano de Tu representante. Oh Señor, siento que la gracia y la paz han fluido a mi pobre alma. Siento que Tu misericordia, Señor, ha penetrado mi alma en su totalidad. Me has perdonado más de cuanto yo me atrevía esperar o más de cuanto era capaz de imaginar. Tu bondad ha superado todos mis deseos. Y ahora Te invito a mi corazón, llena de gratitud por tantas gracias. Había errado por el mal camino como el hijo pródigo, pero Tú no dejaste de ser mi Padre. Multiplica en mí Tu misericordia, porque ves lo débil que soy.

Jesús: Hija, no me hables más de tu miseria, porque Yo ya no Me acuerdo de ella. Escucha, niña Mía, lo que deseo decirte: estréchate a Mis heridas y saca de la fuente de la vida todo lo que tu corazón pueda desear. Bebe copiosamente de la fuente de la vida y no pararás durante el viaje. Mira el resplandor de Mi misericordia y no temas a los enemigos de tu salvación. Glorifica Mi misericordia.


* Del libro: "La Divina Misericordia en mi alma" (Diario de Santa Faustina Kowalska) Mensajes dictados a Santa Faustina por Nuestro Señor Jesucristo.

miércoles, 15 de enero de 2014

Oh Jesús, Tú sabes que débil soy, por eso quédate siempre conmigo



"¡Oh tesoro inagotable de la pureza de la intención que haces perfectas y tan agradables a Dios todas nuestras acciones!

Oh Jesús, Tú sabes que débil soy, por eso quédate siempre conmigo, guía mis acciones, todo mi ser. Tú, mi mejor Maestro.

De verdad, oh Jesús, me invade el miedo cuando veo mi miseria, pero a la vez me tranquilizo viendo Tu misericordia insondable que es más grande que mi miseria desde toda una eternidad. Y esta disposición de ánimo me reviste de Tu poder.

Oh gozo que se deriva del conocimiento de mi misma, Oh verdad inmutable. Eterna es Tu firmeza." (D. 66)

miércoles, 28 de agosto de 2013

Inconcebible grandeza de la misericordia de Dios




"Oh Santa Trinidad, Único Dios, inconcebible en la grandeza de la misericordia hacia las criaturas y especialmente hacia los pobres pecadores.

Has revelado el abismo de Tu misericordia inconcebible, impenetrable para toda mente humana o angélica.

Nuestra nulidad y nuestra miseria se hunden en Tu grandeza.

Oh Bondad infinita, ¿Quién puede adorarte dignamente? ¿hay algún alma que entienda tu amor? Oh Jesús, tales almas existen, pero son pocas." (D. 361)

miércoles, 13 de marzo de 2013

"Oh alma pecadora: Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero"





La Misericordia de Dios oculto en el Santísimo Sacramento; la voz del Señor que nos habla desde el trono de la misericordia: Venid a Mí todos.

Diálogo de Dios misericordioso con el alma pecadora:

Nos dice Jesús: No tengas miedo, alma pecadora, de tu Salvador; Yo soy el primero en acercarme a ti, porque sé que por ti misma no eres capaz de ascender hacia Mí. No huyas hija, de tu Padre; desea hablar a solas con tu Dios de la Misericordia que quiere decirte personalmente las palabras de perdón y colmarte de Sus gracias. Oh, cuánto Me es querida tu alma. Te he asentado en Mis brazos. Y te haz grabado como una profunda herida en Mi Corazón.

El alma: Señor, oigo tu voz que me llama a abandonar el mal camino, pero no tengo ni valor ni fuerza.

Jesús: Yo soy tu fuerza, Yo te daré fuerza para luchar.

El alma: Señor, conozco Tu santidad y tengo miedo de Ti.

Jesús: ¿Por qué tienes miedo, hija Mía, del Dios de la Misericordia? Mi santidad no Me impide ser misericordioso contigo. Mira alma, por ti he instituido el trono de la misericordia en la tierra y este trono es el tabernáculo y de este trono de la misericordia deseo bajar a tu corazón. Mira, no Me he rodeado ni de séquito ni de guardias , tienes el acceso a Mí en cualquier momento, a cualquier hora del día deseo hablar contigo y concederte gracias.

El alma: Señor, temo que no me perdones un número tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.

Jesús: Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero. ¿Quién ha medido Mi bondad? Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y toma las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. ¿Por qué habrías de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.

El alma: Con Tu bondad haz vencido, oh Señor, mi corazón de piedra; heme aquí acercándome con confianza y humildad al tribunal de Tu misericordia, absuélveme Tu Mismo por la mano de Tu representante. Oh Señor, siento que la gracia y la paz han fluido a mi pobre alma. Siento que Tu misericordia, Señor, ha penetrado mi alma en su totalidad. Me has perdonado más de cuanto yo me atrevía esperar o más de cuanto era capaz de imaginar. Tu bondad ha superado todos mis deseos. Y ahora Te invito a mi corazón, llena de gratitud por tantas gracias. Había errado por el mal camino como el hijo pródigo, pero Tú no dejaste de ser mi Padre. Multiplica en mí Tu misericordia, porque ves lo débil que soy.

Jesús: Hija, no me hables más de tu miseria, porque Yo ya no Me acuerdo de ella. Escucha, niña Mía, lo que deseo decirte: estréchate a Mis heridas y saca de la fuente de la vida todo lo que tu corazón pueda desear. Bebe copiosamente de la fuente de la vida y no pararás durante el viaje. Mira el resplandor de Mi misericordia y no temas a los enemigos de tu salvación. Glorifica Mi misericordia."

(Diario 1485)

Nuestras más grandes miserias son nada ante la Misericordia de Dios





"...Terminada la hora fui delante del Santísimo sacramento y como la miseria y la nada más grandes, le supliqué por su misericordia y que se dignara sanar y purificar mi pobre alma. De repente oí estas palabras:  

Hija Mía, todas tus miserias han sido quemadas en el fuego de Mi amor, como una pajita arrojada en unas llamas enormes. Y con esta humillación atraes a ti y a otras almas todo el mar de Mi misericordia.

Y contesté: Jesús, forma mi pobre corazón según Tu divina complacencia." (D.174)

miércoles, 6 de marzo de 2013

Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones






"Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones.

En el desprecio está el secreto de la felicidad; cuando el alma llega a conocer que es una nulidad, la miseria personificada y que todo lo que tiene de bueno en si misma, es exclusivamente don de Dios, cuando el alma ve que todo lo que tiene en si le ha sido dado gratuitamente y que de si tiene solamente la miseria, esto la mantiene continuamente humilde delante de la Majestad de Dios y Dios, viendo tal disposición del alma, la persigue con sus gracias.

Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz, ésta es solamente un alma verdaderamente humilde.

Al principio el amor propio sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo.

En su corazón esta solamente Dios; un alma humilde no confía a si misma, sino que pone su confianza en Dios. Dios defiende al alma humilde y Él Mismo se introduce en las cosas de ella y entonces el alma permanece en máxima felicidad que nadie puede comprender." (Diario 593)

lunes, 4 de marzo de 2013

La tristeza no vendrá a un corazón que ama la voluntad de Dios





"1937. La tristeza no vendrá a un corazón que ama la voluntad de Dios. Mi corazón, lleno de nostalgia por Dios, experimenta toda la miseria del destierro.

Avanzo con arrojo, a mi patria, aunque se hieran los pies y en este camino me alimento de la voluntad de Dios, ella es mi alimento. Sostenedme, oh felices habitantes de la patria celestial, para que vuestra hermana no pare en el camino.

Aunque hay un terrible desierto, camino con la frente alta y miro hacia el sol, es decir al misericordioso Corazón de Jesús." (D. 886) 

"En el terrible desierto de la vida,
Oh mi dulcísimo Jesús,
 Protege a las almas del desastre,
Ya que eres el manantial de la misericordia.

Que el resplandor de Tus rayos,
Oh dulce Guía de nuestras almas,
Con la misericordia cambie el mundo,
Y al recibir esta gracia, sirva a Jesús.

Debo recorrer un largo camino escarpado
Pero no tengo miedo de nada,
Porque para mi brota la fuente pura de misericordia,
Y con ella fluye la fuerza para los humildes.

Estoy agotada y rendida,
Pero la conciencia me da testimonio,
De que hago todo para la mayor gloria de Dios,
El Señor es mi descanso y mi herencia." (D. 1000)

lunes, 25 de febrero de 2013

No hay nada mejor para un alma que las humillaciones




"Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones.

En el desprecio está el secreto de la felicidad; cuando el alma llega a conocer que es una nulidad, la miseria personificada y que todo lo que tiene de bueno en si misma, es exclusivamente don de Dios, cuando el alma ve que todo lo que tiene en si le ha sido dado gratuitamente y que de sí tiene solamente la miseria, esto la mantiene continuamente humilde delante de la Majestad de Dios y Dios, viendo tal disposición del alma, la persigue con sus gracias.

Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz, ésta es solamente un alma verdaderamente humilde. Al principio el amor propio sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo.

En su corazón esta solamente Dios; un alma humilde no confía a si misma, sino que pone su confianza en Dios. Dios defiende al alma humilde y Él Mismo se introduce en las cosas de ella y entonces el alma permanece en máxima felicidad que nadie puede comprender". (Diario 593)

jueves, 10 de enero de 2013

Debemos hacer lo que podamos por cumplir la Voluntad de Dios en nuestra vida


"14 I 1937. Hoy Jesús ha entrado en mi pequeña habitación aislada, con una túnica clara, ceñido de un cinturón de oro; una gran Majestad resplandecía de toda su silueta y dijo: Hija Mía, ¿por qué te dejas llevar por pensamiento de miedo? Contesté: Oh Señor, Tu sabes por qué. Y me dijo: ¿Por qué? Esta obra me asusta. Tú sabes que soy incapaz de cumplirla. Y me dijo: ¿Por qué? Ves que no tengo salud, no tengo instrucción, no tengo dinero, soy un abismo de miseria, tengo miedo de tratar con la gente. Jesús, yo deseo solamente a Ti, Tú puedes liberarme de esto.

Y el Señor me dijo: Hija Mía, lo que Me has dicho es verdad. Eres muy miserable y a Mi Me ha agradado realizar la obra de la misericordia precisamente a través de ti que eres la miseria misma. No tengas miedo, no te dejaré sola. Haz por esta causa lo que puedas, yo completaré todo lo que te falta; tú sabes lo que está en tu poder, hazlo.

El Señor miró en lo profundo de mi ser con gran benevolencia; pensé que iba a morir de gozo bajo esta mirada. El Señor desapareció, se quedó en mi alma (253) la alegría, la fuerza y el ánimo para obrar, pero me sorprendí de que el Señor no quisiera liberarme, y no cambiara nada de lo que dijo una vez; y a pesar de toda esta alegría, hay siempre una sombra de sufrimiento. Veo que el amor y el sufrimiento van juntos.

Visiones como ésta no las tengo muchas, pero más a menudo trato con el Señor de manera mas profunda. Los sentidos quedan dormidos, pero, aunque inadvertidamente, cada cosa llega a ser para mi más real y más clara que como si la viera con los ojos. El intelecto conoce más en un momento que durante largos años de profundas reflexiones y meditaciones, tanto en lo referente a la esencia de Dios, como respecto a las verdades reveladas y también al conocimiento de su propia miseria."

(D. 881-882)

domingo, 4 de noviembre de 2012

El DIARIO DE SANTA SOR FAUSTINA



El DIARIO escrito en forma de memorias, 
abarca los cuatro últimos años de sor Faustina. 
Revela un alto grado de unión de su alma con Dios,
la profundidad de su vida espiritual. 
El Señor la colmó de muchas gracias extraordinarias:
los dones de contemplación, 
de profundo conocimiento del misterio de la Divina Misericordia, de visiones, revelaciones,
estigmas ocultos y dones de profecía,
de leer las almas humanas, 
y, también de un don poco frecuente,
de los desposorios místicos.
(véase Diario de Santa sor Faustina, p. 10).
“Secretaria de Mi más profundo misterio, has de saber que estás en confidencia exclusiva Conmigo; tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre Mi misericordia para el provecho de las almas que leyendo estos escritos, encontrarán en su alma consuelo y adquirirán valor para acercarse a Mí. Así, pues deseo que todos los momentos libres los dediques a escribir” (Diario, 1693).

“A través de ti, como a través de esta Hostia, los rayos de la misericordia pasarán
al mundo” (Diario, 441).
“Mi Corazón está colmado de gran misericordia para las almas (...) Oh, si pudieran comprender que Yo soy para ellas el mejor Padre, que para ellas de Mi Corazón ha brotado Sangre y Agua como de una fuente desbordante de misericordia; para ellas vivo en el tabernáculo; como Rey de Misericordia deseo colmar las almas de gracias, pero no quieren aceptarlas (...)  Oh, qué grande es la indiferencia de las almas por tanta bondad, por tantas pruebas de amor (...)  Tienen tiempo para todo, solamente no tienen tiempo para venir a Mí a tomar las gracias” (Diario, 367).
“Oh, infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pediréis
en vano cuando sea demasiado tarde” (Diario, 1448).
“Di a los pecadores que ninguno escapará de Mis manos. Si huyen de Mi Corazón misericordioso, caerán en Mis manos justas. Di a los pecadores que siempre los espero, escucho atentamente el latir de sus corazones [para saber] cuándo latirán para Mí. Escribe que les hablo a través de los remordimientos de conciencia, a través de los fracasos y los sufrimientos, a través de las tormentas y los rayos, hablo con la voz de la Iglesia y si frustran todas Mis gracias, Me enfado con ellos dejándoles
a sí mismos y les doy lo que desean” (Diario, 1728). 

“Dios nunca viola nuestro libre albedrío. De nosotros depende si queremos recibir
la gracia de Dios o no; si vamos a colaborar con ella o la vamos a malgastar”
(Diario, 1107).


“... Vi dos caminos; un camino ancho, cubierto de arena y flores, lleno de alegría
y de música y de otros placeres. La gente iba por ese camino bailando y divirtiéndose, llegaba al final sin advertir que ya era el final. Pero al final del camino había un precipicio espantoso, es decir, el abismo infernal. Aquellas almas caían ciegamente en ese abismo; a medida que llegaban, caían. Y eran tan numerosas que fue imposible contarlas. Y vi también otro camino, o más bien un sendero, porque era estrecho y cubierto de espinas y de piedras, y las personas que por él caminaban tenían lágrimas en los ojos y sufrían distintos dolores. Algunas caían sobre las piedras, pero en seguida se levantaban y seguían andando. Y al final del camino había un jardín espléndido, lleno de todo tipo de felicidad y allí entraban todas aquellas almas. En seguida, desde el primer momento olvidaban sus sufrimientos” (Diario, 153).


“...Todo lo que es terrenal dura poco. Y todo lo que parece ser grande se esfuma como el humo, y no da libertad al alma, sino cansancio. Feliz el alma que entiende estas cosas y toca la tierra con un solo pie” (Diario, 1141)

“... Si el alma ama sinceramente a Dios y está unida a Él interiormente, entonces aunque por fuera vive en condiciones difíciles, nada tiene el poder de oprimir su interior. Y entre la corrupción puede ser pura e intacta, porque el gran amor de Dios le da fuerza para luchar y Dios Mismo la defiende de modo especial” (Diario, 1094).
“... El Señor me concedio mucha luz para que conociera sus atributos. El primer atributo que el Señor me dio a conocer fue su Santidad. Esta Santidad es tan grande que delante de Él tiemblan todas las Potencias y todas las Fuerzas. (...) Los espíritus puros encubren sus rostros y se sumergen en adoración permanente, y la única expresión de su adoración sin límites es Santo (...) La Santidad de Dios es derramada sobre la Iglesia de Dios y sobre cada alma que vive en ella pero no de grado igual. Hay almas completamente divinizadas, pero hay también almas apenas vivas. El segundo atributo que el Señor me dio a conocer fue su Justicia. Su Justicia es tan grande y penetrante que llega hasta el fondo de la esencia de las cosas y delante de Él todo se presenta en desnuda verdad (...) El tercer atributo fue el Amor y la Misericordia. Y entendí que el mayor atributo es el Amor y la Misericordia. Ella une la criatura al Creador. El amor más grande y el abismo de la misericordia los reconozco en la Encarnación del Verbo, en Su redención, y de esto entendí que éste es el más grande atributo de Dios” (Diario, 180).
“Todo lo que es grande y bello está en Dios (...). Oh sabios del mundo y grandes intelectos- reconoced que la verdadera grandeza as amar a Dios” (Diario, 990).
“Oh Jesús, me das a conocer y entender en qué consiste la grandeza del alma: no en grandes actos, sino en amor grande. El amor tiene el valor y él confiere la grandeza a nuestras acciones; aunque nuestras acciones sean pequeñas y comunes de por sí, a consecuencia del amor se harán grandes y poderosas ante de Dios...” (Diario, 889).
“La verdadera grandeza del alma está en amar a Dios y en la humildad” (Diario, 427).
“Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz,
ésta es solamente un alma verdaderamente humilde. Al principio el amor propio sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo”
(Diario, 593).

“Sobre un alma humilde están entreabiertas las compuertas celestiales y un mar de gracias fluye sobre ella (...) A tal alma Dios no niega nada; tal alma es omnipotente, ella influye en el destino del mundo entero; a tal alma Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con Sus gracias y la acompaña en cada momento con su omnipotencia” (Diario, 1306).
“... En el corazón puro y humilde mora Dios que es la Luz Misma y todos los sufrimientos y todas las contrariedades existen para que se manifieste la santidad del alma” (Diario, 573).
“... La humildad es sólo la verdad, en una verdadera humildad no hay servilismo; aunque me considero la más pequeña (...) estoy contenta con la dignidad de ser esposa de Jesús...” (Diario, 1502).
“Oh Jesús mío, Tú sabes qué esfuerzos son necesarios para tratar sinceramente y con sencillez con aquellos de los cuales nuestra naturaleza huye, o con los que nos hicieron sufrir consciente o inconscientemente, esto es imposible en terminos humanos. En tales momentos más que en otras ocasiones, trato de descubrir a Jesús en aquellas personas y por este Mismo Jesús hago todo para ellas. En tales acciones el amor es puro, esta práctica de amor templa el alma y la refuerza. No espero nada de las criaturas, por lo tanto no experimento ninguna desilusión...” (Diario, 766).
“Oh Jesús, mi ejemplo más perfecto, con la mirada clavada en Ti iré a través de la vida siguiendo Tus huellas, ajustando mi naturaleza a la gracia según Tu santísima voluntad y la luz que ilumina mi alma, confiando plenamente en Tu ayuda”
(Diario, 1351). 



“Me es sumamente agradable este decidido propósito tuyo de hacerte santa. Bendigo
tus esfuerzos y te daré la oportunidad de santificarte. Sé atenta para que no se te escape ninguna oportunidad que Mi providencia te dará para santificarte. Si no logras aprovechar una oportunidad dada no pierdas la calma sino que humíllate profundamente ante Mí y sumérgete toda con gran confianza en Mi misericordia
y así ganarás más de lo que has perdido, porque a un alma humilde se da con más generosidad, más de lo que ella misma pida...” (Diario, 1361).
“Busco y deseo tales almas como la tuya, pero son pocas; tu gran confianza
en Mí Me obliga a concederte gracias continuamente” (Diario, 718).
“Que te adornen especialmente tres virtudes: humildad, pureza de intención y amor”
(Diario, 1779).
“Deseo tenerte en Mis manos como un instrumento idóneo para cumplir Mis obras”
(Diario, 1359).
“Exijo de ti un sacrificio perfecto y en holocausto, el sacrificio de la voluntad; ningún otro sacrificio es comparable a éste. Yo Mismo dirijo tu vida y dispongo todo de manera que seas para Mí una ofrenda continua y hagas siempre Mi voluntad, y para completar esta ofrenda te unirás a Mí en la cruz.  (...) Yo Mismo te ordenaré directamente muchas cosas y la posibilidad de la ejecución la retrasaré y la haré depender de los demás (...) hija Mía, que sepas que este sacrificio durará hasta la muerte” (Diario, 923).
“Por fuera tu sacrificio debe ser: oculto, silencioso, impregnado de amor, saturado de oración. Exijo de ti, hija Mía, que tu sacrificio sea puro y lleno de humildad para que pueda complacerme en él (...)  Aceptarás con amor todos los sufrimientos; no te aflijas si muchas veces tu corazón siente repugnancia y aversión por este sacrificio. Todo su poder está encerrado en la voluntad, por lo tanto los sentimientos contrarios no sólo no disminuyen este sacrificio a Mis ojos, sino que lo harán más grande” (Diario, 1767).
“... Cada conversión de un alma pecadora exige sacrificio” (Diario, 961).
“... Necesito sacrificios llenos de amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente” (Diario, 1316).
“... Escríbelo para muchas almas que a veces se afligen por no tener bienes materiales, para practicar con ellos la misericordia. Sin embargo, el mérito mucho más grande lo tiene la misericordia espiritual que no necesita ni permiso ni granero siendo accesible a cualquier alma. Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque su misericordia anticiparía Mi juicio” (Diario, 1317). 



“He estado en los abismos del infierno, guiada por un ángel (...) Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ese será atormentado por toda la eternidad. Lo escribo por orden de Dios para que ningún alma se excuse [diciendo] que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es (...)  He observado que la mayoría de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existía (...) No pude reponerme del espanto al ver las terribles torturas que sufren allí las almas...” (Diario, 741).
“En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin resultado para ellas mismas, sólo nosotros podemos ayudarlas... Su mayor tormento es la añoranza de Dios. Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el Purgatorio. Las almas llaman a María “La Estrella del Mar.” Ella les trae alivio”
(Diario, 20).
“... Estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte. Vi cómo todas las criaturas incesantemente rinden homenaje y propagan gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria de producir felicidad vuelven a la Fuente y entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios (...)  Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas” (Diario, 777).
“Visiones como ésta no las tengo muchas, pero más a menudo trato con el Señor de manera más profunda. Los sentidos quedan dormidos, pero, aunque inadvertidamente, cada cosa llega a ser para mí más real y más clara que como si la viera con los ojos. La mente conoce más en un momento que durante largos años de profundas reflexiones y meditaciones, tanto en lo referente a la esencia de Dios, como respecto a las verdades reveladas y también al conocimiento de mi propia miseria” (Diario, 882).
“En la vida hay instantes y momentos del conocimiento interior, o sea iluminaciones Divinas, cuando el alma es instruida interiormente sobre las cosas que no ha leído en ningún libro ni nadie le ha enseñado. Estos son los momentos de los conocimientos interiores que Dios Mismo concede al alma. Se trata de misterios grandes ...”
(Diario, 1102).
“Dios se acerca al alma de manera particular, conocida solamente por Dios y el alma (...)  Es el amor que preside en esta unión y solamente el amor realiza todo. Jesús se da al alma de manera suave, dulce y en Su profundidad está la serenidad. Jesús le concede muchas gracias y la hace capaz de compartir sus pensamientos eternos, y a veces le revela al alma sus planes Divinos” (Diario, 622).
“... Si El Señor exige algo del alma, le da la posibilidad de realizarlo y a través de la gracia la hace capaz de cumplir lo que exige de ella. Y por lo tanto aunque fuera el alma más míserable, a la orden del Señor puede emprender cosas que superan su entendimiento; es la señal por la cual se puede reconocer que el Señor está con esa alma es ésta cuando en el alma aparece la fuerza y el poder de Dios que la hace valiente y fuerte” (Diario, 1090).
“Dios se entrega al alma de manera amorosa y la atrae al abismo de su Divinidad inconcebible, pero al mismo tiempo la deja aquí en la tierra solamente para que sufra y agonice de nostalgia por Él. Y este amor fuerte es tan puro que Dios Mismo se complace en él y a sus acciones el amor propio no tiene acceso (...)  y por eso el alma es capaz de hacer grandes obras para Dios” (Diario, 856).
“En Mis manos, las almas elegidas son las luces que arrojo en las tinieblas del mundo
y lo ilumino. Como las estrellas iluminan la noche, así las almas elegidas iluminan la tierra y cuanto más perfecta es el alma, tanta más luz irradia en su torno y llega más lejos. Puede estar oculta y desconocida aún a las personas más cercanas, no obstante su santidad se refleja en las almas en los más lejanos confines del mundo”
(Diario, 1601).
“... Hay almas que viven en el mundo, que Me quieren sinceramente, en sus corazones permanezco con delicia, pero son pocas. También en los conventos hay almas que llenan de alegría Mi Corazón. En ellas están grabados Mis rasgos (...) 
Su número es muy pequeño, ellas constituyen una defensa ante la Justicia del Padre Celestial e imploran la misericordia por el mundo. El amor y el sacrificio de estas almas sostienen la existencia del mundo” (Diario, 367).


EL TESTAMENTO DE SOR SANTA FAUSTINA
“Domingo in Albis (la Fiesta de la Divina Misericordia) Hoy me he ofrecido al Señor nuevamente como víctima de holocausto por los pecadores, Jesús mío, si ya está acercándose el fin de mi vida, Te suplico con la mayor humildad, acepta mi muerte en unión Contigo como un sacrificio de holocausto que hoy Te ofrezco con toda conciencia y pleno consentimiento de la voluntad, por el triple fin: 
Primero: que la obra de Tu misericordia se difunda en el mundo entero y que
la Fiesta de la Divina Misericordia sea solemnemente aprobada y celebrada.
Segundo: que los pecadores y especialmente las almas agonizantes recurran
a Tu misericordia obteniendo los indecibles frutos de esta misericordia.

Tercero: que toda la obra de Tu misericordia sea realizada según Tus deseos
y por cierta persona que dirige esta obra...” (Diario, 1680).