"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)

sábado, 31 de agosto de 2013

Cómo rezar la Coronilla a la Divina Misericordia










LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
(para rezarla con las cuentas del rosario)

Al comienzo:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santifica- do sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros per- donamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, La Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Al comienzo de cada decena (1 vez):
Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

En cada cuenta de la decena (10 veces):
Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

Al terminar (3 veces):
Santo Dios, Santo Fuerte, 
Santo Inmortal, ten piedad de 
nosotros y del mundo entero. 

La gracia que hay para mí en esta hora no se repetirá en la hora siguiente


"¡Oh vida gris y monótona, cuantos tesoros encierras! Ninguna hora se parece a la otra, pues la tristeza y la monotonía desaparecen cuando miro todo con los ojos de la fe. 

La gracia que hay para mí en esta hora no se repetirá en la hora siguiente.
Me será dada en la hora siguiente, pero no será ya la misma.

El tiempo pasa y no vuelve nunca. Lo que contiene en sí, no cambiaría jamás; lo sella con el sello para la eternidad." (D. 62)

Ser como niño que no se ocupa del pasado ni del futuro, sino aprovecha el presente

"Ahora veo claramente cómo Dios obra por medio del confesor y cómo es fiel a sus promesas.

Hace dos semanas el confesor me ordenó meditar sobre la infancia del espíritu.

Al principio eso me resultaba algo difícil, sin embargo, el confesor sin hacer caso a mi dificultad, me ordenó continuar la meditación sobre la infancia del espíritu.

En la práctica esta infancia debe manifestarse así: El niño no se ocupa del pasado ni del futuro, sino que aprovecha el momento presente. Deseo destacar esta infancia del espíritu en usted, hermana, y doy a eso mucha importancia."
(D. 333)

Hay sufrimientos espirituales mayores a los dolores físicos



"Nadie comprenderá ni entenderá mis tormentos, ni yo lograré describirlos, ni puede haber otro sufrimiento mayor que éste.

Los tormentos de los mártires no son mayores, ya que en tales momentos la muerte sería para mi un alivio y no sé con qué comparar estos sufrimientos, esta interminable agonía del alma." (D. 1116)

miércoles, 28 de agosto de 2013

No tengas miedo de nada, estás en Mi Corazón.



"27 [V 1937]. Corpus Christi.

Mientras oraba oí estas palabras:  

Hija Mia, que tu corazón se llene gozo. Yo, el Señor, estoy contigo, no tengas miedo de nada, estás en Mi Corazón.

En aquel momento conoci la gran Majestad de Dios, y comprendi que nada puede compararse con un solo acto de conocimiento de Dios.

Toda grandeza externa desaparece como polvo frente a un solo acto del conocimiento mas profundo de Dios." (D. 1133)

Glorifiquemos a Dios por su infinita misericordia




"La misericordia del Señor la glorifican en el cielo las almas de los santos que han experimentado sobre sí esta misericordia infinita.

Lo que aquellas almas hacen en el cielo, yo lo empezaré ya aquí en la tierra." (D. 753)

Oh Jesús, Amigo del Corazón solitario



"Oh Jesús, Amigo del Corazón solitario, Tu eres mi puerto, Tu eres mi paz, Tu eres mi Única salvación.

Tú eres la serenidad en los momentos de lucha y en el mar de dudas.

Tú eres el rayo brillante que ilumina el sendero de mi vida.

Tú eres todo para el alma solitaria.

Tú comprendes al alma, aunque ella permanezca callada.

Tú conoces nuestras debilidades y como un buen medico consuelas y curas, ahorrándonos sufrimientos, como un buen experto."

(D. 247)