"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)

miércoles, 28 de agosto de 2013

Jesús siempre está dispuesto a perdonarnos


" ...has de saber que el mayor obstáculo para la santidad es el desaliento y la inquietud injustificada que te quitan la posibilidad de ejercitarte en las virtudes. 

Todas las tentaciones juntas no deberían ni por un instante turbar tu paz interior y la irritabilidad y el desánimo son los frutos de tu amor propio. No debes desanimarte sino procurar que Mi amor reine en lugar de tu amor propio. 

Por lo tanto, confianza, niña Mía; no debes desanimarte, [sino que] venir a Mí para pedir perdón, porque Yo estoy siempre dispuesto a perdonarte. Cada vez que Me lo pides, glorificas Mi misericordia." (D.1488)

Oh Cristo, para Tí las delicias y el honor y la gloria, y para mí el sufrimiento




"Solo Jesús sabe cuán pesado y difícil es cumplir con sus deberes cuando el alma se encuentra en ese estado de tormentos interiores, las fuerzas físicas están debilitadas y la mente ofuscada.

En el silencio de mi corazón me repetía: Oh Cristo, para Ti las delicias y el honor y la gloria, y para mi el sufrimiento.

No retrasare ni un solo paso para seguirte, aunque las espinas hieran mis pies." (D. 70)

Inconcebible grandeza de la misericordia de Dios




"Oh Santa Trinidad, Único Dios, inconcebible en la grandeza de la misericordia hacia las criaturas y especialmente hacia los pobres pecadores.

Has revelado el abismo de Tu misericordia inconcebible, impenetrable para toda mente humana o angélica.

Nuestra nulidad y nuestra miseria se hunden en Tu grandeza.

Oh Bondad infinita, ¿Quién puede adorarte dignamente? ¿hay algún alma que entienda tu amor? Oh Jesús, tales almas existen, pero son pocas." (D. 361)

Rezar incesantemente la coronilla




"En una ocasión, mientras iba por el pasillo a la cocina, oí en el alma estas palabras:

Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. 

Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación.

Hasta el pecador mas empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita. 

Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia." (D. 687)

martes, 27 de agosto de 2013

El cielo y la tierra podrán cambiar, pero jamás se agotará la Misericordia de Dios


"Jesús, Verdad Eterna, Vida nuestra, Te suplico e imploro Tu misericordia para los pobres pecadores. 

Oh Sacratísimo Corazón, Fuente de Misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana. Te pido luz para los pobres pecadores.

Oh Jesús, recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya.

Oh Jesús, cuando considero el alto precio de Tu Sangre, me regocijo en su inmensidad porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores.

Aunque el pecado es un abismo de maldad e ingratitud, el precio pagado por nosotros jamás podrá ser igualado. Por lo tanto, haz que cada alma confié en la Pasión del Señor y que ponga su esperanza en su misericordia. Dios no le negara su misericordia a nadie.

El cielo y la tierra podrán cambiar, pero jamás se agotara la misericordia de Dios.

¡Oh, que alegría arde en mi corazón, cuando contemplo Tu bondad inconcebible, oh Jesús mío!

Deseo traer a todos los pecadores a Tus pies para que glorifiquen Tu misericordia por los siglos de los siglos." (D. 72)

El tener al director espiritual es una gracia grande



"El tener al director espiritual es una gracia grande, es una grandísima gracia de Dios.

 Siento que ahora no sabría avanzar sola en mi vida espiritual; es grande el poder del sacerdote; no dejo de agradecer a Dios por darme al director espiritual."

(D. 721)

No hacer nada por mí misma sin consultar antes al confesor


"+ Propósito: Fidelidad a las inspiraciones interiores, aunque eso me costara no sé cuánto. No hacer nada por mí misma sin consultar antes al confesor." 

(D. 172)