"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)

viernes, 22 de febrero de 2013

La enfermedad es una enorme gracia


"Hice una hora de adoración en agradecimiento por todas las gracias que me habían sido concedidas y por toda la enfermedad; la enfermedad también es una enorme gracia.

Estuve enferma cuatro meses pero no recuerdo que hubiera perdido por eso un solo minuto. Todo por Dios y por las almas, deseo serle fiel en todas partes.

En esa adoración conocí todo el cuidado y la bondad con la que Jesús me rodeaba y protegía de todo mal.

Jesús, Te doy gracias especialmente por haberme visitado en la soledad de mi celda y Te agradezco por haber inspirado a mis Superioras para que me enviaran a realizar ese tratamiento.

Concédeles, Jesús, la omnipotencia de Tu bendicion y recompénsales por todas las pérdidas sufridas por mí." (Diario 1062)

Abandono de uno mismo en Dios



Cuando Santa Faustina estaba muy enferma se abandonó a la Voluntad de Dios, y esto le trajo gran alegría y paz.

"Después del primer exámen el médico constató que el estado era grave. Sospecho hermana, que se trate de aquello por lo cual usted pregunta, pero, bueno, Dios todopoderoso lo puede todo.

Al entrar en mi habitación aislada, me sumergí en una oración de agradecimiento por todo lo que el Señor me había enviado a lo largo de toda mi vida, sometiendome completamente a su santísima voluntad. 

Un abismo de alegría y de paz inundó mi alma.

Sentía una paz tan profunda que si en aquel momento hubiera venido la muerte no le habría dicho espera, porque todavía tengo asuntos que arreglar.

No, la hubiera saludado con alegría, porque estoy preparada para el encuentro con el Señor no sólo desde hoy, sino desde el momento en que confié completamente en la Divina Misericordia, abandonándome plenamente a su santísima voluntad, llena de misericordia y de compasión. Sé lo que soy de por mí..." (Diario 1679)

Como un niño pequeño en brazos de su Madre, abandonémonos en los brazos de Dios Misericordioso.

Aquí un excelente libro electrónico que nos habla precisamente de esto del Abandono confiado en la Divina Providencia. Click para descargarhttps://www.box.com/shared/egs5vo3o21

lunes, 11 de febrero de 2013




¡Te agradecemos de todo corazón, Santo Padre Benedicto XVI, tu servicio a la Santa Madre Iglesia! ¡Que el Espíritu Santo suscite un sucesor con tu misma fe, sabiduría y caridad!

martes, 5 de febrero de 2013

Guía para una buena confesión





Nos dice Jesús: 

“Di a las almas que es en el tribunal de la 
misericordia donde han de buscar consuelo; (el 
Sacramento de la Confesión) ahí tienen lugar los 
milagros más grandes y se repiten incesantemente. 
Para obtener este milagro no hay que hacer una 
peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos 
exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de 
Mi representante y confesarle con fe su miseria y el 
milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en 
toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un 
cadáver descomponiéndose de tal manera que desde 
el punto de vista humano no existiera esperanza 
alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. 
No es así para Dios. El milagro de la Divina 
Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. 
Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la 
Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea 
demasiado tarde.” (1448 Diario de Santa Faustina 
Kowalska) 

Nuestro Señor Jesucristo 
Rey de Misericordia 


Jesús, yo confío en Ti.


Dice Jesús: 
“...Que no tema acercarse a Mí el alma 
débil, pecadora y aunque tuviera mas 
pecados que granos de arena hay en la 
tierra, todo se hundirá en el abismo de 
mi Misericordia”(758) 
“Jamás rechazaré un corazón 
arrepentido, la miseria del pecador se ha 
hundido en el abismo de Mi 
misericordia” (1485) 


1. Hacer un examen de conciencia 
Esfuerzo sincero en recordar todos y cada uno de los 
pecados. 

2. 
Dolor de los pecados 
Reconocer que se ha ofendido a Dios que nos ama tanto. 

3. Hacer el propósito de no volver a pecar 
La simple y sincera determinación de no volver a pecar 
por amor a Dios. 

4. 
Decir los pecados al Sacerdote 
De una manera concisa, concreta, clara y completa. 

5. Cumplir la penitencia 
Cumplirla cuanto antes con humildad y dolor en 
desagravio, reparación y satisfacción de la culpa contraída 
al ofender a Dios. 

Teniendo presente que es Jesús quien por medio del 
Sacerdote nos perdona. 

GUÍA PARA UN EXAMEN DE CONCIENCIA 

MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS 

1º Amarás a Dios sobre todas las cosas 

• 
Tener a Dios como el mayor valor de mi vida. 
Empeño en conocerlo y cultivar mi fe. 
• 
Indiferencia religiosa... vivir como si Dios no 
existiera. No interesarse por conocer más a Dios. 
• 
Vivir obsesionado por las cosas materiales y 
temporales, olvidando a Dios 
• 
Creer en supersticiones (horóscopos, etc.), dándole 
la importancia que sólo debemos darle a Dios. 
• 
Dudar voluntariamente de Dios o de algún dogma de 
fe. Dudar de que Dios nos va a ayudar. 
• 
Abusar de la misericordia de Dios para cometer más 
pecados. 
• 
Callar por vergüenza pecados graves en la confesión. 
• 
Comulgar conscientemente con pecados graves. 
• 
Decir palabras irreverentes de Dios, de la Virgen, de 
los Santos, de la Iglesia o de los Sacerdotes. 

2º No jurarás el nombre de Dios en vano 

Honrar el nombre de Dios y todo lo que a Él se refiere. 
Respetar todo lo consagrado a Dios. 

• 
Jurar por Dios en falso, sin necesidad o por 
costumbre. Decir chistes sobre Dios o la religión. 
• 
Falta de respeto o irreverencia al nombre de Dios. 
• 
Prometer algo a Dios con ligereza o no cumplir lo 
prometido. 

3° Santificarás las fiestas 

Asistir a la Santa Misa los domingos y días festivos. 
Vivir la caridad todo el domingo: 

• 
No participar en misa completa y con atención. 
• 
No fomentar la práctica de la religión en mi familia y 
en los lugares donde convivo. 
• 
Ser causante de que mi familia se quede sin asistir o 
participar en misa. 
• 
Aceptar un trabajo remunerado en días festivos sin 
verdadera necesidad. 
• 
Estar distraído voluntariamente en la Santa Misa, 
viendo y criticando a los demás. 
• 
Ir indecentemente vestida a Misa con escotes o ropa 
muy ajustada, debemos respetar el Templo de Dios. 

4° Honrarás a tu padre y a tu madre 

Deberes con mis padres: amor, respeto, obediencia y 
ayuda en sus necesidades. 

• 
Entristecerlos con mi conducta. 
• 
Juzgarlos o hacer juicios de ellos. 
• 
Insultarlos, despreciarlos o juzgarlos injustamente. 
• 
Avergonzarme de ellos porque están enfermos, son 
menos instruidos o porque son ancianos. 
• 
No saber callar sus defectos. 
• 
Desobedecer sus mandatos. 
• 
Abandonarlos económicamente, sobre todo en su 
enfermedad o ancianidad. 
• 
Si han muerto, olvidarme de rezar por ellos. 
• 
No atenderlos en sus enfermedades o descuidar para 
ellos la administración de los Sacramentos .

5° No matarás 

Transmitir y conservar la vida, cuidar mi Vida y la de los 
demás. 

• 
Guardar odio, rencor o envidia a alguien. 
• 
Desear males graves a los demás o deseos de 
venganza. 
• 
Burlarse o criticar a otros. Chismes, cotilleo, etc. 
• 
Hablar cosas malas de otras personas verdaderas o 
falsas. Matar la buena fama de las personas. 
• 
Poner en peligro mi propia vida y la de los demás: 
gula, descuido, intento de suicidio, embriaguez, uso 
de las drogas, homicidio, exceso de velocidad, etc. 
• 
Impedir la transmisión y conservación de la vida, 
aborto procurado, anticoncepción, esterilización, 
fecundación artificial y eutanasia. 
• 
No cuidar mi salud, no atenderme debidamente si 
estoy enfermo, iniciar voluntariamente la anorexia o 
bulimia. 
• 
Causar daño físico grave a una persona. 

6° No cometerás actos impuros 

Vivir la pureza es la virtud moral que regula rectamente 
toda voluntaria expresión de placer sexual dentro del 
matrimonio, y excluye totalmente fuera del estado 
matrimonial. 

• 
Pensamientos, palabras, conversaciones, miradas 
impuras . 
• 
Realizar acciones deshonestas consigo mismo o con 
otra persona. (masturbación, relaciones sexuales 
fuera del matrimonio). 
• 
Pornografía en internet, revistas, cine, videos, 
espectáculos o diversiones deshonestas e inmorales. 
• 
No guardar decoro y pudor en la forma de vestir y 
comportamiento. 
• 
Permitir ocasiones próximas de pecado. 

7° No robarás 

Cuando una persona posee legítimamente unos bienes no 
se pueden quitar injustamente contra su voluntad. Dios es 
el dueño y Señor de todo mientras que nosotros somos 
sólo sus administradores. 

• 
Robar bienes ajenos 
• 
Causar daños graves a los bienes de otro. 
• 
Fraude: aprovecharse de las necesidades, la 
ignorancia o descuido de los demás para sacar 
dinero. 
• 
Hacer trampas en las compras o en las ventas. 
• 
Las apuestas o juegos de azar en donde se arriesga 
lo necesario para vivir. 
• 
No utilizar rectamente los recursos propios o 
familiares, hacer trampas en los exámenes escuela. 
• 
No pagar las deudas, retener el salario de los 
obreros, no devolver lo que se me ha confiado. 

8° No levantarás falsos testimonios ni mentirás 

Todo hombre posee el derecho a no ser engañado, al 
honor la buena fama. Dios es verdad, lo que va contra la 
verdad no de Dios. 

• 
Mentir con daño grave para el prójimo. 
• 
Difamar al prójimo: murmuración, calumnia, crítica 
destructiva, chismes. 
• 
Atestiguar una cosa falsa. 
• 
Comunicar información grave que los demás no 
deben saber. 
• 
Insultar injustamente de palabra o de obra en 
presencia ofendido. 
• 
Escuchar con gusto la calumnia y la difamación. Si 
se escucha por mera curiosidad el pecado es leve, 
pero si es motivada por el odio, el pecado podría ser 
mortal. 

9° No desearás la mujer o el varón que no es tu 
cónyuge 

El uso de la función sexual logra su verdadero sentido y 
su rectitud moral sólo en el matrimonio legítimo. Y tiene 
una dignidad pues hace a los padres partícipes del poder 
creador de Dios. 

• 
Adulterio mental o físico. 

• 
Dañar las relaciones afectivas de los miembros de un 
hogar o una relación de novios. 
• 
Aceptar ocasiones y amistades peligrosas. 

10° No desearás los bienes ajenos 

El corazón del hombre ha de estar libre de todo tipo de 
ataduras, pues sólo así es capaz de amar a Dios con la 
plenitud que Él ha ordenado. Los bienes materiales son 
medios para obtener la propia perfección humana y 
espiritual, no son fines en sí mismos. 

• 
Avaricia: deseo desordenado de los bienes 
materiales, Haciéndonos esclavos de lo que ha sido 
creado para nuestro servicio. 
• 
Materialismo excesivo, lujo desenfrenado, 
desperdicio abuso de las cosas. 
• 
Envidiar lo que tienen los demás. No estar contento 
con lo que tengo, desear de mala manera lo que 
tiene mi prójimo, no sufrir con paciencia la estrechez 
económica al punto de compartir lo que tengo.

PECADOS DE OMISIÓN: 

el bien que estaba a mi alcance hacer y que nunca 
hice. 


MANDAMIENTOS DE LA SANTA IGLESIA 

1. 
Oír misa los domingos y fiestas de guardar 
2. 
Confesarse cuando menos una vez al año, o cuando 
se ha de comulgar y no se está en gracia. 
3. 
Comulgar. por Pascua de Resurrección. 
4. 
Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo 
manda la Iglesia. 
5. 
Contribuir al sostenimiento de la Iglesia según 
posibilidades de cada uno. 

PECADOS CAPITALES. 

1° Soberbia: amor desordenado de nuestra propia 
excelencia. 

• 
Pensar sólo en sí mismo y en los propios intereses. 
• 
Vanidad: preocupación excesiva por el vestido, 
adornos, etc 
• 
Orgullo y egoísmo 
• 
Hipocresía: fingir cualidades que no se tienen. 
2° Avaricia: amor desordenado de los bienes materiales. 

• 
Adquirir bienes por medios ilícitos. 
• 
No ayudar al necesitado cuando se es posible. 
3° Lujuria: apetito de deleites carnales. 

• 
Ver lo que enseña al Sexto y al Noveno Mandamiento 
de la ley de Dios. 
4° Ira: acaloramiento del ánimo o deseo de venganza. 

• 
Odios y rencores. 
• 
No perdonar ofensas. 
5° Gula: apetito desordenado en el comer y el beber. 

• 
Embriaguez. 
• 
Comer más de lo necesario por placer. 
6° Envidia: pesar o tristeza por el bien ajeno. 

• 
Deseo desordenado por los bienes o cualidades de 
otros. 
7° Pereza: decaimiento del ánimo en el buen obrar. 

• 
Flojera 
• 
Perder el tiempo, ver horas la TV, en internet, juegos 
de video etc. 
• 
No cumplir con las obligaciones 


ACTO DE CONTRICIÓN 

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; pésame, por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.







lunes, 4 de febrero de 2013

"Divina Misericordia es remedio eficaz contra todo dolor y sufrimiento" B. Juan Pablo II




En 2003 en el marco de la Fiesta de la Divina Misericordia, el Papa Juan Pablo II afirmó que ante los dolores y las angustias de todo el mundo, el Señor Jesús "ofrece como remedio eficaz la 'Divina Misericordia', pidiendo a sus ministros hacerse generosos y fieles instrumentos de ella".

Explicó que "la verdadera paz brota de un corazón reconciliado, que ha experimentado la alegría del perdón y esté, por tanto, pronta a perdonar".
"La Iglesia, recogida también hoy espiritualmente en oración en el Cenáculo, presenta a su Señor las alegrías y las esperanzas, los dolores y las angustias de todo el mundo", agregó.

Más adelante, Juan Pablo II sostuvo que "junto a los nuevos Beatos, que nos indican el camino a seguir siempre confiando en la ayuda del Señor, está espiritualmente presente entre nosotros María, Reina de los Apóstoles y de todos los santos". "Hoy la invocamos, en particular, como Madre de la Divina Misericordia, orando por toda la familia humana, consientes que sólo en la misericordia de Dios el mundo puede encontrar la paz."

¿Realmente confías en Jesús?





Nuestro Señor quiere que confiemos en Él, pero, que significa ¿confiar?

En el diccionario aparece esta definición:
Confiar
(Del lat. *confidāre, por confidĕre).
1. tr. Encargar o poner al cuidado de alguien algún negocio u otra cosa.
2. tr. Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa. U. t. c. prnl.
3. tr. Dar esperanza a alguien de que conseguirá lo que desea.
4. intr. Esperar con firmeza y seguridad. U. t. c. prnl.
*Dicc. RAE

Hay personas que dicen “yo confío en Jesús” pero viven preocupadas y angustiadas por los problemas que se les presentan en la vida. Entonces realmente no confían en El. 

En El que siendo todopoderoso, nos ayudará en todo lo que necesitemos, tal vez no siempre como esperamos pero siempre para nuestro bien eterno. 
En El que es infinitamente bueno y que se conmueve al ver que necesitamos de El y que sufrimos. Pues Él sabe lo que es el sufrimiento.

Para realmente confiar en Jesús hemos de ponernos (nuestra vida, nuestra alma) a su cuidado. Creyendo firmemente que Él se interesa por nosotros, nos cuidará y nos ayudará en las pruebas que nos toque pasar.

Pensar encomendarle nuestros asuntos, preocupaciones con la seguridad de que sabemos que nos ama más que nadie, y ya nos ha dado la gran prueba de su gran amor muriendo en la Cruz por nosotros. Por cada uno. 

También demostramos que confiamos en Jesús si le obedecemos siempre y en todo, sus mandamientos y sus enseñanzas del Evangelio. Entonces tendremos la firme esperanza de que al final encontraremos en Él nuestra felicidad para siempre.

Reflexionemos queridos hermanos, para ver si verdaderamente confiamos en Jesús, y si no lo hacemos, pongamos ya conscientemente toda nuestra confianza en Él, que nos ama con Amor eterno. 

¿Qué se necesita para ser verdaderos devotos de Jesús Misericordioso?




Como un resumen escribo aquí, lo que en su mensaje de la Divina Misericordia, Nuestro Señor quiere que hagamos, cosas sencillas que todos podemos hacer, como:
Que confiemos totalmente en Él, que acudamos a Él en nuestros problemas.
Que seamos misericordiosos con las personas que nos rodean
Que hagamos al menos una obra de misericordia al día, Nuestro Señor nos dice:
"...Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.
Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera- la acción, la segunda- la palabra, y la tercera la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí."
El hacer obras de misericordia es muy importante pues Nuestro Señor nos dice:
"A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil."
Que se venere su imagen de Misericordia.
Que oremos a las 3 de la tarde, hora de la Misericordia, hora en que Él expiró en la Cruz;
Que recemos el Via Crucis en esa hora si podemos, o si no podemos aunque sea una pequeña oración.
Que recemos la Coronilla de la Divina Misericordia, para aplacar la santa ira de Dios por tantos pecados que se hacen en todo el mundo.
Que celebremos la Fiesta de la Misericordia, el primer domingo despues del domingo de resurección. Y Él prometió que las personas que se confiesen y comulguen en ese día reciben la absolución total de sus pecados.
Aqui unas palabras de Nuestro Señor:
"Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la Inscripción : "¡Jesús, yo confío en Ti!." Yo deseo que esta Imagen sea venerada, primero en tu capilla y después en el mundo entero. Yo prometo que el alma que honrare esta imagen, no perecerá. También le prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, pero especialmente a la hora de su muerte. Yo el Señor la defenderé como a Mi propia Gloria."

Cuando Santa Faustina contó esto en confesión, el padre le dijo que seguramente Jesús deseaba pintar esta imagen en su corazón pero ella sentía que Jesús le decía "Mi Imagen ya está en tu corazón. Yo deseo que se establezca una fiesta de la Misericordia y que esta imagen sea venerada por todo el mundo. Esta fiesta será el primer domingo después de Pascua. Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia Mía a los pecadores."

Por orden de su confesor Santa Faustina le preguntó al Señor el significado de los rayos que aparecen en la imagen emanando del corazón y el Señor le respondió:
"Los dos rayos significan Sangre y Agua- el rayo pálido representa el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas-. Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia cuando mi corazón agonizado fué abierto por una lanza en la Cruz... Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguirá hasta allí".

El Señor manifiesta su Corazón, y el agua y la sangre que de el brotaron como manantial de reconciliación para todos los hombres.