"La Humanidad no encontrará la paz hasta que no se vuelva con confianza a mi Misericordia" (Diario de Sor Faustina, 300)
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lunes, 26 de noviembre de 2012

Acto de ofrecimiento


"Acto de total abandono a la voluntad de Dios que es para mí el amor y la misericordia misma.

Oh Jesús Hostia que en este momento he recibido en mi corazón y en esta unión Contigo me ofrezco al Padre celestial como hostia expiatoria, abandonándome plena y absolutamente a la misericordiosísima, santa voluntad de mi dios.

Desde hoy, Tu voluntad, Señor, es mi alimento. Tienes todo mi ser, dispón de él según Tu divina complacencia. Cualquier cosa que Tu mano paternal me ofrezca, la aceptaré con sumisión, serenidad y gozo.

No tengo miedo de nada, cualquiera que sea el modo en que quieras guiarme; y con la ayuda de Tu gracia cumpliré cualquier cosa que exijas de mí. Ya ahora no temo ninguna de Tus inspiraciones ni analizo con preocupación a dónde me llevaran. Guíame, oh Dios, por los caminos que Tu quieras; tengo confianza absoluta en Tu voluntad que es para mi el amor y la misericordia mismos.

Me haces quedarme en este convento, me quedaré; me haces comenzar la obra, la comenzaré; me dejas en la incertidumbre hasta la muerte respecto a esta obra, bendito seas; me darás la muerte en el momento en que humanamente mi vida parecerá más necesaria, bendito seas.

Me llevarás en la juventud, bendito seas; me harás alcanzar edad avanzada, bendito seas; me darás salud y fuerzas, bendito seas; me clavarás en un lecho de dolor quizá por toda la vida, bendito seas; me darás solamente desilusiones y fracasos durante la vida, bendito seas; permitirás que mis mas puras intenciones sean condenadas, bendito seas; darás luz a mi mente, bendito seas; me dejarás en la oscuridad y en toda clase de angustias, bendito seas.

Desde este momento vivo en la mas profunda serenidad, porque el Señor Mismo me lleva en Sus brazos. Él, el Señor de la misericordia insondable, sabe que lo deseo solamente a Él en todo, siempre y en todo lugar." (Diario 1264)

jueves, 22 de noviembre de 2012

Abandono de uno mismo en Dios



Cuando Santa Faustina estaba muy enferma se abandonó a la Voluntad de Dios, y esto le trajo gran alegría y paz.


"Despues del primer examen el médico constató que el estado era grave. Sospecho hermana, que se trate de aquello por lo cual usted pregunta, pero, bueno, Dios todopoderoso lo puede todo.

Al entrar en mi habitación aislada, me sumergí en una oración de agradecimiento por todo lo que el Señor me había enviado a lo largo de toda mi vida, sometiendome completamente a su santísima voluntad. Un abismo de alegría y de paz inundó mi alma. Sentía una paz tan profunda que si en aquel momento hubiera venido la muerte no le habría dicho espera, porque todavía tengo asuntos que arreglar. No, la hubiera saludado con alegría, porque estoy preparada para el encuentro con el Señor no sólo desde hoy, sino desde el momento en que confié completamente en la Divina Misericordia, abandonándome plenamente a su santísima voluntad, llena de misericordia y de compasión. Sé lo que soy de por mí..." (Diario 1679)

Como un niño pequeño en brazos de su Madre, abandonémonos en los brazos de Dios Misericordioso.


Aquí un excelente libro electrónico que nos habla precisamente de este tema: "El abandono confiado a la Divina Providencia", de San Claudio de la Colombière, director espiritual de Santa Margarita María de Alacquoque: https://www.box.com/shared/egs5vo3o21